La desaparición del activista saharaui Daha Mohemad Fadel Lehbib ha desatado una ola de indignación entre colectivos saharauis, defensores de derechos humanos y familiares de víctimas de la ruta atlántica migratoria. Según la denuncia presentada por su familia, el activista habría sido arrojado al océano por los responsables de la patera en la que viajaba rumbo a Canarias, en un hecho que, de confirmarse, evidenciaría la extrema vulnerabilidad que enfrentan miles de personas migrantes en una de las rutas más mortíferas del mundo.
Daha Mohemad Fadel Lehbib, de 35 años, salió el pasado 7 de mayo desde la ciudad ocupada de Bojador con destino a Canarias. En la embarcación viajaban 62 personas, en su mayoría de origen marroquí y subsahariano. Según la información trasladada por la familia, Daha era el único saharaui a bordo.
Durante días, sus familiares perdieron todo contacto con él. No fue hasta el domingo cuando un superviviente de la travesía contactó con allegados de la familia Lehbib y relató lo ocurrido. Según ese testimonio, la embarcación logró alcanzar costas canarias, pero Daha nunca desembarcó. El pasajero asegura que se produjo una discusión entre el activista saharaui y los dos responsables de la patera —el capitán y su hermano— y que, en medio del altercado, ambos lo habrían arrojado por la borda en pleno océano Atlántico.
La familia ha presentado una denuncia formal y reclama la intervención inmediata de las autoridades españolas para esclarecer los hechos, identificar a los responsables y tomar declaración a los ocupantes de la embarcación que llegaron a las islas.
Un activista marcado por la represión
La desaparición de Daha no puede desligarse del contexto político que atraviesa el pueblo saharaui bajo ocupación marroquí. Fuentes cercanas a la familia sostienen que el activista había sufrido durante años persecución política, vigilancia y exclusión social debido a su participación en protestas y acciones reivindicativas en favor de la autodeterminación del pueblo saharaui.
Lehbib fue detenido en 2010 tras las movilizaciones vinculadas al campamento de Campamento de Gdeim Izik, considerado por numerosos analistas como uno de los antecedentes de las revueltas árabes conocidas como la Primavera Árabe. También habría protagonizado huelgas de hambre y acciones de protesta en la zona de El Guerguerat.
Según el entorno familiar, tras salir de prisión vivió bajo un permanente bloqueo económico y administrativo impuesto por las autoridades marroquíes, sin posibilidad de acceder a estudios superiores ni a empleo estable. “No se subió a una patera por elección. Fue empujado por la persecución, la pobreza y la falta de horizonte”, denuncian allegados.
La familia sostiene que el activista tomó la decisión de emigrar para intentar garantizar la supervivencia de su hijo de cuatro años.
Exigen respuestas al Gobierno español
Los familiares de Daha Mohemad Fadel Lehbib reclaman al Gobierno español y a las autoridades judiciales de Canarias que activen una investigación exhaustiva sobre lo ocurrido durante la travesía. Entre las demandas planteadas figuran:
- La localización e identificación de todos los pasajeros que viajaban en la patera.
- La detención y toma de declaración del capitán de la embarcación y de su supuesto cómplice.
- La activación de protocolos de búsqueda y rastreo marítimo en la zona donde, presuntamente, el activista fue arrojado al mar.
- La protección de posibles testigos que puedan aportar información sobre los hechos.
Organizaciones saharauis consideran que este caso simboliza la “doble condena” que sufre la población del Sáhara Occidental: por un lado, la represión política en los territorios ocupados por Marruecos; por otro, el riesgo extremo de las rutas migratorias clandestinas hacia Europa, controladas en muchas ocasiones por redes mafiosas y marcadas por la impunidad.
Mientras tanto, la familia de Daha espera respuestas. Y exige que su nombre no se convierta en otra cifra anónima más del cementerio atlántico en el que se ha transformado la frontera sur de Europa.
















