Dos semanas después de la acción antifascista realizada en la calle Cartagena, frente al Cuartel de Artillería, un grupo de vecinos y vecinas ha vuelto a ocupar el espacio público en Murcia para denunciar el avance de la extrema derecha y la normalización de discursos autoritarios.
La nueva acción tuvo lugar este miércoles en la avenida Juan Carlos I, frente a la Biblioteca Regional, donde varias personas permanecieron distribuidas a lo largo de la avenida sosteniendo carteles individuales con mensajes contra el fascismo, la manipulación mediática, el racismo y la utilización del miedo como herramienta política.
Al igual que en la convocatoria anterior, no hubo consignas ni grandes despliegues. Solo una presencia firme y visible en plena calle, obligando a quienes pasaban por la zona a detenerse unos segundos y leer mensajes como “control de los medios de comunicación”, “normalizar la violencia política”, “etiquetar a las minorías como enemigos”, “reescribir la historia” o “usar el miedo para conseguir el poder”.
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La acción volvió a cerrar con una pregunta directa, “Nuestros/as abuelos/as lucharon contra el fascismo, ¿y tú?”
Las personas participantes señalan que este tipo de iniciativas buscan romper la indiferencia y advertir sobre el crecimiento de discursos reaccionarios que hace apenas unos años parecían impensables y que hoy ocupan tertulias, instituciones y redes sociales con total normalidad.
La protesta también quiso reivindicar la memoria de quienes combatieron el franquismo y recordar que muchos de los derechos sociales y libertades actuales fueron conquistados mediante décadas de lucha colectiva.
La imagen de vecinos y vecinas sosteniendo mensajes antifascistas frente a la Biblioteca Regional dejó una escena poco habitual en una ciudad donde cada vez resulta más difícil encontrar espacios de protesta fuera de los actos institucionales y las convocatorias controladas.
Con esta segunda acción consecutiva, el mensaje parece claro: frente al avance del odio y la desmemoria, hay quienes siguen apostando por ocupar la calle y señalar lo que otros prefieren callar.
















