
Una familia compuesta por cinco personas, entre ellas dos menores de edad y un niño de tres años con necesidades específicas, ha sido desahuciada este viernes en el barrio de El Carmen de Murcia pese a la intervención del Sindicato de Vivienda y a la existencia de una alternativa habitacional prevista para el próximo 1 de julio.
La ejecución del lanzamiento se llevó a cabo durante la mañana de este viernes después de que la propiedad rechazara conceder una prórroga de apenas quince días que habría permitido a la familia acceder a la vivienda que tenía comprometida. Según la información recabada, la comisión judicial fue informada previamente de la situación de vulnerabilidad del hogar, derivado inicialmente por Servicios Sociales, así como de la presencia de dos menores a cargo.
Hasta el inmueble se desplazaron agentes de la Policía Local, la comisión judicial y la representación legal de la propiedad. Durante la actuación se planteó nuevamente la posibilidad de alcanzar un acuerdo temporal, pero la parte propietaria mantuvo su negativa en todo momento. Finalmente se procedió a la entrada en la vivienda y a la ejecución del lanzamiento con la intervención de un cerrajero.
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La familia afectada llevaba meses intentando encontrar una alternativa habitacional. Según relatan sus integrantes, las dificultades económicas comenzaron tras una grave enfermedad de una de las sustentadoras del hogar, que provocó la pérdida de su empleo y agravó una situación ya marcada por las dificultades administrativas y laborales de varios miembros de la familia.
«No estamos pidiendo que nos regalen nada. Tenemos ingresos, tenemos contratos de trabajo y podemos pagar un alquiler. Lo único que necesitamos es una oportunidad para acceder a una vivienda digna«, explicó la afectada tras el desahucio.
La mujer relata que, pese a haber intentado negociar con la propiedad un plan de pagos para saldar la deuda acumulada, la única respuesta obtenida fue la exigencia de abandonar la vivienda. También denuncia dificultades para acceder a una nueva casa debido a su condición de familia migrante.
«Lo más duro ha sido buscar vivienda y encontrarnos una y otra vez con puertas cerradas. Muchas veces, después de escuchar nuestro acento o saber que somos extranjeros, nos decían que el piso ya estaba reservado«, aseguró.
Denuncias vecinales contra la propiedad
Desde el Sindicato de Vivienda de Murcia señalan que el inmueble pertenece a un gran tenedor propietario de todo el edificio y aseguran que no es la primera vez que reciben información relacionada con desahucios vinculados a esta propiedad.
La organización afirma haber recogido durante los últimos años numerosas quejas vecinales relacionadas con problemas de mantenimiento, deficiencias en suministros, desperfectos en viviendas y zonas comunes, así como denuncias por presuntas presiones e irregularidades contractuales.
Según la información recopilada por el sindicato, los bajos del edificio se habrían alquilado como viviendas de una habitación por 650 euros mensuales y existirían denuncias por negativas a formalizar contratos de arrendamiento, además de posibles cláusulas abusivas.
«Nos encontramos ante un gran tenedor que, según los testimonios vecinales, se desentiende tanto de las viviendas como de las condiciones generales del edificio. La vivienda no puede seguir tratándose únicamente como un negocio mientras familias enteras son expulsadas de sus hogares«, denunciaron portavoces de la organización.
La familia desalojada afronta ahora una situación de extrema incertidumbre. Mientras algunos de sus miembros intentarán alojarse temporalmente con familiares y amistades, su principal preocupación sigue siendo encontrar una vivienda que permita mantener unida a la familia y garantizar el bienestar de los menores.
«Lo único que queremos es permanecer juntos, proteger a los niños y poder empezar de nuevo en una vivienda donde vivir con dignidad«, concluyó la afectada.
Un aplazamiento en Cabezo de Torres evita otro desahucio inmediato
Mientras el desahucio de El Carmen terminaba ejecutándose, la mañana dejó también una pequeña victoria para el movimiento por el derecho a la vivienda. La Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) logró paralizar temporalmente otro lanzamiento previsto en la pedanía murciana de Cabezo de Torres.
Según explicó su portavoz, Paco Morote, la mediación realizada durante las últimas horas permitió obtener una prórroga de un mes para la familia afectada, que dispondrá ahora de más tiempo para intentar encontrar una alternativa habitacional.
«Esta mañana teníamos dos desahucios previstos que se han resuelto de manera muy diferente. En Cabezo de Torres hemos conseguido un aplazamiento de un mes que permitirá a la familia buscar una solución, aunque la situación sigue siendo complicada y no existe ninguna garantía de que puedan evitar el lanzamiento cuando termine ese plazo«, señaló.
Morote advirtió de que el aplazamiento no supone una solución definitiva, sino únicamente un respiro temporal para una familia que continúa enfrentándose a la posibilidad de perder su vivienda. Aun así, destacó la importancia de la organización vecinal y de la presión social para ganar tiempo en situaciones de emergencia habitacional.
El portavoz de la PAH subrayó además que ambos casos reflejan una problemática estructural que se repite diariamente. Según explicó, las comisiones judiciales que actuaron durante la mañana venían de intervenir en otros lanzamientos y tenían previstos varios más a lo largo de la jornada.
«Lo que estamos viendo es una maquinaria de desahucios que no se detiene. Hoy hemos conseguido ganar un mes para una familia en Cabezo de Torres, pero muchas otras siguen enfrentándose a la misma incertidumbre. La vivienda continúa tratándose como un negocio mientras miles de personas viven con el miedo permanente a perder su hogar«, afirmó.
Desde la PAH insisten en la necesidad de medidas que garanticen alternativas habitacionales efectivas para las familias vulnerables y recuerdan que el aplazamiento conseguido en Cabezo de Torres no resuelve el problema de fondo, sino que únicamente retrasa una situación que podría volver a reproducirse dentro de unas semanas.















