“Parar desahucios es salvar vidas”: Joaquín Sánchez, el cura que desafía a bancos y gobiernos, en la última entrega de Yahya’z Podcast

En su entrevista más reciente, el cura antidesahucios de El Palmar (Murcia) denuncia la injusticia social, el abandono de los vulnerables y la complicidad de las instituciones mientras reivindica la dignidad humana como acto de resistencia frente a la vorágine capitalista depredador.

Captura de video de la entrevista entre Yahya Zarhouni y Joaquín Sánchez | Yahya´z Podcast
Captura de video de la entrevista entre Yahya Zarhouni y Joaquín Sánchez | Yahya´z Podcast

En la última entrega de Yahya’z Podcast, el periodista y colaborador de La Protesta Diario, Yahya Zarhouni, recibió a Joaquín Sánchez, el célebre “cura antidesahucios”, en el hospital psiquiátrico de Palmar, donde Sánchez trabaja desde hace 12 años. Lo que comenzó como un diálogo entre amigos se transformó en una reflexión profunda sobre la desigualdad, la exclusión y las luchas sociales que atraviesan España y el mundo.

Sánchez abrió la entrevista hablando de su trabajo con pacientes psiquiátricos, destacando que, lejos de tratar “problemas”, se trata de acompañar a personas con visiones de la vida distintas, que la sociedad suele estigmatizar. “No son locos. La verdadera locura es de quienes son perversos, insensibles y han perdido su humanidad”, afirmó con contundencia. Entre programas de radio como Más Palabras y actividades de teatro, Sánchez promueve la expresión, la autoestima y la inclusión, demostrando que la resistencia social comienza desde el cuidado de los más vulnerables.

El núcleo de la entrevista se centró en la plataforma antidesahucios de Murcia, surgida en 2007, antes de que estallara la crisis inmobiliaria. Sánchez relató los devastadores efectos de la pérdida de empleo, la imposibilidad de pagar hipotecas y la acumulación de deudas que condenaron a muchas familias a perder sus hogares. “Tener un espacio físico donde abrir la puerta y refugiarse, para lo bueno y para lo malo, es fundamental”, aseguró. “Perder la vivienda es perder la vida que construiste allí: los hijos nacen, los cumpleaños, las navidades… y de repente todo se rompe”.

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El cura destacó que la acción de la plataforma no se limitó a acompañar; también fue confrontativa, pero siempre pacífica. Hablar de ocupar bancos o plantarse frente a las sedes financieras era un acto simbólico, una manera de visibilizar el sufrimiento de las familias. “La violencia era la de quienes querían desalojar a familias con hijos. Nuestra presencia era un recordatorio de que aquello estaba mal”, explicó, recordando cómo, en Alguazas, logró detener su primer desahucio frente a la Guardia Civil.

La Audiencia Provincial reconoció que su acción no constituía delito, sino un acto de defensa de los derechos humanos. “No éramos delincuentes; éramos personas que cargaban con el dolor de otros”, enfatizó. Para Sánchez, cada desahucio parado era un acto de justicia mayor que cualquier enfrentamiento con las instituciones financieras.

Además de la lucha local, Sánchez abordó conflictos globales con la misma claridad y firmeza que caracteriza su activismo. Habló de la ocupación israelí en Palestina, la situación en Líbano, la guerra de Ucrania y los campos de refugiados en Grecia, denunciando la indiferencia social y el racismo institucional. “Antes, la guerra provocaba conmoción; ahora provoca indiferencia”, afirmó. Explicó cómo los ucranianos eran recibidos con solidaridad en la UE, mientras que personas de otros países eran discriminadas, incluso si llevaban décadas trabajando y viviendo en Europa.

Sánchez también cuestionó la narrativa dominante sobre los conflictos bélicos y el terrorismo. Recordó que el concepto de “jihadismo” es reciente y que muchas guerras han sido planificadas con intereses estratégicos, como la invasión de Irak en los 90. Su mirada combina la denuncia ética con un análisis histórico y político profundo, demostrando que la justicia no es local ni limitada: es global.

La última entrevista de Yahya’z Podcast dejó claro que para Joaquín Sánchez, la lucha social no se reduce a manifestaciones o titulares: es acompañar a los vulnerables, desafiar injusticias, visibilizar el sufrimiento de los desamparados y cuestionar el sistema que perpetúa desigualdades. En sus propias palabras: “Resistir es un deber moral. Defender la vida y la dignidad de las personas es una obligación que no puede esperar”.

Con esta conversación, el podcast no solo documenta la labor de un activista comprometido, sino que ofrece una radiografía de la España que deja atrás a sus ciudadanos más frágiles y de un mundo donde la indiferencia es la complicidad silenciosa de los poderosos. Entre relatos de vida, crítica social y compromiso internacional, Joaquín Sánchez se erige como un referente de lucha y humanidad, recordando que la resistencia empieza con cada acción que protege y acompaña a quienes más lo necesitan.

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Dominic D. Skerrett
Nací en Gales. Soy Técnico Superior de Artes Plásticas y Diseño, marxista-leninista, internacionalista y defensor de los derechos humanos, medioambientales y animales. Mi trayectoria personal y política nace de una convicción profunda: la realidad no se contempla, se transforma. Desde muy joven entendí que la justicia social, la liberación de los pueblos y la defensa de los seres más vulnerables —humanos o no humanos— forman parte de una misma lucha. A lo largo de mi vida he participado en movimientos sociales, colectivos y plataformas de denuncia que combaten la explotación, la opresión y el silencio impuesto por los poderes económicos. Mi compromiso con el anticapitalismo, el antifascismo y la causa animalista no es retórico: es una práctica cotidiana que atraviesa mi trabajo de comunicación, mi formación artística y mi militancia. Creo en la fuerza colectiva, en el internacionalismo como brújula ética y en la necesidad de señalar cada injusticia venga de donde venga. Las experiencias vividas en las calles, en los espacios de organización y junto a quienes luchan por un mundo distinto han moldeado mi forma de mirar, crear y escribir. Todo ello forma parte de lo que soy hoy: un militante que no renuncia a la palabra, a la creatividad ni a la dignidad frente a ningún poder.