Decenas de activistas contra la guerra se concentraron este sábado frente a la base aérea de RAF Fairford, en el condado de Gloucestershire, para exigir al Gobierno británico que retire el permiso concedido a Estados Unidos para utilizar instalaciones militares del Reino Unido en la ofensiva contra Irán.
La protesta fue convocada por la Campaign for Nuclear Disarmament (CND) y el colectivo Fairford Action, que consideran que Londres está facilitando la participación estadounidense en el conflicto al mantener abiertas bases como RAF Fairford o Diego García, una estratégica instalación militar anglo-estadounidense situada en el archipiélago de Chagos, en el océano Índico. La base, administrada por el Reino Unido y utilizada por las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en virtud de un acuerdo bilateral, ha desempeñado un papel clave en operaciones militares en Oriente Próximo durante las últimas décadas y se encuentra en un territorio cuya soberanía reclama Mauricio y cuya administración británica ha sido cuestionada por la Corte Internacional de Justicia y la Asamblea General de la ONU.
Los organizadores sostienen que la movilización responde al uso de un bombardero estratégico B-1 desplegado en RAF Fairford durante un ataque contra Irán la semana pasada. Tras esa operación, el Ministerio de Exteriores iraní acusó al Reino Unido de ser «cómplice» de la campaña militar estadounidense, mientras la Guardia Revolucionaria advirtió de que las bases utilizadas para esos ataques podrían convertirse en «objetivos legítimos».
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Durante la concentración, los manifestantes exhibieron pancartas con lemas como «Shut Down the Bases» («Cerrad las bases») y «Shame on You» («Vergüenza»), además de banderas por la paz e iraníes, frente a la entrada principal de la instalación militar.
La secretaria general de la CND, Sophie Bolt, pidió al primer ministro laborista, Andy Burnham, que «ponga fin al uso por parte de Donald Trump de Fairford y Diego García». Según afirmó, mantener abiertas estas bases «está arrastrando directamente a Gran Bretaña a la guerra de Trump contra Irán». Bolt defendió además que las negociaciones diplomáticas habían demostrado ser el camino más eficaz para abordar el programa nuclear iraní y acusó a los bombardeos estadounidenses de frustrar esos avances.
La dirigente pacifista también rechazó la posición del Ejecutivo británico, que mantiene que únicamente ha autorizado el uso de bases situadas en territorio británico para operaciones que califica de defensivas. A su juicio, esa distinción «no puede justificarse» cuando las instalaciones sirven de apoyo a una campaña militar en curso.
Las protestas coincidieron con una intensa actividad diplomática entre Londres y Washington. El nuevo ministro británico de Defensa, Wes Streeting, mantuvo una conversación con su homólogo estadounidense, Pete Hegseth, mientras que el ministro de Asuntos Exteriores, Ed Miliband, se reunió con el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, para abordar la evolución del conflicto y la coordinación entre ambos gobiernos.
El Gobierno británico, por su parte, insistió en que no ha modificado su política respecto al conflicto. Un portavoz aseguró que las Fuerzas Armadas «están preparadas para mantener seguro al Reino Unido frente a cualquier tipo de ataque» y reiteró que Londres seguirá actuando «de conformidad con el derecho internacional», con el objetivo de proteger a su población, sus intereses y sus aliados, al tiempo que evita una escalada mayor del conflicto.
RAF Fairford, una base clave para la aviación estratégica de Estados Unidos
Aunque RAF Fairford pertenece a la Real Fuerza Aérea británica, desde la Guerra Fría funciona como una de las principales plataformas de operaciones de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en Europa. La base puede albergar bombarderos estratégicos de largo alcance, entre ellos los B-1B Lancer, B-2 Spirit y B-52 Stratofortress, además de servir como punto de apoyo logístico para despliegues de la OTAN y de las fuerzas estadounidenses.
Su posición estratégica ha hecho que participe en numerosas campañas militares estadounidenses durante las últimas décadas. Desde Fairford despegaron bombarderos que intervinieron en la guerra de Kosovo en 1999, en la invasión de Irak de 2003 y en operaciones posteriores en Afganistán y Oriente Próximo. Esa trayectoria ha convertido a la instalación en uno de los principales símbolos de la oposición británica a las guerras lideradas por Washington.
De Irak a Irán: la larga historia de las protestas en RAF Fairford
Las movilizaciones ante RAF Fairford cuentan con un largo recorrido y se remontan a las intervenciones militares lideradas por Estados Unidos en los Balcanes y Oriente Próximo. Dicha base aérea ha sido escenario de campañas pacifistas desde hace más de tres décadas y adquirió una especial relevancia durante la invasión de Irak, cuando miles de personas se manifestaron contra el uso de la base por parte de bombarderos estadounidenses.
En 2003, cinco activistas conocidos como los «Fairford Five» accedieron a las instalaciones para intentar impedir la salida de aeronaves destinadas a la guerra de Irak. Su proceso judicial abrió un amplio debate en el Reino Unido sobre la legalidad de aquella intervención y sobre la responsabilidad de quienes tratan de impedir posibles crímenes de guerra. Algunos de los acusados fueron finalmente absueltos después de que un jurado aceptara que actuaban con la intención de evitar delitos más graves.
Las organizaciones convocantes sostienen que la situación actual guarda paralelismos con aquella etapa. La Campaign for Nuclear Disarmament (CND), Fairford Action y la Stop the War Coalition consideran que el uso de bases británicas por parte de Estados Unidos vuelve a situar al Reino Unido en el centro de una intervención militar cuya legalidad cuestionan y reclaman al Gobierno de Andy Burnham que retire la autorización para emplear instalaciones como RAF Fairford o Diego García en operaciones relacionadas con el conflicto con Irán.
















