
Mientras la ciudad se prepara para recibir del 13 al 17 de agosto la Feria Taurina de Begoña, activistas convocados por las tres organizaciones ocuparon esta mañana la Plaza del Marqués para protagonizar una estampa muy distinta a los carteles que ya cuelgan por la ciudad. No hubo pancartas estridentes ni consignas amplificadas. Cada participante sostuvo una lápida con el nombre de uno de los toros sacrificados durante el último año en las plazas de España, nombres que nunca se pronuncian cuando se habla de tradición, cultura o patrimonio.
«Gijón va a llenar de nuevo su plaza de sangre justo cuando en Asturias la propia Junta General ha reconocido que las corridas son maltrato animal. Hoy ponemos nombre a esos animales porque invisibilizarlos es la primera condición para que esto siga ocurriendo», declaró Cristina Ibáñez, portavoz de AnimaNaturalis en España. «Queremos que quien pase por la Plaza del Marqués este domingo vea exactamente lo que hay detrás del espectáculo: un ser con nombre propio, y una muerte que nadie eligió».
La acción se produjo apenas dos años después de que los festejos taurinos regresaran a El Bibio de la mano de la actual alcaldesa, Carmen Moriyón, tras dos temporadas sin corridas. La suspensión se decidió en 2021, cuando la entonces regidora socialista Ana González canceló la concesión de la plaza después de que dos toros lidiados en la última corrida de aquel verano fueran bautizados como «Feminista» y «Nigeriano», y uno de ellos fuera brindado por su matador a dirigentes de Vox presentes en el tendido.
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El episodio, que la propia alcaldesa calificó de broma de mal gusto, dejó dos años sin toros en el coso gijonés, hasta que el cambio de gobierno municipal recuperó la feria en 2024. El Bibio, declarado Bien de Interés Cultural y propiedad del Ayuntamiento de Gijón, volverá a acoger este agosto tres corridas de toros, una novillada picada y un festejo de rejones.
«Que un cartel taurino se use para humillar al feminismo o a las personas migrantes no fue un exceso puntual: es la misma lógica que sostiene la fiesta, la de convertir el sufrimiento de otro ser en espectáculo y motivo de burla. Volver a llenar la plaza no borra esa historia, la confirma», añadió Ibáñez.


Datos técnicos aparte, el respaldo social a la tauromaquia lleva años en retroceso en toda España. Una encuesta de Sigma Dos para El Mundo, realizada en abril de 2025 sobre 1.819 personas, reveló que el 78% de la ciudadanía española no se considera taurina, y que un 48% respalda retirarle su estatus de patrimonio cultural. Un estudio de la Fundación BBVA de 2025 sitúa el rechazo en el 77% y constata que la valoración media de la fiesta ha caído de 2,7 sobre 10 en 2008 a 1,8 sobre 10 en la actualidad. La Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales del Ministerio de Cultura (2024-2025), por su parte, revela que solo el 8% de la población acudió a algún festejo taurino en el último año.
Ese rechazo tiene también su reflejo institucional en Asturias: la Junta General del Principado aprobó una proposición no de ley que declara las corridas de toros «maltrato animal» y reclama al Gobierno central que modifique la Ley 18/2013, la norma que blinda la tauromaquia como patrimonio cultural y que impide a comunidades autónomas y ayuntamientos prohibirla por su cuenta. Esa misma ley fue el objetivo de la Iniciativa Legislativa Popular #NoEsMiCultura, que reunió 715.606 firmas y 664.777 avales certificados por la Junta Electoral Central, pero que en octubre de 2025 fue rechazada en el Pleno del Congreso por 169 votos en contra, 57 a favor y 118 abstenciones, entre ellas la del PSOE.
La acción celebrada esta mañana en la Plaza del Marqués forma parte de un calendario de movilizaciones que AnimaNaturalis y otras organizaciones antitaurinas mantienen activo en distintas ciudades españolas durante todo el verano. Mientras el debate político sigue bloqueado en el Congreso, los animales continúan muriendo con nombre propio, también en Gijón.















