
La mañana del pasado sábado 27 de diciembre, una multitud de vecinas y vecinos de Archena se concentraron para mostrar su apoyo a Francisco “Paco” Atenza, histórico director de la Escuela Infantil Municipal Los Colorines, cesado tras 32 años de servicio sin que el Ayuntamiento haya ofrecido explicaciones claras ni públicas. La concentración, cargada de emoción y denuncia, se convirtió en un acto de defensa de la escuela pública y de rechazo a lo que muchas personas consideran una represalia política.
Durante el acto, Atenza tomó la palabra visiblemente emocionado. No habló desde el rencor, sino desde el cansancio de quien asegura haber sido apartado por no mirar hacia otro lado. “No me han quitado por mi trabajo —que siempre ha sido intachable—, sino por no callarme”, resumió ante las personas concentradas.
Tres décadas levantando una escuela desde cero
Paco Atenza recordó que llegó a Los Colorines cuando la escuela apenas existía: aulas vacías, sin recursos y con muy pocos medios. A lo largo de más de tres décadas fue construyendo, junto a sus compañeras, un proyecto educativo que acabó convirtiéndose en un referente en el municipio. Gestionó becas, ayudó a familias con dificultades, tramitó ayudas, organizó proyectos educativos y sostuvo el funcionamiento diario del centro muchas veces en soledad.
“Todo eso lo he hecho porque creía en la escuela pública y en las familias”, explicó. “He ayudado a madres y padres a que no perdieran ayudas, he hecho trámites fuera de horario, he asumido responsabilidades que no me correspondían. Y ahora me apartan como si nada”.
Una destitución sin explicaciones y con olor a enchufismo
El cese se produjo sin que el Ayuntamiento haya explicado oficialmente los motivos. Según denunció el propio Atenza y ha señalado también Izquierda Unida-Verdes de Archena, la decisión estaría vinculada a una reestructuración impuesta desde el gobierno municipal que coloca al frente del centro a personas afines al partido gobernante, sin proceso público ni criterios objetivos.
Durante su intervención, Atenza denunció que se ha nombrado una dirección de carácter político y varias coordinadoras vinculadas al entorno del gobierno local, mientras él era apartado de manera fulminante. “Aquí no ha habido concurso, ni méritos, ni transparencia. Ha habido dedo y favores”, afirmó.
También relató presiones internas, reuniones convocadas de urgencia y situaciones de miedo entre trabajadoras, algunas de las cuales —según explicó— habrían sido obligadas a firmar escritos contra él bajo coacción. “Hay gente que luego me ha llamado llorando, pidiéndome perdón. Tienen miedo. Y ese miedo no debería existir nunca en un servicio público”, señaló.
El apoyo claro de IU-Verdes y de su concejal Antonio Torrano
Desde el primer momento, Izquierda Unida-Verdes de Archena ha mostrado su respaldo público a Paco Atenza. Su concejal y portavoz municipal, Antonio Torrano, ha exigido explicaciones inmediatas al equipo de gobierno por una destitución que considera injustificada, opaca y contraria a los principios básicos de mérito y capacidad.
Torrano ha recordado que Atenza es “una persona muy querida en el municipio, con una trayectoria intachable”, y ha advertido de la gravedad que supondría que un servicio público esencial como una escuela infantil se gestione con criterios partidistas. IU ha registrado solicitudes formales para conocer los motivos reales del cese, el procedimiento seguido y las condiciones en las que se han producido los nuevos nombramientos.
Desde la formación insisten en que no se trata solo de un caso personal, sino de un modelo de gestión que convierte lo público en un espacio de colocación política y castiga a quien no se somete.
Tasas, comedor y decisiones que perjudican a las familias
Durante la concentración de apoyo, Atenza también denunció decisiones que afectan directamente a las familias usuarias del centro, como el encarecimiento del comedor o el cambio en el sistema de pago, que obliga a abonar cuotas fijas incluso cuando los menores no asisten. Explicó que había propuesto alternativas más baratas, con ahorro mensual, pero que fueron rechazadas.
También cuestionó la gestión de las supuestas nuevas aulas anunciadas por el Ayuntamiento. Según explicó, se vendió públicamente una ampliación que en la práctica no existe: aulas que se inauguraron “para la foto”, financiadas con fondos europeos, pero que hoy permanecen cerradas o reconvertidas. “Se habló de 200 plazas, pero no es cierto. Los números no cuadran”, denunció, señalando que toda esta información ya está en manos de su abogado.
“No me callo porque esto no va solo de mí”
Lejos de presentarse como una víctima individual, Paco Atenza insistió en que su caso es el reflejo de un problema más amplio: el uso del miedo, la presión y el silencio como forma de control dentro de la administración pública local y del consistorio liderado por Patricia Fernández.
“Cuando alguien estorba, lo apartan. Si no obedeces, te hacen la vida imposible. Pero yo no me voy a callar”, afirmó. También animó a otras personas trabajadoras a no resignarse: “Que no tengan miedo. Que hablen. Que defiendan su dignidad”.
El acto concluyó entre aplausos y muestras de cariño, con gritos de apoyo y reconocimiento a una trayectoria profesional marcada por la dedicación y el compromiso social. Para muchas de las personas asistentes, lo ocurrido con Paco Atenza no es un caso aislado, sino un síntoma de una forma de gobernar que necesita ser señalada.
Una protesta que no termina aquí
La concentración del 27 de diciembre deja claro que el conflicto sigue abierto. La comunidad educativa y buena parte del vecindario de Archena reclaman explicaciones, transparencia y respeto. Y mientras el Ayuntamiento guarda silencio, crece la presión social y política para que se revierta una decisión que muchos consideran profundamente injusta.
Como resumió uno de los mensajes más repetidos durante la concentración: “Defender a Paco es defender la escuela pública y la dignidad de quienes la sostienen”.














