Como cada primer martes de mes, un grupo de personas, convocadas por la Asamblea Feminista de la Región de Murcia volvió a concentrarse este martes en la plaza del Cardenal Belluga y, como cada primer martes de mes, leyó en voz alta a las mujeres asesinadas en lo que va de año. Pero la lectura incorporó un detalle más: el día en que ocurrieron los crímenes.
Pilar, 38 años, asesinada el 4 de enero en Jaén por su expareja, con denuncias previas.
Czarina, una mujer de 43 años, asesinada el 5 de enero en Las Palmas, también con antecedentes de violencia denunciada.
María del Carmen Díaz Delgado, 78 años, asesinada el 12 de enero en Badajoz por su marido.
Victoria H., 33 años, asesinada el 24 de enero en Alhaurín el Grande (Málaga), con orden de alejamiento en vigor.
Una mujer de 53 años, asesinada el 25 de enero en Lleida por su pareja.
Una mujer de 31 años, asesinada el 27 de enero en Córdoba por su padre, en un caso de violencia en el ámbito familiar.
María José Bou Valenzuela, 47 años, asesinada el 17 de febrero en Xilxes (Castellón) junto a su hija de 12 años, Noemí, en un caso de violencia vicaria.
Petronila B. F., 37 años, asesinada el 18 de febrero en Madrid por su expareja.
Silvia, 40 años, asesinada el 21 de marzo en Zaragoza cuando se dirigía a su trabajo; su expareja la esperaba armado.
Una mujer de Tortosa (Tarragona), agredida el 5 de marzo por su pareja y fallecida el 19 de marzo en el hospital a causa de las lesiones. No había denuncias previas.
Casos recientes en abril —algunos aún en investigación— que, según recordaron las asistentes, vuelven a mostrar un patrón que se repite: mujeres que habían denunciado o contaban con medidas de protección activas.
El recuento asciende a al menos 16 feminicidios en 2026, una cifra que se amplía si se incluyen otros asesinatos de mujeres fuera del marco de pareja o expareja. En paralelo, al menos tres menores han sido asesinados en casos de violencia vicaria en lo que va de año.
Durante la lectura, el foco se puso especialmente en marzo y abril. No solo por la cercanía temporal, sino por lo que muestran: agresiones con denuncias previas, órdenes de alejamiento que no evitaron el crimen, y casos que inicialmente no fueron tratados como violencia machista.
“Los nombres llegan cada vez más rápido”, exclamó una asistente.
La lectura ordenó lo que suele aparecer disperso: fechas, lugares y contextos distintos que, puestos en secuencia, dibujan una continuidad. No eran casos aislados.
Al terminar, nadie aplaudió. Quedaron las fechas suspendidas en el aire, junto a los nombres. Y la sensación de que el calendario, este año, avanza marcado por ellas.
















