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Vecinas antifascistas vuelven a salir a la calle en Murcia para denunciar el avance reaccionario

Dos semanas después de la acción frente al Cuartel de Artillería, una nueva protesta silenciosa se desarrolló ante la Biblioteca Regional.



Dos semanas después de la acción antifascista realizada en la calle Cartagena, frente al Cuartel de Artillería, un grupo de vecinos y vecinas ha vuelto a ocupar el espacio público en Murcia para denunciar el avance de la extrema derecha y la normalización de discursos autoritarios.

La nueva acción tuvo lugar este miércoles en la avenida Juan Carlos I, frente a la Biblioteca Regional, donde varias personas permanecieron distribuidas a lo largo de la avenida sosteniendo carteles individuales con mensajes contra el fascismo, la manipulación mediática, el racismo y la utilización del miedo como herramienta política.

Al igual que en la convocatoria anterior, no hubo consignas ni grandes despliegues. Solo una presencia firme y visible en plena calle, obligando a quienes pasaban por la zona a detenerse unos segundos y leer mensajes como “control de los medios de comunicación”, “normalizar la violencia política”, “etiquetar a las minorías como enemigos”, “reescribir la historia” o “usar el miedo para conseguir el poder”.

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La acción volvió a cerrar con una pregunta directa, “Nuestros/as abuelos/as lucharon contra el fascismo, ¿y tú?”

Las personas participantes señalan que este tipo de iniciativas buscan romper la indiferencia y advertir sobre el crecimiento de discursos reaccionarios que hace apenas unos años parecían impensables y que hoy ocupan tertulias, instituciones y redes sociales con total normalidad.

La protesta también quiso reivindicar la memoria de quienes combatieron el franquismo y recordar que muchos de los derechos sociales y libertades actuales fueron conquistados mediante décadas de lucha colectiva.

La imagen de vecinos y vecinas sosteniendo mensajes antifascistas frente a la Biblioteca Regional dejó una escena poco habitual en una ciudad donde cada vez resulta más difícil encontrar espacios de protesta fuera de los actos institucionales y las convocatorias controladas.

Con esta segunda acción consecutiva, el mensaje parece claro: frente al avance del odio y la desmemoria, hay quienes siguen apostando por ocupar la calle y señalar lo que otros prefieren callar.

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Dominic D. Skerrett
Nací en Gales. Soy Técnico Superior de Artes Plásticas y Diseño, marxista-leninista, internacionalista y defensor de los derechos humanos, medioambientales y animales. Mi trayectoria personal y política nace de una convicción profunda: la realidad no se contempla, se transforma. Desde muy joven entendí que la justicia social, la liberación de los pueblos y la defensa de los seres más vulnerables —humanos o no humanos— forman parte de una misma lucha. A lo largo de mi vida he participado en movimientos sociales, colectivos y plataformas de denuncia que combaten la explotación, la opresión y el silencio impuesto por los poderes económicos. Mi compromiso con el anticapitalismo, el antifascismo y la causa animalista no es retórico: es una práctica cotidiana que atraviesa mi trabajo de comunicación, mi formación artística y mi militancia. Creo en la fuerza colectiva, en el internacionalismo como brújula ética y en la necesidad de señalar cada injusticia venga de donde venga. Las experiencias vividas en las calles, en los espacios de organización y junto a quienes luchan por un mundo distinto han moldeado mi forma de mirar, crear y escribir. Todo ello forma parte de lo que soy hoy: un militante que no renuncia a la palabra, a la creatividad ni a la dignidad frente a ningún poder.