El régimen de pactos entre el Partido Popular y la extrema derecha en Cartagena ha entrado en fase de descomposición. Movimiento Ciudadano, PSOE y Sí Cartagena registraron este lunes una moción de censura contra la alcaldesa del PP, Noelia Arroyo, en una operación política que podría poner fin a un gobierno marcado por la inestabilidad, las luchas internas y la subordinación a la ultraderecha de Vox.
La iniciativa cuenta con el respaldo de los concejales no adscritos Diego Salinas y Beatriz Sánchez del Álamo, ambos exmiembros de Vox, cuya ruptura con la formación ultra terminó por hacer saltar por los aires la mayoría municipal que sostenía a Arroyo. La suma de las fuerzas firmantes alcanza los 15 concejales frente a los 12 que quedan atrincherados en el bloque de gobierno del PP y Vox.
El candidato propuesto para la Alcaldía es Jesús Giménez Gallo, secretario general de MC, en una maniobra que pretende articular una alternativa frente a un ejecutivo municipal agotado políticamente y cuestionado socialmente.
Durante meses, el Ayuntamiento de Cartagena ha vivido una crisis larvada marcada por las tensiones internas del gobierno, la fractura con Vox y el creciente malestar por la situación económica municipal. La salida de Diego Salinas del ejecutivo local la pasada semana aceleró los acontecimientos y dejó a la alcaldesa en minoría, pese a haber conseguido sacar adelante los presupuestos y la aprobación provisional del Plan General.
Fuentes de los proponentes de la iniciativa señalan que las conversaciones entre MC, PSOE y los ediles críticos con Vox se intensificaron en los últimos días. La ruptura definitiva con el partido ultra se produjo también en un contexto de enfrentamiento abierto con el portavoz de Vox, Gonzalo López Pretel, convertido en vicealcalde por decisión de Arroyo y símbolo de la derechización del gobierno municipal.
La moción supone, además, un golpe político contra la estrategia del PP regional de normalizar su alianza con la extrema derecha. La caída de Arroyo evidenciaría el fracaso de un modelo basado en la dependencia de Vox y las disputas internas por el control institucional.
En el comunicado conjunto, MC, PSOE y Sí Cartagena denunciaron “la creciente tensión económica”, “la nefasta situación de las cuentas municipales” y “la falta de proyectos de presente y de futuro” como razones fundamentales para impulsar la censura.
“La inestabilidad política y económica ha llevado a los grupos de la oposición a unificar sus fuerzas para presentar una alternativa seria, progresista y real para el municipio”, señalaron las tres formaciones.
La escena en el Palacio Consistorial durante el anuncio reflejaba el momento político: despachos cerrados, pasillos vacíos y una Alcaldía prácticamente a oscuras mientras se extendía la noticia de una posible caída del gobierno municipal.
La rueda de prensa oficial de los grupos firmantes tendrá lugar este martes a las 9:30 horas en el Ayuntamiento de Cartagena, donde se detallarán los términos de la operación que puede cambiar el rumbo político de la ciudad a menos de un año de las elecciones municipales.
En Cartagena, la crisis del bloque conservador ya no puede ocultarse. El pacto entre PP y Vox, vendido como garantía de estabilidad, termina convertido en un campo de batalla atravesado por la ambición, las purgas internas y el desgaste de unas políticas alejadas de las necesidades populares.
















