
Más de medio centenar de madres, padres, familiares y usuarios del Centro para Personas con Discapacidad de El Palmar se han concentrado esta mañana a las puertas de las instalaciones para denunciar el abandono institucional que sufre el centro y exigir el inicio inmediato de las obras de rehabilitación prometidas desde hace más de cuatro años.
La protesta, convocada por la Asociación de Padres y Madres del centro, llega después de una larga cadena de reuniones, anuncios y compromisos incumplidos por parte del Instituto Murciano de Acción Social (IMAS) y de la Consejería de Política Social, Familias e Igualdad. Las familias denuncian que el millón de euros anunciado en 2024 para iniciar la primera fase de la reforma “ha desaparecido” y que, a día de hoy, no existe ni presupuesto, ni calendario, ni garantías de ejecución.
“Nos llevan engañando cuatro años. Mucha promesa, mucha promesa, pero no se hace absolutamente nada”, ha denunciado la presidenta del AMPA, Maribel Ortiz Hernández, durante la concentración.

Según ha explicado, las reivindicaciones comenzaron ante el grave deterioro de unas instalaciones que acumulan medio siglo de funcionamiento y que apenas han recibido mejoras estructurales desde su apertura en 1975. Tras años reclamando actuaciones, en 2023 técnicos y arquitectos del IMAS comenzaron a estudiar una reforma integral del centro que contemplaba ampliación de aulas, adaptación de habitaciones y baños, ascensores funcionales, zonas de sombra y mejoras en los espacios comunes.
Posteriormente, en varias reuniones mantenidas durante 2024, la Dirección General de Personas con Discapacidad aseguró a las familias que existía una partida de un millón de euros, procedente en gran parte de fondos europeos Next Generation, para iniciar la primera fase de las obras a comienzos de 2025.
Sin embargo, tras meses sin respuestas claras y numerosos correos sin contestación, las familias fueron informadas recientemente de que las obras no se ejecutarían porque “ya no está el dinero”.
“Nos dijeron que, como mucho, arreglarían algunos baños. Pero aquí el problema no son solo los baños: el centro está completamente desfasado y nuestros hijos viven hacinados”, ha señalado Ortiz.
La situación que describen las familias refleja una realidad insostenible para personas con grandes discapacidades físicas y cognitivas. Salas saturadas, falta de espacio para sillas de ruedas, baños inutilizados y ausencia de zonas adaptadas forman parte del día a día de los residentes.

“Donde tendría que haber cinco personas, hay siete u ocho. Hay baños que ni siquiera pueden utilizarse. Cuando llega el calor tienen que permanecer encerrados en salas pequeñas porque no pueden salir al exterior. Eso genera incomodidad para nuestros críos y una enorme sobrecarga para los trabajadores”, ha explicado la presidenta del AMPA.
Durante la concentración, las familias alertaron además de episodios recientes derivados de las malas condiciones del centro, incluyendo el desvanecimiento de uno de los usuarios debido al calor y la saturación de los espacios.
Por último, desde el AMPA las familias recuerdan que el centro atiende actualmente a unas 90 personas con discapacidad y denuncian que las instituciones “solo aparecen para hacerse la foto” mientras mantienen a los usuarios “hacinados en aulas pequeñas y sin las obras prometidas”.
“Si a ellos nuestros críos no les importan, a nosotros sí. Y no nos vamos a quedar callados hasta que este centro empiece a arreglarse”, ha concluido Maribel Ortiz Hernández.















