
Un ciudadano colombiano de 26 años murió este lunes tras ser abatido por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) durante una operación migratoria en la ciudad de Biddeford, en el estado de Maine. El suceso ha generado una fuerte conmoción entre la comunidad migrante y ha reabierto el debate sobre el uso de la fuerza letal por parte de las autoridades federales.
El tiroteo ocurrió alrededor de las 7:20 de la mañana, cuando agentes del ICE intentaban detener al joven. De acuerdo con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), el conductor habría tratado de escapar utilizando su vehículo y puso en peligro a los agentes. Sin embargo, testigos presenciales sostienen que varios vehículos rodearon el coche y que, tras escucharse entre cuatro y cinco disparos, el colombiano cayó gravemente herido.
La víctima residía en Maine junto a su esposa y su hija de tres años. Según la Maine Immigrants’ Rights Coalition, contaba con autorización legal para trabajar en Estados Unidos y disponía de un número de la Seguridad Social. Hasta el momento, las autoridades no han hecho pública oficialmente su identidad.
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El FBI y la Fiscalía General de Maine han abierto una investigación para esclarecer lo sucedido. Mientras tanto, el agente que efectuó los disparos ha sido apartado temporalmente del servicio, conforme al protocolo habitual en este tipo de casos. La investigación también tratará de determinar si la actuación de los agentes se ajustó a los procedimientos establecidos.
Uno de los aspectos que más críticas ha suscitado es que los agentes implicados no llevaban cámaras corporales durante la intervención, lo que dificulta reconstruir con precisión el desarrollo de los hechos. Diversas organizaciones de derechos civiles y de defensa de las personas migrantes han reclamado una investigación independiente y la publicación de toda la información disponible.
Horas después del tiroteo, decenas de personas se concentraron en Biddeford para denunciar la actuación del ICE y exigir responsabilidades. Entre quienes han pedido una investigación «completa, independiente y transparente» se encuentran el senador independiente Angus King, la congresista demócrata Chellie Pingree y el presidente de la Cámara de Representantes de Maine, Ryan Fecteau.
El caso se produce en un contexto de endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos. Según datos oficiales citados por Associated Press, entre el inicio del segundo mandato de Donald Trump y marzo de 2026, el ICE había detenido a 546 personas en el estado de Maine, un notable incremento respecto a periodos anteriores.
La muerte del ciudadano colombiano es, además, el segundo tiroteo mortal protagonizado por agentes del ICE en menos de una semana. Días antes, el ciudadano mexicano Lorenzo Salgado Araujo murió por disparos de un agente federal durante un control de tráfico en Houston (Texas), un caso que también permanece bajo investigación y que ha intensificado el escrutinio sobre las actuaciones de la agencia migratoria estadounidense.
Las circunstancias exactas del tiroteo de Biddeford continúan siendo objeto de investigación. Mientras las autoridades sostienen que los agentes actuaron en defensa propia, organizaciones de apoyo a los inmigrantes reclaman que se esclarezca lo ocurrido y que se depuren responsabilidades si se confirma un uso desproporcionado de la fuerza.















