65 años del asesinato de Patrice Lumumba: la traición imperialista contra la independencia africana

La CIA y Bélgica orquestaron la caída del líder congoleño que se atrevió a desafiar el saqueo colonial y reclamar la soberanía de su pueblo. Su legado antiimperialista sigue vivo.

Patrice Lumumba en Bruselas, 26 de enero de 1960 | Nationaal Archief NL, Harry Pot
Patrice Lumumba en Bruselas, 26 de enero de 1960 | Nationaal Archief NL, Harry Pot

Este 17 de enero se cumplen 65 años del brutal asesinato de Patrice Lumumba en 1961, primer primer ministro democráticamente elegido de la República Democrática del Congo y referente indiscutible de la lucha anticolonial en África. Su muerte marcó uno de los episodios más oscuros de la historia del continente y evidencia la ferocidad del imperialismo occidental frente a los gobiernos soberanos que se atreven a desafiarlo.

Lumumba llegó al poder en 1960, tras décadas de explotación y terror colonial belga. Su firme defensa de la soberanía nacional, la unidad panafricana y el derecho de su pueblo a decidir su destino lo convirtió en un enemigo directo de los intereses estadounidenses y europeos. En apenas unos meses, fue derrocado en un golpe de Estado encabezado por el jefe militar Joseph Mobutu, respaldado por Bélgica y la CIA.

Posteriormente, Lumumba fue torturado y ejecutado por un pelotón en Katanga bajo supervisión belga. Para borrar su memoria, su cuerpo fue desmembrado y disuelto en ácido, negándole incluso una tumba que pudiera convertirse en símbolo de resistencia. Recién en 2022, Bélgica devolvió un único diente a su familia para su entierro en Kinshasa, una burla histórica a su legado.

Documentos desclasificados y testimonios, como los revelados en Inside the CIA: On Company Business, muestran que agentes estadounidenses, incluido el jefe de estación de la CIA Larry Devlin, planearon inicialmente envenenar a Lumumba antes de decidir que un golpe militar sería más “eficaz”. Este hecho revela la profundidad del intervencionismo extranjero que moldeó el destino del Congo y consolidó décadas de saqueo imperialista de sus recursos.

A pesar de la traición y la brutalidad de su asesinato, el pensamiento de Lumumba perdura, al igual que el de Kwame Nkrumah y Thomas Sankara. Sus ideas siguen inspirando a revolucionarios y movimientos de liberación en todo el mundo, recordando que la lucha por la soberanía y la justicia social no puede ser asesinada ni olvidada.

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Dominic D. Skerrett
Nací en Gales. Soy Técnico Superior de Artes Plásticas y Diseño, marxista-leninista, internacionalista y defensor de los derechos humanos, medioambientales y animales. Mi trayectoria personal y política nace de una convicción profunda: la realidad no se contempla, se transforma. Desde muy joven entendí que la justicia social, la liberación de los pueblos y la defensa de los seres más vulnerables —humanos o no humanos— forman parte de una misma lucha. A lo largo de mi vida he participado en movimientos sociales, colectivos y plataformas de denuncia que combaten la explotación, la opresión y el silencio impuesto por los poderes económicos. Mi compromiso con el anticapitalismo, el antifascismo y la causa animalista no es retórico: es una práctica cotidiana que atraviesa mi trabajo de comunicación, mi formación artística y mi militancia. Creo en la fuerza colectiva, en el internacionalismo como brújula ética y en la necesidad de señalar cada injusticia venga de donde venga. Las experiencias vividas en las calles, en los espacios de organización y junto a quienes luchan por un mundo distinto han moldeado mi forma de mirar, crear y escribir. Todo ello forma parte de lo que soy hoy: un militante que no renuncia a la palabra, a la creatividad ni a la dignidad frente a ningún poder.