
La imagen resulta difícil de ignorar: varias personas sentadas frente a una instalación de uno de los mayores fabricantes de armamento de Europa, con las manos adheridas al suelo, mientras agentes de la policía alemana trabajan para separarlas del asfalto. No se trata de una escena aislada. Es el resultado de una acción de protesta desarrollada este viernes, 28 de agosto, frente a las instalaciones de Rheinmetall en Bonn-Beuel, dirigida contra la industria armamentística alemana y su papel en los conflictos internacionales, incluido el genocidio que continúa sufriendo la población palestina de Gaza.
La protesta comenzó de madrugada. Según la Policía de Bonn, a las 5:40 horas el personal de seguridad de las instalaciones situadas en la Pützchens Chaussee alertó de la presencia de manifestantes en los accesos. Inicialmente, los agentes localizaron alrededor de una veintena de personas distribuidas en distintos puntos del recinto y sus inmediaciones. Posteriormente, la cifra de participantes en el bloqueo se situó en torno a treinta según imágenes y agencias internacionales.
La acción tenía como objetivo impedir el normal acceso a las instalaciones de Rheinmetall. Doce personas llegaron a adherir sus manos a la calzada mediante pegamento, una forma de desobediencia civil utilizada para mantener el bloqueo frente a la presión policial. La intervención terminó requiriendo la presencia de efectivos de la policía antidisturbios y de una unidad técnica especializada. Según el comunicado policial, algunas personas pudieron despegarse por sus propios medios mientras otras fueron separadas del suelo por los agentes.
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El operativo se prolongó durante horas. El WDR informó de que los agentes retiraron el adhesivo en medio de una intensa lluvia y que, una vez finalizada la intervención, los participantes fueron trasladados a dependencias policiales para su identificación. La policía había abierto además la posibilidad de investigar si el bloqueo podía constituir un delito de coacción.
La protesta se produce en vísperas de una nueva movilización del movimiento «Rheinmetall entwaffnen» —Desarmar Rheinmetall—, que prepara un campamento contra la industria militar en Colonia entre el 1 y el 6 de septiembre. El movimiento plantea su oposición al rearme alemán y a la industria de la guerra en un momento en el que el gasto militar europeo continúa creciendo y las empresas armamentísticas registran beneficios y carteras de pedidos récord.
Rheinmetall: récord de beneficios mientras se expande la producción militar
El escenario elegido por los manifestantes no es casual. Rheinmetall se ha convertido en uno de los grandes beneficiarios del actual ciclo europeo de rearme. La compañía cerró 2025 con 9.935 millones de euros de ventas, un incremento del 29 %, y un resultado operativo de 1.841 millones, un 33 % más que el año anterior. Su cartera de pedidos alcanzó los 63.800 millones de euros. La propia compañía prevé para 2026 unas ventas de entre 14.000 y 14.500 millones de euros.
El negocio de armas y municiones generó por sí solo 3.532 millones de euros en ventas durante 2025. Rheinmetall está ampliando además de forma acelerada su capacidad de producción de munición, con el objetivo declarado de alcanzar alrededor de 1,5 millones de proyectiles de artillería de 155 milímetros anuales en 2030.
La expansión continúa en 2026. A comienzos de julio, Rheinmetall y Lockheed Martin anunciaron un acuerdo para avanzar en la producción conjunta en Alemania de misiles ATACMS, mientras la empresa alemana sigue ampliando sus capacidades industriales vinculadas a munición, vehículos blindados, sistemas de defensa aérea y misiles.
El 27 de agosto, apenas un día antes del bloqueo de Bonn, Rheinmetall anunció además una inversión de aproximadamente 270 millones de euros en Kassel para ampliar la producción de vehículos blindados, realizar pruebas con drones y crear un nuevo centro logístico.
Una protesta frente a una instalación militar concreta
La elección de Bonn tiene además una particularidad. El lugar bloqueado corresponde a Rheinmetall Protection Systems GmbH, situada en Pützchens Chaussee 58a. La propia compañía identifica esta instalación como uno de sus centros en Bonn.
La documentación oficial de la empresa y de las autoridades militares alemanas muestra que esta sede está vinculada a la producción de sistemas de protección pasiva para vehículos terrestres, aéreos y navales y a productos militares sometidos a control de calidad de la Bundeswehr.
Es decir, no se trataba de una protesta simbólica frente a una oficina administrativa cualquiera. La acción se dirigió contra una instalación integrada en la estructura industrial de defensa de Rheinmetall.
Gaza, el trasfondo de una protesta contra la industria de guerra
La relación entre Rheinmetall, Israel y Gaza requiere, sin embargo, precisión periodística. Existen investigaciones que documentan las relaciones de la empresa alemana con fabricantes israelíes de armamento y su participación en determinados programas de defensa, pero no existe evidencia concluyente de que Rheinmetall esté realizando actualmente entregas directas de armas a Israel utilizadas en Gaza. La organización American Friends Service Committee señala expresamente esta ausencia de pruebas concluyentes, aunque documenta las profundas conexiones industriales de Rheinmetall con empresas israelíes.
Precisamente por ello, el debate planteado por los manifestantes va más allá de identificar una determinada bomba o proyectil utilizado sobre Gaza. La protesta cuestiona el papel de Alemania y de su industria armamentística en el suministro, desarrollo y expansión de capacidades militares en un momento marcado por las guerras de Ucrania y Oriente Próximo.
La propia evolución de Rheinmetall ilustra esa transformación. La compañía está ampliando instalaciones y capacidad productiva para responder a una demanda militar creciente, mientras gobiernos europeos incrementan sus presupuestos de defensa. La empresa reconoce que el crecimiento de su negocio de armas y municiones procede fundamentalmente de Alemania, otros países de la OTAN y Ucrania.
«Desarmar Rheinmetall» frente al nuevo ciclo de rearme
La acción de Bonn forma parte así de un movimiento más amplio que pretende situar en el centro del debate público la responsabilidad de las empresas que se benefician económicamente del rearme.
El próximo campamento de «Rheinmetall entwaffnen» en Colonia vuelve a poner sobre la mesa esa cuestión. El movimiento sostiene que la respuesta a las guerras no puede ser incrementar indefinidamente la producción de armas, sino cuestionar las estructuras económicas y políticas que convierten los conflictos armados en una fuente de negocio.
La protesta del viernes dejó una imagen que resume ese enfrentamiento: de un lado, una multinacional que multiplica su producción, sus inversiones y su cartera de pedidos; del otro, personas dispuestas a permanecer pegadas al suelo durante horas para impedir, aunque fuera temporalmente, el funcionamiento de una pieza de esa maquinaria industrial.
La policía terminó retirándolas.
El debate que pretendían colocar frente a la puerta de Rheinmetall, sin embargo, permanece abierto: qué responsabilidad tiene la industria armamentística europea en las guerras que alimenta, quién obtiene beneficios de ellas y hasta dónde está dispuesto a llegar el movimiento contra el rearme para impedir que la fabricación de armas se convierta en una política económica más.















