
La cooperativa Ítaca Murcia acogió el pasado miércoles 18 de marzo un acto cargado de contenido político y memoria histórica en el que la activista palestina Jaldía Abubakra presentó la obra La revolución palestina de 1936-1939 del escritor y militante Ghassan Kanafani, en una convocatoria organizada por Palestina Libre de la Región de Murcia junto al colectivo de mujeres palestinas Alkarama que reunió a decenas de asistentes en torno a un análisis que conectó pasado y presente de la lucha palestina y que se desarrolló como un espacio de denuncia, reflexión y reafirmación internacionalista
El acto fue introducido por Paca Labaña, quien destacó la trayectoria de Abubakra y su papel en la articulación de redes de solidaridad desde la diáspora, subrayando que “es palestina, nacida en Gaza tras la expulsión de su familia en 1948”, una afirmación que situó desde el inicio el vínculo entre biografía y conflicto histórico, al tiempo que la propia Abubakra arrancó su intervención agradeciendo la presencia continuada del movimiento solidario al señalar que “no es solo hoy, me consta que siempre estáis en la lucha por Palestina y por los derechos de todas y todos”, enlazando así con una lectura política del compromiso sostenido
Desde ese punto, la activista introdujo un diagnóstico contundente de la situación actual al afirmar que “no ha habido ningún alto el fuego”, cuestionando el discurso institucional y mediático, mientras añadía que “lo que ocurre en Palestina no empezó el 7 de octubre de 2023 sino con la implantación del movimiento sionista”, con lo que situó el conflicto en una lógica histórica de colonización continuada, explicando que “hay momentos en los que Palestina aparece en las noticias y otros en los que no, pero el plan de limpieza étnica sigue en silencio”, lo que le permitió ampliar el foco más allá de Gaza para incluir Cisjordania y Jerusalén en un mismo marco de análisis
En ese sentido, Abubakra insistió en la necesidad de romper con una narrativa victimista al afirmar que “es importante no ver al pueblo palestino solo como víctima, sino como un pueblo resistente”, recordando que la resistencia ha adoptado formas diversas a lo largo del tiempo y señalando que “ha luchado de muchas maneras, siempre de forma creativa e innovadora”, lo que conectó directamente con el contenido del libro de Ghassan Kanafani, cuya figura definió como “un intelectual que movilizaba a las masas con la palabra”, destacando su papel como referente político y cultural del movimiento palestino
Al abordar la obra, la activista subrayó que Kanafani no escribió únicamente para narrar la historia sino para extraer lecciones estratégicas al explicar que “no se trata solo de conocer lo que pasó, sino de entender por qué fue derrotada esa revolución”, lo que le permitió desgranar algunos de los elementos centrales del levantamiento de 1936-1939 como la huelga general de seis meses, el protagonismo del campesinado y la participación activa de las mujeres, sobre lo que destacó que “las mujeres no solo apoyaban, también participaron en todos los niveles, incluso armadas”, al tiempo que recordó la dureza de la represión colonial británica y estableció paralelismos con prácticas actuales
A partir de ahí, Abubakra introdujo una de las claves analíticas del texto al señalar que “uno de los principales problemas fue la falta de una dirección unificada”, una afirmación que trasladó al presente al indicar que “lamentablemente sigue siendo un problema hoy”, enlazando así la historia con los desafíos actuales del movimiento palestino y abriendo una reflexión sobre la necesidad de organización y unidad
Uno de los momentos más intensos del acto llegó al abordar los acontecimientos del 7 de octubre, donde la activista defendió que la ofensiva palestina rompió el imaginario de invencibilidad al afirmar que “ha tambaleado a un ejército que durante años nos han vendido como invencible”, añadiendo que “en pocas horas la resistencia logró vencer a ese ejército”, aunque matizó que “es una victoria cara, incompleta”, insistiendo en que el alto coste humano no anula su significado político, lo que reforzó con la idea de que “han resistido más de dos años enfrentándose a uno de los ejércitos más armados del mundo” y que además cuenta con apoyo internacional
En esta línea, denunció explícitamente ese respaldo al señalar que “no solo luchaban contra Israel, sino contra Estados Unidos, la Unión Europea y la OTAN”, subrayando que “han puesto a su servicio armas, tecnología y espionaje”, lo que le permitió insistir en que la resistencia palestina “ha sido capaz de acumular experiencia y conocimiento incluso bajo asedio”, y proyectar esa continuidad al afirmar que “la resistencia va a seguir hasta la liberación de Palestina”
Asimismo, Abubakra abordó uno de los ejes más controvertidos del debate público al afirmar que “nuestra lucha no es contra los judíos por ser judíos”, diferenciando claramente entre religión y proyecto político al explicar que “es una lucha contra el sionismo como proyecto colonial de asentamiento, desplazamiento y reemplazo”, con lo que respondió a las acusaciones de antisemitismo y reivindicó una perspectiva basada en derechos e igualdad
Durante el turno de preguntas, la activista profundizó en el análisis político actual al referirse a la Autoridad Nacional Palestina, sobre la que afirmó que “no tiene soberanía real y actúa como aparato de control”, señalando que “su función principal es reprimir la disidencia palestina”, lo que reforzó con una comparación directa al indicar que “podríamos compararla con el gobierno de Vichy”, mientras cuestionaba el reconocimiento internacional al señalar que “no cambia la realidad sobre el terreno pero sí legitima a una estructura que no representa al pueblo palestino”
En respuesta a otra cuestión sobre el 7 de octubre, Abubakra rechazó la idea de que fuera una simple excusa al afirmar que “no necesitan excusas para atacar Gaza”, y explicó que “hubo un error de cálculo basado en la arrogancia”, añadiendo que “creyeron que tenían domesticada a la resistencia”, lo que permitió a esta “utilizar estrategias de engaño”, reforzando así la idea de que incluso en condiciones de desigualdad extrema existen márgenes de acción
Finalmente, la activista cerró su intervención con una apelación directa al internacionalismo al afirmar que “la lucha palestina es también una lucha global contra el imperialismo”, recordando que “sin el apoyo exterior Israel no podría sostener su capacidad militar”, lo que situó a la ciudadanía y a los gobiernos occidentales como actores implicados en el desarrollo del conflicto, en una jornada que convirtió a Ítaca Murcia en un espacio donde la memoria de la revolución palestina no se presentó como pasado cerrado sino como herramienta viva para interpretar el presente y orientar la acción política futura.














