Encuentro Interreligioso de Murcia: veinte años tejiendo convivencia

El grupo interreligioso murciano celebra más de dos décadas de diálogo entre confesiones, poniendo en valor la diversidad religiosa y cultural como seña de identidad y motor de futuro

Fotografía de una mezquita situada junto a una iglesia | Istock
Fotografía de una mezquita situada junto a una iglesia | Istock

El grupo interreligioso de Murcia, con más de dos décadas de actividad, celebró este viernes 16 de enero, una nueva reunión marcada por el espíritu de diálogo, la búsqueda de lo común y la mirada hacia el futuro. En el encuentro participaron representantes de distintas confesiones —musulmana, católica, bahá’í y otras—, reafirmando que la diversidad espiritual y cultural es una riqueza que define a la sociedad murciana y, en última instancia, a la propia identidad de España.

Durante la sesión se compartieron reflexiones sobre los muchos puntos de encuentro entre las distintas tradiciones religiosas, así como los valores universales que las unen: la compasión, la justicia, la hospitalidad, el respeto por la vida y la fraternidad entre los pueblos. También se habló de los proyectos futuros del grupo: impulsar actividades de convivencia, encuentros, celebraciones compartidas y espacios de aprendizaje mutuo entre comunidades.

Pero más allá de los planes inmediatos, el encuentro se convirtió en una reflexión profunda sobre las raíces que nos sostienen. En un momento en que ciertos discursos buscan dividir o borrar parte de nuestro pasado común, los participantes recordaron que España no puede entenderse sin reconocer la huella de sus múltiples civilizaciones: romana, judía, cristiana e islámica. La presencia musulmana durante ocho siglos dejó una impronta indeleble en nuestra arquitectura, en nuestros pueblos, en nuestra lengua y en nuestra cocina. Palabras como ojalá, acequia, almohada o albahaca son testimonio de esa herencia viva que sigue habitando nuestro día a día.

Desde Murcia, ciudad que guarda en su propio nombre un eco de Al-Ándalus, se reivindicó una visión amplia y justa de la historia: una España mestiza, plural y solidaria, que no teme sus mezclas, sino que se enriquece con ellas. En palabras escuchadas durante la reunión, «el verdadero patriotismo no excluye ni borra: integra, teje y construye futuro».

El grupo acordó reforzar sus puentes de diálogo con otras asociaciones, colegios y entidades cívicas para promover una cultura del encuentro que trascienda la mera tolerancia y se convierta en colaboración activa. Porque el objetivo no es sólo convivir, sino reconocerse mutuamente como parte de un mismo relato, de una España grande por su diversidad.

Tras más de veinte años de camino, el grupo interreligioso de Murcia sigue siendo un ejemplo de cómo se cultiva la paz día a día: compartiendo una mesa, celebrando juntos las distintas festividades, escuchando historias de fe y humanidad. En tiempos en que algunos optan por levantar muros, ellos siguen sembrando puentes.