El próximo sábado 25 de abril, el Mar Menor se convertirá en epicentro de la visibilidad y la lucha por los derechos LGTBIQ+ con la celebración de la II Edición de los Premios Orgullo del Mar Menor. El evento tendrá lugar en Armonía Beach Club, en una velada que combinará cultura, espectáculo y compromiso social en un contexto donde los discursos de odio siguen intentando abrirse paso.
La jornada arrancará a las 19:30 horas con un cóctel de bienvenida, seguido a las 20:30 horas de una cena y gala que promete ser tanto un espacio de celebración como de reivindicación colectiva. No se trata solo de una fiesta: es una declaración pública de resistencia, de memoria y de futuro.
La gala estará presentada por Tracy Pop, Keunam y Juanfran Música, tres voces que representan la diversidad artística y comunicativa de la escena actual. Sobre el escenario, el público podrá disfrutar de las actuaciones de Lolita Versache, Lady Morgana y YourdollDahlia, artistas que encarnan la libertad de expresión y la potencia transformadora del arte.
En esta edición, los Premios Orgullo del Mar Menor reconocen a figuras y entidades que han contribuido de forma decisiva a la defensa de los derechos, la inclusión y la visibilidad del colectivo. Entre las personas y organizaciones premiadas destacan Carla Antonelli, histórica activista y referente político; Esther Nevado, concejala socialista en el Ayuntamiento de Murcia; la organización CESIDA, por su trabajo en la lucha contra el VIH; la Asociación Galactyco de Cartagena, pilar del activismo en la comarca; Mía Daniela “La Huesito”; la Asociación SPORT RUTES; y el reconocimiento a título póstumo a Alberto Huertas, cuya labor deja huella en la memoria colectiva. También será distinguido el Bar Marylimon, espacio de encuentro y refugio comunitario.
Esta segunda edición consolida una cita que va más allá del espectáculo. En un momento en el que los derechos conquistados no pueden darse por garantizados, el Orgullo del Mar Menor se posiciona como un acto necesario: una celebración que no olvida, una gala que también es trinchera.
Porque frente al odio, más comunidad. Frente al silencio, más visibilidad. Y frente al retroceso, más orgullo.
















