
Preludio: Geografía del Silencio
España se está vaciando sin estruendo. No hay sirenas, ni titulares diarios, ni decretos de clausura: hay persianas que ya no se abren, escuelas sin timbre, inviernos que pesan más que los calendarios. Este díptico aborda esa realidad desde dos planos complementarios: el de la experiencia y la memoria, que escucha lo que el silencio dice en los pueblos que se apagan, y el del análisis y los datos, que desvela las decisiones, cifras y modelos que sostienen ese vaciamiento. Dos textos distintos y entrelazados para narrar una misma herida territorial: la de un país que deja morir parte de sí mismo… y la de quienes aún se niegan a aceptarlo como destino.
I. Sembrar futuro donde hoy crece el silencio
Elogio de lo que no hace ruido: Carta desde un lugar de la geografía olvidada e invisibilizada, dónde el silencio todavía se resiste a dejar de susurrar, dónde solo se escucha el latido de la lampara diminuta de la dignidad que reclama el derecho a no desaparecer
Por Momen Mezouar
🌾Sembrar luz en la tierra dónde solo brota el silencio
De regreso de una visita a un pueblo cuyo nombre permanecerá en el anonimato, por ser uno de tantos de la geografía hispana, te adelanto, con la humildad de quien toca una puerta antigua, una reflexión nacida del silencio de los caminos y de la respiración lenta de los pueblos que se apagan sin ruido.
Un pueblo moribundo, protagonista de la España vacía, esa tierra que no grita, pero que duele, que habla desde las casas cerradas que aún guardan nombres en las paredes, desde las escuelas sin risas, desde los inviernos que pesan más que los años.
No es un texto de reproche, sino de memoria. No es un lamento estéril, sino una semilla. Quiere ser una lámpara pequeña encendida en medio de la niebla, para recordar que también allí vive el futuro, aunque hoy camine despacio.
🏡 Un país que sigue figurando en los mapas
He caminado por pueblos que ya no figuran en los discursos, aunque todavía figuran en los mapas. Calles limpias sin pasos, plazas sin infancia, casas cerradas que conservan más memoria que habitantes. No es una postal melancólica: es la consecuencia directa de una política de abandono sostenida durante décadas por gobiernos de todos los colores [1][2].
La despoblación rural no es un accidente demográfico. Es un proyecto no declarado. Un resultado lógico de concentrar inversión, empleo, infraestructuras y servicios en unas pocas áreas metropolitanas mientras se deja morir lentamente al resto del territorio [2][3]. No ha sido un fallo del sistema: ha sido su diseño.
🚪 Marcharse o desaparecer
Se ha condenado al mundo rural a elegir entre marcharse o desaparecer. Se le ha retirado la sanidad, la educación, el transporte, la conectividad y hasta la esperanza, y luego se le ha culpado por irse. Es una forma elegante de expulsión [1][4].
Cada plan rural anunciado y abandonado, cada promesa electoral sin continuidad, cada “programa piloto” sin presupuesto, ha sido una piedra más sobre la tumba de cientos de pueblos [3].
🏙️ Cuando el campo muere, la ciudad colapsa
Y ahora, cuando las ciudades colapsan, cuando la vivienda se vuelve inalcanzable y la vida se convierte en una carrera de supervivencia, los mismos gobiernos que vaciaron los pueblos los recuerdan en discursos bien ensayados. No como territorios a cuidar, sino como territorios a gestionar desde el marketing [2][5].
No es falta de soluciones. Es falta de voluntad.
🛠️ Las soluciones existen
Se sabe qué hay que hacer: fiscalidad diferenciada real, vivienda pública rural, conectividad garantizada, transporte digno, apoyo decidido a la agricultura sostenible, servicios públicos blindados por ley [4][5].
Lo que no hay es coraje para enfrentarse a los intereses que han hecho rentable el vaciamiento del territorio.
Porque vaciar también ha sido negocio.
💼 El vacío también se explota
Negocio para la especulación urbana, para la centralización administrativa, para los grandes operadores que nunca pisarán una aldea pero deciden su destino desde despachos lejanos [5].
Mientras tanto, se sigue dejando morir un país entero en cámara lenta.
⚖️ No es romanticismo: es justicia
Yo no hablo de romanticismo. Hablo de justicia territorial. De derechos civiles. De dignidad.
Un niño de un pueblo tiene hoy menos futuro que un niño de una capital. Y eso es una violación silenciosa del principio de igualdad [1][4].
Los pueblos no están muriendo.
Los están dejando morir.
Y eso tiene responsables. Si dentro de diez años seguimos escribiendo sobre la España vacía, no será porque no supimos cómo evitarlo, sino porque quienes gobernaban eligieron no hacerlo.
Repoblar no es una opción.
