Molina de Segura se moviliza de nuevo contra la planta de biogás: la ciudadanía exige protección y transparencia al Gobierno Municipal de PP y Vox

La protesta reunió a un numeroso grupo de vecinos, vecinas y empresarios del Polígono de La Polvorista frente al Ayuntamiento

Miembros de la Plataforma Stop biogás, junto a la ciudadanía de Molina durante la lectura de un manifiesto | Foto.- José Coy
Miembros de la Plataforma Stop biogás, junto a la ciudadanía de Molina durante la lectura de un manifiesto | Foto.- José Coy

Ayer, sábado, la plaza del Ayuntamiento de Molina de Segura se convirtió en escenario de una protesta histórica. Más de un centenar de vecinos, vecinas, empresarios y activistas locales se congregaron para exigir la paralización de la planta de biogás que la empresa Heygaz pretende poner en marcha a escasos 400 metros de viviendas y 700 metros de un colegio. La concentración fue convocada por la plataforma ciudadana Stop Biogás Molina de Segura, que denunció la falta de transparencia, la opacidad del Ayuntamiento y el riesgo sanitario y ambiental de esta instalación.

“Nuestro pueblo no está en venta”, afirmaron los portavoces ciudadanos, quienes aseguraron que llevan año y medio intentando frenar la instalación mediante reuniones con políticos locales, autonómicos y europeos, reclamaciones a tribunales y al Defensor del Pueblo, y charlas informativas, y a pesar de estos esfuerzos la respuesta institucional ha sido el silencio, la lentitud y el desprecio.

El manifiesto enfatizó que la planta no solo afectará la salud de los residentes sino también la calidad de vida, la economía local y el entorno, y los portavoces añadieron que se trata de “una industria peligrosa que, si entra en funcionamiento, pondrá patas arriba nuestro presente y nuestro futuro”.

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La plataforma denunció que el Ayuntamiento de Molina de Segura presentó un recurso judicial defendiendo la licencia de la planta y que, en su opinión, se ha alineado con la empresa promotora en lugar de proteger a los vecinos. Además, cuestionaron la lentitud del sistema judicial, que desestimó medidas cautelares cuando las obras ya estaban en marcha, dejando a la comunidad sin protección frente a los riesgos potenciales de la planta.

En este sentido, Stop Biogás Molina de Segura reclamó decisiones con transparencia, evaluaciones independientes y garantías de seguridad y subrayó que la planta no puede operar junto a viviendas, colegios y empresas, advirtiendo que si se permite esta instalación, otras podrían seguir su ejemplo. La plataforma anunció que continuará la lucha en la calle y en los tribunales si las instituciones no cumplen con su deber de proteger a la ciudadanía.

Algunas de las pancartas apelaban la defensa de la salud pública ahora en peligro por la cercanía de la planta a hogares y centros de trabajo | Foto.- José Coy

La concentración concluyó con un llamado a la vigilancia permanente y la unidad ciudadana, recordando que “si nuestras instituciones no nos escuchan en los despachos, nos escucharán en la calle y en los tribunales” y reiterando que “la salud no se negocia”. Stop Biogás Molina de Segura dejó claro que esta lucha no es un episodio aislado, sino el inicio de un compromiso firme de toda la comunidad para garantizar un futuro seguro y digno en su municipio.

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Dominic D. Skerrett
Nací en Gales. Soy Técnico Superior de Artes Plásticas y Diseño, marxista-leninista, internacionalista y defensor de los derechos humanos, medioambientales y animales. Mi trayectoria personal y política nace de una convicción profunda: la realidad no se contempla, se transforma. Desde muy joven entendí que la justicia social, la liberación de los pueblos y la defensa de los seres más vulnerables —humanos o no humanos— forman parte de una misma lucha. A lo largo de mi vida he participado en movimientos sociales, colectivos y plataformas de denuncia que combaten la explotación, la opresión y el silencio impuesto por los poderes económicos. Mi compromiso con el anticapitalismo, el antifascismo y la causa animalista no es retórico: es una práctica cotidiana que atraviesa mi trabajo de comunicación, mi formación artística y mi militancia. Creo en la fuerza colectiva, en el internacionalismo como brújula ética y en la necesidad de señalar cada injusticia venga de donde venga. Las experiencias vividas en las calles, en los espacios de organización y junto a quienes luchan por un mundo distinto han moldeado mi forma de mirar, crear y escribir. Todo ello forma parte de lo que soy hoy: un militante que no renuncia a la palabra, a la creatividad ni a la dignidad frente a ningún poder.