
La policía británica detuvo este pasado jueves a 77 personas durante una concentración celebrada frente al Tribunal de Magistrados de Westminster, en Londres, donde centenares de personas acudieron para mostrar su apoyo a Palestine Action, organización prohibida por el Gobierno del Reino Unido bajo la legislación antiterrorista.
La movilización fue convocada por el colectivo Defend Our Juries, coincidiendo con el inicio de las primeras vistas judiciales contra decenas de personas acusadas únicamente de expresar públicamente su respaldo a Palestine Action. Según el grupo organizador, la protesta pretendía defender las garantías democráticas y denunciar el uso de la legislación antiterrorista para perseguir la protesta política y la solidaridad con Palestina.
La Policía Metropolitana de Londres anunció en la red social X que expresar apoyo a Palestine Action constituye un delito en virtud de la Ley Antiterrorista, por lo que los agentes procedieron a efectuar las detenciones.
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Durante la concentración, numerosos manifestantes portaron banderas palestinas y reclamaron el fin de la ofensiva israelí sobre Gaza y de la violencia ejercida por colonos israelíes en la Cisjordania ocupada. Diversas organizaciones de derechos humanos sostienen que el aumento de los ataques de colonos está directamente relacionado con las políticas del Gobierno israelí y la protección que reciben por parte del ejército.
Crecen las críticas por la criminalización de la protesta
Se trata de la primera manifestación de apoyo a Palestine Action desde la llegada de Andy Burnham al cargo de primer ministro. Aunque antes de asumir el Gobierno reconoció que el Partido Laborista «no actuó correctamente» respecto a Gaza y pidió disculpas, organizaciones de derechos humanos consideran que esas declaraciones carecen de valor si no se traducen en cambios políticos concretos.
Entre las primeras decisiones del nuevo Ejecutivo figura la autorización para que Estados Unidos utilice determinadas bases militares británicas en operaciones calificadas como «defensivas» contra Irán, una actuación cuestionada por distintos expertos en derecho internacional.
Por su parte, el líder del Partido Verde de Inglaterra y Gales, Zack Polanski, exigió al Gobierno que revoque la ilegalización de Palestine Action y denunció que las escenas vividas ante el tribunal representan un grave ataque a las libertades democráticas.
Camino abierto hacia el Tribunal Supremo
Horas después de las detenciones se conoció que el Tribunal Supremo del Reino Unido ha aceptado estudiar un nuevo recurso contra la decisión del Gobierno de catalogar a Palestine Action como organización terrorista.
La apelación fue presentada por Huda Ammori, quien aseguró que continuará la batalla judicial «hasta el Tribunal Supremo y, si fuera necesario, hasta el Tribunal Europeo de Derechos Humanos», al considerar que la prohibición constituye uno de los mayores ataques contra la libertad de expresión y el derecho a la protesta en la historia reciente del Reino Unido.
La decisión del Tribunal Supremo de admitir un nuevo recurso supone un nuevo capítulo en la batalla judicial sobre la ilegalización de Palestine Action. Mientras el Gobierno británico defiende la prohibición alegando su supuesto apoyo a acciones violentas, la organización y sus impulsores sostienen que la medida vulnera la libertad de expresión y el derecho a la protesta, y anuncian que agotarán todas las vías legales, incluido el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, para intentar revertirla.