Es una obligación democrática.
Y cada día que pasa sin actuar es una firma más bajo el abandono.
📊 Del silencio a los datos: cuándo la intuición se convierte en evidencia
Tras la evocación y la denuncia, llega el momento de descender al terreno del análisis, donde las intuiciones se contrastan y la emoción se somete a verificación. Porque lo que se percibe en los pueblos que se vacían no es sólo una sensación, ni una metáfora: es un proceso medible, documentado y analizado desde hace años por instituciones públicas, centros de investigación y observatorios independientes. Las siguientes fuentes recogen datos, estudios y análisis que sustentan las afirmaciones vertidas en este texto y permiten comprender, desde una perspectiva objetiva y metodológica, el alcance real del vaciamiento territorial y sus consecuencias sociales, económicas y democráticas.
📚 Documentación oficial que respalda la urgente necesidad de tomar medidas
| Nº | Fuente | Fecha | Aportación | Enlace |
|---|---|---|---|---|
| 1 | Instituto Nacional de Estadística (INE) | 11/12/2025 | Datos oficiales sobre evolución demográfica en municipios rurales y tendencias de población. | https://www.miteco.gob.es/es/prensa/ultimas-noticias/2025/diciembre/la-poblacion-del-medio-rural-crece-en-espana-por-septimo-ano-con.html (Ministerio de Transición Ecológica) |
| 2 | Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) | 2025 | Informes y estrategias sobre desequilibrio territorial, políticas públicas y reto demográfico. | https://www.miteco.gob.es/fr/reto-demografico/estrategias-planes.html (Ministerio de Transición Ecológica) |
| 3 | Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) / estudios universitarios | 2025 (coincidente con investigaciones recientes) | Análisis estructural de despoblación, abandono institucional y desafíos demográficos rurales (representado por análisis académico e institucional). | https://www.rtve.es/noticias/20220122/claves-semana-despoblacion-municipios-espana-ine/2258441.shtml (RTVE) |
| 4 | Observatorio de la Despoblación / Red Española de Desarrollo Rural | 2025 (observatorio vigente) | Impacto en servicios públicos, igualdad de oportunidades y derechos territoriales rurales, con datos de impulso institucional. | https://www.inclusion.gob.es/en/web/cartaespana/w/el-reto-demografico (Inclusion) |
| 5 | Estudios sobre vivienda y mercado territorial (universidades, fundaciones, observatorios urbanos) | 2025 | Relación entre despoblación rural, colapso urbano, costos de vivienda y desigualdad en el territorio. | https://cincodias.elpais.com/opinion/2025-12-19/la-carestia-de-la-vivienda-ya-desplaza-poblacion.html (Cinco Días) |
Interludio: Entre silencios y señales: del paisaje humano al paisaje demográfico
Después de habitar con la palabra los espacios donde el silencio crece como una presencia, este segundo texto que sigue nos conduce del terreno de la experiencia vivida a la constatación de cifras, mapas y tendencias que enunciaron aquellos rostros ausentes en la España vaciada. Si el primer artículo nos habló de vida que se apaga sin ruido, este continúa el trayecto explorando las cifras y los procesos sociales que sustentan ese fenómeno: la pérdida de habitantes, el abandono de pueblos, el desequilibrio territorial y las decisiones que lo han favorecido o acarreado. Lo que antes era un dolor sentido ahora tiene su presencia en datos, estudios y análisis, porque la realidad demográfica no solo se lee con los ojos y el alma, sino también con evidencias verificables.
II. Sembrar futuro donde hoy crece el silencio o la condena a unos grandes territorios y a sus habitantes
Mientras las grandes ciudades concentran infraestructuras, inversiones y espectáculo, miles de pueblos se apagan sin recursos, sin servicios y sin futuro. El autor pone el foco en la otra cara del modelo territorial: un país donde el 70 % del territorio sobrevive bajo un manto de olvido, fruto de decisiones políticas, económicas y sociales que han convertido el abandono rural en una normalidad asumida.
Por Juan Celdrán
🏘️ La España vaciada y sus pueblos olvidados
En nuestro país hay 3.000 pueblos abandonados [1][2][5][9][10], otros miles están a un paso de serlo con muy pocos habitantes o con uno sólo, la mayoría se encuentran en Galicia, Asturias, Castilla-León, Aragón y Extremadura, siendo el 70 por ciento de nuestro territorio el que se encuentra afectado por ése manto de olvido [3][4].
Los datos son escalofriantes: poblaciones que hasta hace unas decenas de años tenían sus plazas llenas de gente, de niños jugando, con mercados una vez a la semana, con al menos una bar donde echar una partida y tomar un vino, una farmacia o botica, una escuela con alguna maestra y unos pocos chavales al menos, una panadería con su horno de leña impregnando de olor la calle, alguna fuente.
