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La Coordinadora Juvenil Socialista denuncia la impunidad de la violencia machista en la sanidad murciana tras la investigación a un ginecólogo de la Arrixaca

La organización expresa su solidaridad con la trabajadora denunciante y señala que las agresiones sexuales en centros sanitarios responden a relaciones estructurales de poder, jerarquía laboral y falta de consecuencias para los agresores.

La Coordinadora Juvenil Socialista (CJS) ha mostrado públicamente su apoyo a través de un comunicado en sus redes sociales a la trabajadora que denunció una presunta agresión sexual por parte de un ginecólogo del Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca, un caso que actualmente investigan la Policía Nacional, la autoridad judicial y el propio Servicio Murciano de Salud (SMS).

La organización juvenil manifestó toda su solidaridad con la trabajadora denunciante y «con todas las compañeras que sufren violencia machista», al tiempo que denunció la normalización de este tipo de episodios en el ámbito sanitario de la Región de Murcia.

El caso salió a la luz después de que una trabajadora de una empresa subcontratada que presta servicios en la Arrixaca denunciara que, durante una consulta ginecológica celebrada en marzo de 2025, el facultativo investigado habría realizado presuntamente tocamientos ajenos a la práctica médica necesaria e intentado besarla sin su consentimiento. La denunciante, que además desarrollaba su actividad laboral en el mismo complejo hospitalario, abandonó la consulta y presentó posteriormente una denuncia ante la Policía Nacional.

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Tras la apertura de diligencias policiales y judiciales, el médico fue puesto a disposición judicial y permanece investigado mientras continúa la instrucción del caso. Paralelamente, el Servicio Murciano de Salud activó sus protocolos internos, notificó los hechos a la Unidad de Igualdad y abrió una investigación administrativa para esclarecer lo ocurrido. Asimismo, se adoptaron medidas para evitar el contacto entre el profesional investigado y la denunciante.

Para la Coordinadora Juvenil Socialista, este episodio no constituye un hecho aislado. «Hemos normalizado que cada pocos meses se destape un nuevo caso en nuestros centros sanitarios», denunció una militante de la organización, que recordó otros episodios recientes ocurridos en la sanidad murciana.

En este sentido, la portavoz de la organización subrayó que «en poco más de un año hemos visto cómo el jefe de Urgencias del Hospital Reina Sofía era denunciado por doce trabajadoras sanitarias, algunas de ellas en su primer año de formación MIR», al tiempo que recordó los últimos casos en los que estaban involucrados un cirujano estético del Hospital IMED y un psicólogo del Centro de Salud Mental de San Andrés, ambos denunciados por presuntas agresiones sexuales.

A juicio de la organización juvenil, la reiteración de estas denuncias evidencia la existencia de patrones comunes. «No son casos aislados, sino situaciones que comparten escenarios parecidos, atravesados por relaciones de poder, jerarquías laborales y un encubrimiento claro por parte de los órganos sanitarios, donde el abuso parece apenas tener repercusión y mucho menos consecuencias», sostuvo la portavoz.

En el caso de la Arrixaca, la organización subraya que la denunciante presentaba una doble vinculación con el entorno hospitalario, ya que acudía como paciente a consulta y, al mismo tiempo, desarrollaba su actividad laboral en el mismo complejo sanitario donde ejercía el facultativo investigado.

«La violencia contra las mujeres es una realidad estructural que encuentra las condiciones para reproducirse en una sociedad atravesada por la desigualdad, la dependencia económica y las relaciones de dominación», afirmó la militante de la CJS, quien rechazó las interpretaciones que reducen estos episodios a comportamientos individuales desvinculados de las condiciones sociales que los hacen posibles.

Frente a ello, la organización defendió la necesidad de articular respuestas colectivas desde el movimiento obrero y popular. «Ante quienes presentan estas situaciones como problemas individuales, defendemos la necesidad de una respuesta colectiva y organizada. Solo mediante la organización independiente de la clase trabajadora podremos combatir de raíz las condiciones que permiten que la violencia machista siga reproduciéndose», concluyó.