Serigne Mbaye y seis personas más, en libertad tras una redada racista a las puertas de su casa en Madrid

La presión vecinal ante la comisaría de Usera precipita la excarcelación mientras los testimonios apuntan a identificaciones por perfil racial y uso desproporcionado de la fuerza

El reconocido activista antirracista y exdiputado de la Asamblea de Madrid, Serigne Mbaye, ha quedado en libertad de madrugada junto a otras seis personas tras una intervención policial en la puerta de su domicilio que ha desatado denuncias por racismo institucional. La salida de las dependencias policiales, en el distrito madrileño de Usera, se produjo pasada la una de la mañana en un ambiente de fuerte apoyo vecinal, con decenas de personas concentradas que coreaban consignas contra la violencia policial.

La actuación desencadenó una respuesta inmediata en el barrio. Vecinos y vecinas, alertados por lo que estaba ocurriendo, bajaron a la calle de forma espontánea. Entre quienes presenciaron los hechos se encontraba el periodista de El Salto Martín Cúneo, también detenido durante el operativo. Su testimonio aporta una reconstrucción precisa de lo ocurrido.

A su salida de comisaría, Cúneo explicó que “Estábamos tranquilamente en casa cuando suena el timbre para avisarnos de que estaban deteniendo a Serigne. Y no era la primera vez, era la segunda vez que intentaban hacerlo”. Según detalló, la actuación policial se habría basado en una identificación genérica atravesada por criterios raciales, ya que, supuestamente, “estaban buscando a alguien que que coincidía con las características, o sea que era negro, que presuntamente había robado algo por el barrio”. En ese contexto, los agentes localizaron a Mbaye cuando entraba en su vivienda e intentaron proceder a su detención.

Lo que siguió, según relató, fue una escalada rápida de tensión. La reacción vecinal, surgida sin coordinación previa, derivó en protestas y grabaciones de lo que estaba sucediendo. “Como estábamos cada uno en su casa, bajamos y empezamos a grabar y a protestar para que no se lo llevaran. La Policía se puso muy nerviosa y empezó a a empujar, a detener y a golpear con las porras”, afirmó. El propio Cúneo describió la escena como especialmente violenta al señalar que “Yo cuando bajé el escenario era tremendo. Ves a un vecino con el que coincides todos los días al que le tenían la cabeza apretada contra el suelo”.

En paralelo, Mbaye denunció el carácter estructural de la intervención policial, subrayando que “Es un racismo puro y duro. Esto es una persecución contra las personas racializadas. Es una persecución. Esta detención de hoy le tiene que dar vergüenza a todo español que no está contra el racismo. Vamos a seguir luchando. Vamos a seguir peleando. Ningún ser humano es ilegal”.

El activista también puso el foco en la reiteración de este tipo de episodios en su vida cotidiana, al advertir que “No puedo llevar a mi hija al cole ni ir tranquilo al trabajo, es una persecución, el Ministerio de Interior y la Delegación del Gobierno tienen que pararlo. No he hecho absolutamente nada”. En esa misma línea, denunció la actuación policial como un montaje al afirmar que “Una mentira de la policía que usa la mentira. No es casual que me hayan parado en la puerta de mi casa, es una persecución. Delegación de Gobierno y Ministerio de Interior tiene que parar esto. Un día me pegarán un tiro en la cabeza como ocurre en EEUU”.

Las siete personas detenidas han sido finalmente puestas en libertad con cargos por presunto atentado a la autoridad. Un extremo que ya está siendo cuestionado por colectivos sociales, que interpretan lo ocurrido como un nuevo episodio de criminalización de la respuesta vecinal ante actuaciones policiales denunciadas por discriminación racial.

El caso vuelve a situar en el centro del debate público las prácticas de identificación por perfil étnico y el alcance de la violencia policial en los barrios, al tiempo que evidencia la capacidad de reacción colectiva frente a este tipo de intervenciones.

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Dominic D. Skerrett
Nací en Gales. Soy Técnico Superior de Artes Plásticas y Diseño, marxista-leninista, internacionalista y defensor de los derechos humanos, medioambientales y animales. Mi trayectoria personal y política nace de una convicción profunda: la realidad no se contempla, se transforma. Desde muy joven entendí que la justicia social, la liberación de los pueblos y la defensa de los seres más vulnerables —humanos o no humanos— forman parte de una misma lucha. A lo largo de mi vida he participado en movimientos sociales, colectivos y plataformas de denuncia que combaten la explotación, la opresión y el silencio impuesto por los poderes económicos. Mi compromiso con el anticapitalismo, el antifascismo y la causa animalista no es retórico: es una práctica cotidiana que atraviesa mi trabajo de comunicación, mi formación artística y mi militancia. Creo en la fuerza colectiva, en el internacionalismo como brújula ética y en la necesidad de señalar cada injusticia venga de donde venga. Las experiencias vividas en las calles, en los espacios de organización y junto a quienes luchan por un mundo distinto han moldeado mi forma de mirar, crear y escribir. Todo ello forma parte de lo que soy hoy: un militante que no renuncia a la palabra, a la creatividad ni a la dignidad frente a ningún poder.