Vida, la vida fluía por sus calles y plazas con gritos, risas, olores, riñas, fiestas con pasodobles, las noches al fresco. Ahora muchas de esas localidades están vacías o al borde de la desaparición demográfica [1][5][9][10].
🏙️ ¿Globalización, capitalismo y decisiones políticas?
Pues todo eso ha ido desapareciendo de miles de pueblos y otros están muy cerca de que ocurra, es la vida moderna, la globalización y el capitalismo cada vez más salvaje, y por supuesto las decisiones políticas de todos los estamentos, incluido el europeo. La prioridad es que la inversión pública vaya a cuantas más personas mejor, como la vía más directa para conseguir votos, lo que ha generado un modelo territorial profundamente desequilibrado [3][6].
🏛️ Grandes urbes: concentración de recursos
Así hemos llegado a un modelo donde las principales ciudades, las grandes capitales, casi todas las de provincia y algunas otras que no lo son como por ejemplo Vigo, Cartagena o Gijón, además de disfrutar de grandes infraestructuras: palacios de congresos, palacios de deportes, auditorios, hospitales, universidades, incluso, en algunas ciudades varias, publicas y privadas, autovías y autopistas de acceso, tren de alta velocidad, tranvías, una oferta cultural y deportiva de primera división, además de todos estos servicios, disponen de privilegios con los que los pueblos ya solo sueñan [4][8], tales como inversiones en festividades, gastos que en en la España rural cada día reciben menos atención, al no ser prioritarios.
Actividades que se gozan de forma multitudinaria y masiva y hacen más atractiva la vida urbana, tales como un alumbrado festivo como, por ejemplo, el navideño, contaminando y cegando desde un mes antes de que sean las fiestas de final de año. Deslumbrante artificio conformado por millones de luces, alfombras rojas, estrellas, figuras, flores, grandes desfiles, de papa Noel y de reyes, cada año se incrementan los presupuestos para todas las fiestas, más días, más actos de encendidos para iluminar la navidad, más conciertos en las calles, diversión, todo sufragado con dinero público, con el dinero de todos, para que cada vez sea más atractivo vivir en ése 30 por ciento de territorio que consume casi el cien por cien de los recursos y el presupuesto total.
📉 Consecuencias de un desbalance
Con este ritmo de vida y esos criterios de la mayoría de dirigentes políticos es totalmente normal que no haya inversión en pueblos pequeños: si viven pocas personas y no dan votos, la lógica electoral y presupuestaria los deja de lado [3][8].
Ese abandono no sólo afecta al presente de esas localidades, sino que arrastra un proceso estructural de despoblación que ha durado décadas [1][5][6].
📚 Tabla de referencias recomendadas
Postludio: Cómo convertir el pulso del silencio en un impulso constructivo
Este díptico analítico ha recorrido dos caminos que en realidad son uno solo. Desde la mirada íntima que escucha el latido casi extinguido de los pueblos, hasta la denuncia directa de un modelo político y económico que ha hecho del abandono una rutina, ambos textos confluyen en una misma verdad: la España vaciada no es un paisaje, es una consecuencia.
Hemos visto cómo el silencio no llegó solo. Fue sembrado por décadas de concentración de recursos, de servicios retirados, de inversiones dirigidas siempre hacia los mismos lugares. Fue construido por decisiones que premiaron la densidad electoral, la rentabilidad inmediata y el espectáculo urbano, mientras se dejaba a pueblos enteros fuera del tiempo, del presupuesto y del porvenir.
Pero también han aparecido, entre las grietas, las posibilidades.
Las más idealistas hablan de reconciliarnos con el territorio, de recuperar una cultura del arraigo, del cuidado y de la lentitud; de volver a mirar los pueblos no como restos del pasado, sino como laboratorios de futuro. Hablan de memoria, de dignidad, de derecho a habitar sin ser expulsado por la lógica del beneficio.
Las más realistas ya están escritas: fiscalidad diferenciada, servicios públicos garantizados por ley, conectividad plena, vivienda rural accesible, apoyo estructural a la agricultura sostenible, descentralización administrativa, inversión estable y evaluable. No son sueños. Son políticas conocidas, aplicadas parcialmente en otros países, y pendientes aquí por falta de voluntad.
Entre ambas —la utopía y la gestión— se abre el único camino posible: convertir la conciencia en programa, y el programa en compromiso.
Porque repoblar no es poblar de cuerpos, sino de derechos. No es llevar gente a los pueblos, sino llevar futuro.
Y porque, al final, el silencio de los pueblos no es una metáfora: es una pregunta política.
Una que cada generación responde con sus actos.














