EEUU e Israel incendian Oriente Medio sin aval de la ONU y empujan al mundo al abismo energético

Irán responde golpeando bases occidentales y tensionando el Estrecho de Ormuz, mientras Europa intenta desmarcarse de una escalada que amenaza con estrangular el comercio mundial de petróleo y ampliar la guerra por delegación en Irak, Líbano y el mar Rojo.

Una columna de humo se eleva tras una explosión en Teherán el 28 de febrero de 2026 | Getty Images
Una columna de humo se eleva tras una explosión en Teherán el 28 de febrero de 2026 | Getty Images

Hoy, 2 de marzo de 2026, Oriente Medio está en una fase de guerra abierta, pero aún contenida, entre Estados Unidos/Israel e Irán y su red de aliados, con impacto directo en el Golfo, el Mediterráneo oriental y la economía mundial del petróleo.

Orden cronológico y factual de los hechos

1) Ataque de EEUU–Israel contra Irán

  • A 28 de febrero, EEUU e Israel lanzan ataques aéreos y de misiles contra objetivos en Irán (infraestructura militar, misiles, bases de la Guardia Revolucionaria) sin mandato explícito del Consejo de Seguridad de la ONU, lo que genera un debate jurídico sobre la legalidad de la operación.
  • Diversos análisis y medios (como el Wall Street Journal y expertos en derecho internacional) subrayan que no existe autorización específica del Consejo de Seguridad, y que el argumento de “autodefensa preventiva” es jurídicamente muy débil.

2) Respuesta iraní y ataques a bases occidentales

3) Ataques en Irak: Erbil y Bagdad

  • Se reporta la caída de drones/misiles o intercepciones, pero sin confirmación oficial aún.

4) Golpe en el Mediterráneo oriental: base británica en Chipre

  • Las autoridades chipriotas confirman que una base de la Royal Air Force en Akrotiri fue alcanzada por un dron.
  • Gobiernos de Chipre y Reino Unido apuntan a un dron de fabricación iraní (tipo Shahed o similar), lo que convierte a Chipre —y, por extensión, a la UE— en teatro directo de la confrontación.
  • Esto ocurre justo después de que Londres autorice a EEUU el uso de bases británicas para ataques contra infraestructuras de misiles iraníes, aunque el Reino Unido insiste en que no participa directamente en bombardeos sobre territorio iraní.

5) Estatus del Estrecho de Ormuz

  • El 17 de febrero Irán anuncia el cierre parcial de secciones del Estrecho de Ormuz por ejercicios militares, alegando motivos de seguridad para la navegación.
  • Tras los ataques estadounidenses e israelíes, medios iraníes y algunos análisis de mercado señalan que Irán “ha cerrado” el estrecho, con una caída del 40–50% del tráfico de petroleros detectada por datos de rastreo marítimo.
  • Sin embargo, los datos apuntan a una interrupción severa y muy peligrosa, pero no a un cierre físico hermético al 100%; la navegación se ha reducido drásticamente, con buques acelerando para salir de la zona y muchos armadores evitando el paso.

6) Reacciones europeas y legales

7) Situación interna iraní y de la oposición

8) Declara que no participa en ataques directos sobre Irán, intentando reducir su exposición política y legal.

  • Nivel de proxies y milicias (Irak, Siria, Yemen, Líbano) – Milicias chiíes iraquíes, como Brigadas de Guardianes de la Sangre, se presentan como punta de lanza frente a las bases estadounidenses en Irak, ofreciendo a Irán un instrumento de presión adicional y cierto grado de negación plausible.
  • La posible entrada de Ansarallah (hutíes) en la fase actual, con ataques contra buques en Bab el Mandeb, convertiría el conflicto en un doble estrangulamiento energético (Ormuz + mar Rojo), multiplicando el impacto global.
  • Hezbollah y otras facciones en Líbano se encuentran bajo presión para responder en sincronía con Teherán, y algunos ataques cruzados entre Israel y Hezbollah ya han tenido lugar esta mañana en el marco más amplio de la crisis de 2026.

9) Nivel interno (Irán, Israel, Europa) – En Irán, la combinación de ataque externo, sanciones y crisis económica no se traduce

automáticamente en la caída del sistema; de hecho, funcionarios estadounidenses reconocen serias dudas sobre la capacidad de la oposición para derrocar al régimen, lo que sugiere que la estrategia de presión máxima puede reforzar el nacionalismo en torno al Estado.[1][7]

  • En Israel, la guerra se solapa con un escenario de polarización interna, tensión entre gobierno, aparato de seguridad y sectores religiosos radicales, evidenciado por incidentes como el apedreamiento de la caravana del jefe del Comando del Frente Interior.[7]
  • En Europa, Alemania declara que no participará en la acción militar y que carece de recursos suficientes, mientras que Reino Unido se ve arrastrado por su alianza con EEUU, y Chipre sufre el primer impacto de la guerra en su territorio desde hace décadas.[8][2][4]

Economía política de la crisis: petróleo y rutas marítimas El intento iraní de “cerrar” Ormuz y la amenaza potencial sobre Bab el Mandeb tienen un objetivo geopolítico claro: convertir la vulnerabilidad de Irán frente a la superioridad militar occidental en una vulnerabilidad global de Occidente frente a la interrupción de los flujos energéticos.

    • Por Ormuz pasa cerca de un tercio del comercio mundial marítimo de crudo; datos de 2025 sitúan el volumen en torno a 13 millones de barriles diarios, cerca del 31% del comercio marítimo de petróleo.[3]
    • Los informes más recientes muestran una caída del 40–50% en el tráfico de petroleros después de que Irán anunciara el cierre del estrecho, con barcos acelerando para abandonar la zona, lo que refleja un efecto disuasorio considerable aunque no una clausura física total.[3][5]
    • Si Ansarallah activase un bloqueo en Bab el Mandeb, el comercio entre Asia y Europa se vería obligado a desviar rutas alrededor del cabo de Buena Esperanza, elevando costes de transporte, encareciendo el petróleo y alterando cadenas de suministro globales.[5][7] En este marco, Irán combina capacidad militar limitada con un poder estructural desproporcionado derivado de su ubicación geográfica.

    Escenarios a corto plazo (días/semanas) A partir de los datos disponibles hoy:

      1) Escalada controlada – EEUU e Israel continúan ataques selectivos, Irán responde con salvas calibradas contra bases y sistemas de radar, sin buscar destrucciones masivas ni atacar ciudades, mientras las partes negocian a través de canales indirectos (Ginebra, mediación europea, Qatar, Omán).

      • Ormuz seguiría operando por debajo de su capacidad, con periodos de cierre declarado y aperturas parciales, manteniendo la presión sobre los mercados sin desencadenar un colapso total.

      2) Ampliación regional

      • Entrada plena de Ansarallah en el conflicto marítimo, aumento de los ataques de milicias iraquíes y sirias contra bases estadounidenses, intensificación de los intercambios de fuego entre Israel y Hezbollah.