El aeropuerto de Loiu se convirtió este sábado en escenario de una nueva polémica sobre el uso de la fuerza policial en Euskal Herria. Lo que debía ser un recibimiento de solidaridad y alivio para los integrantes vascos de la Global Sumud Flotilla terminó con cargas de la Ertzaintza, al menos seis personas detenidas, varios heridos por golpes de defensa y escenas de tensión que ya circulan ampliamente en redes sociales.
Los activistas acababan de regresar de Israel, donde habían sido retenidos tras la interceptación y secuestro en aguas internacionales del convoy humanitario que trataba de romper el bloqueo sobre Gaza. A su llegada a Bilbao, familiares, militantes pro Palestina y medios de comunicación esperaban desde hacía horas un recibimiento que transcurría con normalidad hasta la intervención policial.
Según varios testigos presentes en el lugar, los integrantes de la flotilla se habían colocado frente a las puertas automáticas del aeropuerto para posar con ikurriñas y banderas palestinas ante los fotógrafos. “Estaban simplemente haciendo una foto colectiva”, relata una persona presente en el recibimiento. “La Ertzaintza dijo que estaban obstaculizando el paso, pero nadie entendía realmente por qué se estaba generando tanta tensión”.
Las versiones sobre el inicio de los incidentes divergen. Algunos medios apuntan a que los agentes ordenaron despejar la entrada y que uno de los activistas se negó a obedecer. Sin embargo, varios testimonios y las imágenes difundidas por medios audiovisuales muestran a agentes desplegando porras y reduciendo violentamente a participantes del acto mientras parte del público gritaba contra la actuación policial.
Uno de los momentos más compartidos muestra a un dantzari arrodillado frente a un agente antidisturbios pidiendo que cesen los golpes. Las imágenes también recogen empujones, personas inmovilizadas en el suelo y detenciones con las manos esposadas a la espalda.
Un testigo presencial explica ante los medios presentes que la tensión escaló en cuestión de segundos, “Un ertzaina empujó a uno de los activistas que estaba en la fila. Él respondió apartándolo y entonces se lanzaron a reducirle. Ahí empezó todo. Repartieron porrazos indiscriminadamente”.
El Departamento de Seguridad del Gobierno Vasco reconoció posteriormente el uso de defensas reglamentarias, aunque evitó detallar inicialmente el motivo exacto de la intervención o el número total de arrestados. Hasta el cierre de esta información, ni el consejero de Seguridad, Bingen Zupiria, ni la dirección de la Ertzaintza habían ofrecido explicaciones públicas sobre la proporcionalidad del operativo.
Las cifras de detenidos siguen siendo confusas, a falta de confirmación oficial. Distintas fuentes sitúan entre cuatro y seis las personas arrestadas, entre ellas miembros de la flotilla y asistentes al recibimiento. Tras las detenciones, una veintena de personas realizó una sentada en los accesos del aparcamiento del aeropuerto para impedir la salida de los furgones policiales. Durante varios minutos se escucharon gritos de “Utzi bakean” y consignas en apoyo al pueblo palestino.
Uno de los integrantes vascos de la expedición, Luca Remiro, denunció que la intervención policial arruinó “un momento de celebración” después de “72 horas de maltrato” bajo custodia israelí. Según explicó, dos personas de la flotilla regresaron con fracturas costales tras la interceptación del convoy.
La Global Sumud Flotilla forma parte de una iniciativa internacional impulsada por activistas de distintos países para denunciar el bloqueo israelí sobre Gaza y entregar ayuda humanitaria por vía marítima. Las embarcaciones fueron interceptadas por el ejército israelí antes de alcanzar la Franja y sus tripulantes deportados posteriormente.
El contraste con otros recibimientos similares ha alimentado aún más la controversia. En el aeropuerto de Barcelona-El Prat, donde aterrizaron otros integrantes de la expedición, el recibimiento se desarrolló sin incidentes y contó incluso con presencia institucional.
Lo ocurrido en Loiu reabre además el debate sobre el modelo policial vasco y el incremento de denuncias por actuaciones violentas de la Ertzaintza durante los últimos años. El cuerpo acumula una larga lista de episodios cuestionados social y judicialmente: desde la muerte de Iñigo Cabacas hasta casos recientes de impactos de foam, lesiones graves durante desalojos o intervenciones denunciadas por colectivos de derechos humanos.
La pregunta que queda abierta tras las imágenes de este sábado es tan política como policial: ¿qué amenaza justificaba cargar con porras contra personas recién llegadas de una misión humanitaria?















