
La violencia de los colonos israelíes volvió a recrudecerse este viernes en la Cisjordania ocupada. Decenas de colonos irrumpieron en la localidad palestina de Sarra, al sur de Nablús, donde prendieron fuego a viviendas, vehículos y otras propiedades mientras los vecinos trataban de contener el ataque y defender el pueblo de una nueva incursión.
La ofensiva tuvo lugar apenas unas horas después de los graves enfrentamientos registrados en la cercana aldea de Till, donde residentes palestinos trataron de repeler la entrada de colonos armados. Durante el choque, un palestino logró arrebatar un fusil a uno de los colonos y abrió fuego. El Ejército israelí confirmó posteriormente la muerte de Benyahu Milat, identificado como fundador del asentamiento israelí de Gilad, y del mayor Yuval Ezra, además de que otros tres israelíes resultaron heridos.
Poco después, las fuerzas israelíes abatieron a Farouk Ramadan, Ibrahim Ramadan, Jawad Ramadan e Imran Ramadan, cuatro primos palestinos que murieron durante el mismo enfrentamiento. Las autoridades israelíes sostienen que uno de ellos fue quien utilizó el arma arrebatada al colono, mientras que fuentes palestinas denuncian que los hechos se produjeron cuando los vecinos intentaban defender la aldea de un ataque protagonizado por colonos bajo protección militar.
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Tras los sucesos de Till, grupos de colonos extendieron sus ataques a otras localidades palestinas de la gobernación de Nablús. En Sarra, los asaltantes incendiaron viviendas, vehículos y terrenos agrícolas, obligando a los residentes a organizarse para proteger sus hogares mientras trataban de sofocar las llamas. Imágenes difundidas desde la localidad muestran columnas de humo elevándose sobre el pueblo y escenas de gran tensión entre los vecinos.
Los ataques coincidieron con un amplio despliegue del Ejército israelí en el norte de Cisjordania, con refuerzos militares, controles en las carreteras y nuevas operaciones en los alrededores de Nablús.
Los ataques de Till y Sarra reflejan la creciente violencia que sufren las comunidades palestinas de la Cisjordania ocupada. Organizaciones de derechos humanos denuncian desde hace meses que las incursiones de colonos armados, los incendios de viviendas y las agresiones contra civiles se han convertido en una constante, mientras la expansión de los asentamientos israelíes —ilegales según el derecho internacional— continúa avanzando en un clima de impunidad.















