
Unas 150 personas se concentraron ayer en la plaza del Espejo de Los Alcázares, junto a la estatua del huertano, para mostrar su solidaridad con el pueblo palestino y denunciar el genocidio en Gaza. La movilización, convocada por Mar Menor por Palestina, tuvo lugar antes del Abrazo al Agua y alcanzó su mayor afluencia durante el desarrollo de la protesta.
La lectura del manifiesto corrió a cargo de Jesús Cutillas, histórico activista de la agenda social y miembro del colectivo, quien puso desde el comienzo el foco en una realidad que, pese al paso del tiempo y a la pérdida de presencia de Palestina en los medios, continúa agravándose. «En Palestina nada ha cambiado para las familias», sostuvo Cutillas durante su intervención, antes de recordar que la población palestina sigue sufriendo las consecuencias de la destrucción, el hambre, los desplazamientos forzosos y la falta de agua y asistencia sanitaria.
El manifiesto repasó también la situación de la población civil en Gaza y puso especial atención en las condiciones en las que sobreviven miles de niños y niñas. Según se expuso durante la concentración, los ataques continúan, la ayuda humanitaria llega de forma insuficiente y muchas familias se ven obligadas a desplazarse una y otra vez mientras intentan encontrar alimentos y agua potable.
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La situación del sistema sanitario ocupó igualmente una parte importante de la intervención. El texto recordó que 34 de los 36 hospitales de Gaza han resultado destruidos o gravemente dañados y recogió el testimonio del médico valenciano Raúl Incertis, que trabajó durante cuatro meses en el hospital Nasser y describió unas condiciones marcadas por la falta de medios, los heridos hacinados y la imposibilidad de atender adecuadamente a los pacientes.
Pero la denuncia no se dirigió únicamente contra las actuaciones del Gobierno israelí. Desde la plaza del Espejo también se puso el foco en la responsabilidad de las instituciones europeas y españolas y en las relaciones económicas que continúan manteniéndose con Israel.

En este sentido, Mar Menor por Palestina reclamó a la Unión Europea que prohíba la entrada de productos procedentes de asentamientos ilegales, que controle su verdadero origen y que revise los acuerdos comerciales con Israel mientras continúen las vulneraciones del Derecho Internacional Humanitario.
Durante la lectura, Cutillas incidió además en el comercio de armas y en la participación española en estas operaciones. El manifiesto sostiene que no resulta coherente condenar públicamente las acciones israelíes mientras se mantienen relaciones que pueden contribuir a sostenerlas y reclama que se detenga el comercio de armas con Israel, así como el tránsito de material militar por territorio español. Entre los ejemplos citados aparece el puerto de Cartagena.
La movilización también llamó a mantener la presión desde la sociedad civil. El colectivo defendió el boicot, el apoyo al movimiento BDS, las campañas de denuncia y la participación en concentraciones y actividades de solidaridad. Entre las acciones mencionadas durante el acto se encuentra la denuncia contra ICL Fertilizantes, empresa con sede en Totana.
El mensaje final fue claro. Frente al riesgo de que Palestina desaparezca de la conversación pública, Mar Menor por Palestina reivindicó la necesidad de seguir hablando, denunciando y movilizándose. El manifiesto recordó que estas concentraciones sirven también para mantener viva una solidaridad que, según sus impulsores, no puede depender de la atención que le presten los medios de comunicación.
Cutillas terminó la lectura recuperando precisamente esa idea y reclamando que nadie deje de hablar de Palestina. El texto quiso dejar así una última reflexión sobre la responsabilidad colectiva ante el sufrimiento de un pueblo, señalando que quienes hoy se movilizan quieren poder responder en el futuro que, mientras Palestina era destruida, decidieron no guardar silencio.















