
La Presidencia de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) ha decretado tres días de luto nacional tras la muerte en combate de Lahbib Mohamed Abdelaziz, miembro de la Secretaría Nacional del Frente Polisario y comandante del Primer Batallón de Campaña del Ejército de Liberación Popular Saharaui (ELPS), asesinado junto a otros dos combatientes en un ataque de dron perpetrado por el ejército de ocupación marroquí.
Según las informaciones difundidas por la agencia oficial saharaui Sahara Press Service (SPS), el ataque tuvo lugar el domingo 7 de junio en la zona oriental del Sáhara Occidental, en los territorios liberados controlados por el Frente Polisario, cerca del muro militar levantado por Marruecos con el apoyo imperialista de EE.UU e Israel, para consolidar la ocupación de gran parte del territorio saharaui. El vehículo en el que se desplazaban los tres combatientes fue localizado y alcanzado por drones de las Fuerzas Armadas Reales marroquíes, una práctica cada vez más utilizada por Rabat en el marco de la guerra que mantiene contra el pueblo saharaui.
La muerte de Lahbib Mohamed Abdelaziz representa un duro golpe para la estructura militar y política de la República Saharaui. No se trataba únicamente de un mando militar. Era considerado una de las figuras emergentes más relevantes de la nueva generación de dirigentes saharauis y uno de los cuadros con mayor proyección dentro del Frente Polisario.
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Nacido en 1989 en los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf, pertenecía a la generación que creció bajo las consecuencias de la ocupación marroquí y del exilio impuesto al pueblo saharaui desde la invasión del territorio en 1975. Tras completar sus estudios en Argelia, donde obtuvo una licenciatura en Relaciones Internacionales, ingresó en las filas del Ejército de Liberación Popular Saharaui en noviembre de 2011.
A lo largo de su trayectoria recibió formación especializada en fuerzas especiales, mando y Estado Mayor, desempeñando posteriormente responsabilidades de creciente importancia dentro de la estructura militar saharaui. Fue jefe de sección, jefe de batallón, director de la Administración General del Ministerio de Defensa Nacional, miembro del Estado Mayor, director central de Formación y, desde 2024, comandante del Primer Batallón de Campaña. Además, había sido elegido miembro de la Secretaría Nacional del Frente Polisario durante el XVI Congreso del movimiento de liberación.
Su relevancia política trascendía el ámbito militar. Diversos observadores lo consideraban una de las figuras llamadas a desempeñar un papel destacado en el futuro liderazgo saharaui. También era hijo de Mohamed Abdelaziz, histórico dirigente que encabezó el Frente Polisario y la República Saharaui durante cuatro décadas, convirtiéndose en uno de los símbolos internacionales de la lucha anticolonial saharaui.
El asesinato de Lahbib Mohamed Abdelaziz se produce en un momento especialmente sensible para el conflicto, coincidiendo con la visita a los campamentos de refugiados del enviado personal de Naciones Unidas para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura, y en un contexto de bloqueo político absoluto respecto al ejercicio del derecho de autodeterminación reconocido por las resoluciones internacionales.
Desde una perspectiva antiimperialista, este ataque pone nuevamente de manifiesto la realidad de una guerra frecuentemente silenciada por los grandes medios occidentales. La ocupación marroquí del Sáhara Occidental no se sostiene únicamente por la fuerza militar de Rabat, sino también gracias al respaldo político, diplomático, económico y militar que recibe de potencias occidentales interesadas en preservar su influencia geoestratégica en el norte de África y garantizar el acceso a los recursos naturales del territorio ocupado, entre ellos los fosfatos, los bancos pesqueros y el enorme potencial energético de la región.
Mientras organismos internacionales continúan sin imponer medidas efectivas para garantizar el cumplimiento del derecho internacional, Marruecos ha intensificado durante los últimos años el uso de drones armados y sistemas avanzados de vigilancia en el Sáhara Occidental. Estas operaciones forman parte de una estrategia destinada a debilitar la capacidad militar del Frente Polisario y a imponer por la fuerza una situación colonial que el pueblo saharaui lleva más de medio siglo combatiendo.
La guerra volvió a estallar en noviembre de 2020 tras la ruptura del alto el fuego por parte de Marruecos en la zona de Guerguerat, después de casi tres décadas de un proceso de paz estancado y de promesas incumplidas por parte de la comunidad internacional. Desde entonces, las acciones militares se suceden a lo largo del muro de ocupación que divide el territorio saharaui, aunque el conflicto apenas recibe atención mediática fuera de la región.
En el comunicado que anuncia los tres días de luto nacional, la Presidencia saharaui destacó la disciplina, el compromiso y la entrega revolucionaria de Lahbib Mohamed Abdelaziz, trasladando sus condolencias a su familia, a sus compañeros de lucha y al conjunto del pueblo saharaui.
Lejos de quebrar la resistencia de un pueblo que lleva décadas enfrentando la ocupación, el asesinato de Lahbib Mohamed Abdelaziz y de sus dos compañeros vuelve a evidenciar el elevado precio que continúa pagando el Sáhara Occidental por ejercer su derecho a la autodeterminación. Para el Frente Polisario, los combatientes caídos se incorporan a la larga lista de mártires de la lucha de liberación nacional y su memoria constituye un nuevo impulso para continuar la resistencia hasta la conquista de la independencia y la plena soberanía de la República Saharaui.
La muerte de Lahbib Mohamed Abdelaziz también provocó una inmediata reacción de solidaridad en el movimiento comunista e internacionalista. El Partido Comunista de España (PCE) condenó el martes 9 de junio «con la máxima rotundidad el ataque perpetrado por Marruecos en el Sáhara Occidental» que acabó con la vida del miembro de la Secretaría Nacional del Frente Polisario y de otros dos combatientes saharauis. En su comunicado, la organización trasladó sus condolencias y solidaridad al Frente Polisario, a la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), a las familias de las víctimas y al conjunto del pueblo saharaui, que «vuelve a sufrir en primera persona las consecuencias de la ocupación, la guerra y la impunidad con la que actúa el régimen marroquí».
Los comunistas españoles calificaron el ataque como «una gravísima escalada en el conflicto» y denunciaron que Marruecos «continúa actuando frente al derecho internacional y las resoluciones de Naciones Unidas». El PCE recordó que el Sáhara Occidental «sigue siendo un territorio pendiente de descolonización» y subrayó que «ninguna maniobra diplomática, ningún chantaje ni ninguna agresión militar podrán borrar el derecho inalienable del pueblo saharaui a la autodeterminación y a la independencia». Asimismo, exigió a la comunidad internacional una «condena clara de esta agresión» y reclamó a Naciones Unidas que actúe «con firmeza para frenar la escalada de agresión, proteger al pueblo saharaui y garantizar el cumplimiento efectivo» de sus resoluciones. El comunicado concluye reafirmando el compromiso internacionalista del PCE con la causa saharaui, con el Frente Polisario «como legítimo representante de su pueblo» y con la RASD, reiterando que «frente a la ocupación, la guerra y el silencio cómplice, seguiremos defendiendo la solidaridad activa, la justicia y el derecho del pueblo saharaui a vivir libre en su tierra».















