
La Asamblea Feminista de la Región de Murcia volvió a concentrarse este martes por la tarde en la plaza del Cardenal Belluga de Murcia dentro de su acción mensual contra los asesinatos machistas. Como cada primer martes de mes, el colectivo volvió a ocupar el espacio público para poner nombre y rostro a las mujeres asesinadas por violencia de género y denunciar el silencio que rodea a estos crímenes.
Durante la concentración, las participantes subrayaron que la convocatoria no constituye un acto meramente simbólico ni una cita rutinaria, sino una acción colectiva para mantener viva la memoria de las víctimas y señalar las raíces de una violencia que continúa asesinando mujeres.
«Nombrar a las mujeres asesinadas es impedir que el olvido se imponga», señalaron, reivindicando que cada asesinato exige «justicia, memoria y compromiso social».
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La Asamblea Feminista recordó que las concentraciones mensuales son también una forma de resistencia frente a la deshumanización de las víctimas. «No son números. No son casos. Son mujeres asesinadas por hombres con quienes compartieron su vida, en demasiadas ocasiones también padres de sus hijas e hijos», se destacó durante la lectura.
El colectivo recordó que, en lo que va de 2026, 41 mujeres han sido asesinadas por sus maridos, parejas o exparejas, según los datos trasladados durante la concentración, elevándose a 1.382 el número de mujeres asesinadas desde 2003, año en que comenzaron a contabilizarse oficialmente los crímenes machistas en España.
La violencia también deja consecuencias sobre las hijas e hijos de las víctimas. Según los datos leídos por la Asamblea Feminista, 29 menores han quedado en situación de orfandad durante 2026 tras el asesinato de sus madres, mientras que la cifra asciende a 539 desde 2013.
Asimismo, el colectivo recordó los tres menores asesinados este año en casos de violencia vicaria y elevó a 68 el número de niñas y niños asesinados desde 2013 por sus padres o por las parejas o exparejas de sus madres.
Poner nombre frente al olvido
Tras la intervención inicial, la concentración continuó con la lectura de las biografías de las mujeres asesinadas durante el mes de septiembre. La lectura permitió trasladar las cifras a historias concretas, recuperando algunos de los últimos casos confirmados como violencia de género.
La primera fue Hortensia, de 88 años, residente en San Sebastián de los Reyes (Madrid). Según la biografía leída, el 10 de septiembre su marido, de 90 años, intentó asesinarla causándole diversas heridas. Fue encontrada por la cuidadora del matrimonio y trasladada al hospital, donde falleció al día siguiente como consecuencia de las lesiones.
Su marido se suicidó ahorcándose en la vivienda, por lo que no podrá ser juzgado por el asesinato. La Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género confirmó el caso como crimen machista y señaló que no existían denuncias previas por violencia de género.
También se recordó a Cristina, de 34 años, asesinada el 19 de septiembre en su vivienda de Leganés. Su familia llevaba un tiempo sin tener noticias de ella y fue su padre quien acudió al domicilio al día siguiente. La policía encontró el cuerpo de Cristina con numerosas heridas de arma blanca.
El presunto asesino, su pareja, un hombre de 35 años, huyó hasta Alicante, donde fue localizado. Según la información trasladada durante la concentración, tampoco existían denuncias previas por violencia de género.
La última biografía leída fue la de Vanessa, de 47 años, vecina de La Campana (Sevilla) y madre de un adolescente de 17 años. El 26 de septiembre fue apuñalada en plena calle por su pareja, de 56 años, cuando se encontraba acompañada de su hijo. Fue trasladada a un centro de salud, pero falleció poco después.
El agresor hirió también a su propio padre cuando este intentó detener la agresión y posteriormente se atrincheró en la vivienda que compartía con Vanessa hasta que se entregó a la Guardia Civil.
Según la información leída por la Asamblea Feminista, Vanessa figuraba en el sistema VioGén debido a malos tratos sufridos por una pareja anterior, mientras que su asesino no había sido denunciado previamente por violencia de género.
Con la lectura de estas historias, la Asamblea Feminista volvió a insistir en la necesidad de mantener la memoria de las víctimas y evitar que los asesinatos machistas queden reducidos a una estadística.
«Al nombrarlas, hacemos visible lo que la violencia machista intenta ocultar: que se trata de un crimen específico, con raíces profundas y consecuencias devastadoras para toda la sociedad», señalaron.
Tras el minuto de silencio a las victimas, la concentración concluyó con un mensaje que se ha convertido en una de las principales consignas del movimiento feminista frente a la violencia machista: «¡Ni una menos!».















