Venezuela atraviesa horas dramáticas tras los dos poderosos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron el país durante la madrugada del 24 al 25 de junio, dejando un saldo preliminar de al menos 32 personas fallecidas, más de 700 heridas y daños materiales aún incalculables en varias regiones del territorio nacional.
Los seismos, registrados con apenas un minuto de diferencia cerca de la localidad costera de Morón, en el norte del país, provocaron el colapso de edificios, interrupciones de servicios esenciales, graves daños en infraestructuras estratégicas y escenas de angustia en ciudades como Caracas y La Guaira, donde continúan las operaciones de búsqueda y rescate.
La presidenta interina, Delcy Rodríguez, declaró el estado de emergencia nacional y calificó al estado La Guaira como una auténtica «zona de desastre», tras confirmar el derrumbe de decenas de edificaciones y la existencia de numerosas personas desaparecidas. Asimismo, informó que se han registrado al menos veinte réplicas desde el evento principal.
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Familias enteras sobreviven en las calles por temor a nuevas réplicas
Miles de venezolanos han pasado la noche en plazas, avenidas y espacios públicos, refugiados en vehículos o sobre colchones improvisados, ante el temor de nuevos movimientos sísmicos. Las imágenes difundidas desde Caracas muestran a familias enteras durmiendo a la intemperie mientras continúan las evaluaciones estructurales de viviendas y edificios.
Testimonios recogidos en distintas zonas del país reflejan el impacto humano de la tragedia. María Magdalena Capote, residente de Caracas, relató ante los medios momentos de terror cuando observó cómo el agua de una piscina se desbordaba violentamente mientras se escuchaban estruendos similares a truenos entre las montañas. Al regresar a su vivienda encontró grietas en el edificio, muebles volcados y electrodomésticos desplazados por la fuerza del movimiento.
«Fueron momentos de mucho miedo y angustia», expresó.
Rescates contrarreloj entre los escombrosEn el municipio Chacao, al este de Caracas, los equipos de Protección Civil, bomberos, personal sanitario y voluntarios continúan removiendo escombros en busca de supervivientes. Hasta el momento, al menos 22 personas han sido rescatadas con vida de edificios colapsados.
Las escenas de familiares llamando desesperadamente a sus seres queridos entre montañas de concreto se repiten en distintos puntos de la capital. «Antonio, es tu mamá, aquí estoy», gritaba una mujer frente a una torre residencial completamente derrumbada, mientras vecinos y voluntarios intentaban localizar señales de vida entre los restos.
Infraestructuras críticas afectadas
Las autoridades confirmaron daños severos en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía, principal terminal aérea del país, que permanece cerrado. También han sido suspendidos los servicios de metro y ferrocarril en las zonas más afectadas.Numerosas regiones reportan cortes de electricidad, interrupciones en el suministro de agua potable, fallos en las comunicaciones y suspensión preventiva del servicio de gas doméstico en edificios con daños estructurales.Por su parte, la Federación Internacional de la Cruz Roja informó que la sede nacional de la Cruz Roja Venezolana sufrió daños críticos, aunque la organización mantiene plenamente operativos sus hospitales, centros de salud y equipos de emergencia desplegados sobre el terreno.
Venezuela reclama solidaridad internacional
La magnitud de la tragedia ha generado una inmediata reacción internacional. Gobiernos de América Latina, Europa, Asia y Norteamérica han expresado su solidaridad y ofrecido apoyo humanitario.
Estados Unidos anunció el despliegue inmediato de equipos de búsqueda y rescate, recursos médicos y asistencia humanitaria. India manifestó estar preparada para colaborar con las labores de emergencia. Italia solicitará a la Unión Europea la activación del Mecanismo Europeo de Protección Civil para coordinar ayuda internacional.
España, a través del Ministerio de Asuntos Exteriores, informó que su Embajada y Consulado en Caracas permanecen plenamente operativos y reiteró su disposición para enviar ayuda de emergencia. Hasta el momento no existe constancia de ciudadanos españoles fallecidos, aunque las autoridades continúan evaluando la situación.
Asimismo, líderes políticos y sociales de numerosos países han expresado su apoyo al pueblo venezolano y han reclamado la movilización de recursos internacionales para atender a las víctimas.
Maduro llama a la unidad nacional y la solidaridad
Desde la prisión federal de Nueva York donde permanece encarcelado ilegalmente, el presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, hizo llegar este un mensaje dirigido al pueblo venezolano en el que hizo un llamado a la unión, la solidaridad y el apoyo mutuo frente a la emergencia difundido a través de redes sociales.
«Hoy la palabra es una sola: máxima unión, máxima solidaridad y máxima acción. Que nadie se quede solo, que cada comunidad cuide a sus niños, a sus abuelos, a sus enfermos», expresó.
Maduro instó a acompañar el trabajo de los cuerpos de rescate, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, Protección Civil, personal sanitario, bomberos y voluntarios que trabajan sin descanso para salvar vidas.»Venezuela ha enfrentado grandes pruebas y de esta también vamos a salir fuertes, con fe, disciplina y solidaridad», señaló el mandatario.
Una emergencia humanitaria que exige respuestas
Mientras continúan las labores de rescate y las cifras oficiales podrían aumentar en las próximas horas, organizaciones humanitarias advierten que las necesidades más urgentes son la búsqueda de personas desaparecidas, la atención médica de emergencia, el suministro de agua potable, alimentos, medicamentos y refugio temporal para miles de familias que han perdido sus hogares.
La tragedia vuelve a poner en evidencia la vulnerabilidad de amplios sectores de la población frente a desastres naturales y la necesidad de fortalecer las capacidades de prevención, respuesta y reconstrucción con el apoyo de la comunidad internacional.
En estas horas decisivas, Venezuela enfrenta no solo una catástrofe natural, sino también el enorme desafío humano de proteger a quienes han perdido familiares, viviendas y medios de vida. La solidaridad, la cooperación y la acción inmediata serán determinantes para salvar vidas y comenzar el camino de la recuperación.
















