El gobernador de Minnesota saca a la Guardia Nacional a las calles para echar a ICE y proteger a la ciudadanía

Tim Walz acusa a la administración Trump de una “ocupación federal” basada en la brutalidad, activa a la Guardia Nacional tras otro asesinato y anuncia que el Estado investigará a ICE sin confiar en el Gobierno federal.

El gobernador de Minnesota, Tim Walz, anunció en una rueda de prensa este sábado la activación de la Guardia Nacional en Minneapolis con un objetivo explícito: proteger a la población, garantizar el derecho a la protesta pacífica y forzar la retirada de los agentes federales del ICE, a quienes responsabilizó directamente del caos y de una nueva muerte en las calles de la ciudad.

En una comparecencia pública extraordinaria, Walz fue contundente, “Esta ocupación federal de Minnesota dejó hace tiempo de ser una cuestión de inmigración. Es una campaña de brutalidad organizada contra la gente de nuestro estado”. El gobernador confirmó que un hombre de 37 años fue abatido por agentes federales y calificó de “repugnante” la rapidez con la que altos cargos del Gobierno federal construyeron un relato para justificar el uso letal de la fuerza.

“El Gobierno federal no puede liderar esta investigación”

Walz anunció que Minnesota asumirá la investigación del asesinato, dejando fuera al Ejecutivo federal. “He dicho claramente a la Casa Blanca que el Gobierno federal no puede ser de confianza para investigar esto. El Estado se hará cargo. Punto”, afirmó.

El gobernador denunció que, apenas minutos después del tiroteo, figuras clave de la administración Trump comenzaron a difundir imágenes y narrativas no verificadas, tratando de criminalizar a la víctima antes de que existiera investigación alguna. “Nos están diciendo que no confiemos en nuestros ojos ni en nuestros oídos”, advirtió.

Guardia Nacional en las calles: contener el caos que deja ICE

Ante el riesgo de una escalada de tensión tras días de protestas masivas, Walz confirmó que la Guardia Nacional ya ha sido activada y desplegada, en coordinación con la policía estatal y autoridades locales. El general al mando explicó que las tropas llevan más de una semana en estado de alerta y que su misión es liberar recursos policiales, proteger edificios sensibles y garantizar la seguridad pública, no reprimir manifestaciones.

El propio gobernador fue claro al señalar a los responsables: “Ellos matan a un hombre, empujan a manifestantes, lanzan gas de forma indiscriminada y luego abandonan la escena. Después, somos nosotros quienes tenemos que limpiar el desastre”. Minnesota, añadió, pasará la factura al Gobierno federal por el coste del despliegue militar, provocado por lo que calificó de “acciones temerarias” de ICE.

Derecho a protestar y rechazo a la violencia

Tanto Walz como el comisionado de Seguridad Pública, Bob Jacobson, hicieron un llamamiento firme a la protesta pacífica, subrayando que miles de personas ya han demostrado que es posible movilizarse sin violencia ni destrucción. “Manifestarse en paz salva vidas”, insistió Jacobson, recordando que la prioridad es evitar más muertos.

El gobernador, sin embargo, reconoció la rabia y el miedo de la población: “Entiendo a quienes dicen: ‘nos piden paz y aun así nos disparan en la calle’. Pero no podemos darles el caos que buscan”.

Acusación directa a Trump y a ICE

Walz interpeló directamente a Donald Trump, exigiéndole por enésima vez que retire a ICE de Minnesota. “Están sembrando violencia. Esto no es aplicación de la ley. Esto es una abominación”, afirmó, rechazando que los agentes federales puedan seguir presentándose como fuerzas de seguridad legítimas.

También denunció la impunidad con la que actúan los agentes federales, “No existe inmunidad total. Habrá rendición de cuentas. Estamos documentando todo para futuras imputaciones”.

“Esto tiene que acabar”

El mensaje final del gobernador fue un aviso al país entero: “Si ocurre hoy en Minnesota, ocurrirá mañana en Chicago, Boston o Filadelfia. No podemos vivir así”. Walz llamó a la ciudadanía estadounidense a poner fin a esta deriva autoritaria, defendiendo el Estado de derecho, la decencia humana y la vida.

Mientras tanto, Minnesota mantiene a la Guardia Nacional desplegada, no para militarizar la ciudad, sino —en palabras del propio gobernador— para proteger a su gente de una violencia federal que ya ha demostrado ser letal.