sábado, abril 25, 2026
sábado, abril 25, 2026
spot_img
Inicio Antifascismo Miquel Ramos advierte en Murcia que la extrema derecha está “normalizando lo...

Miquel Ramos advierte en Murcia que la extrema derecha está “normalizando lo impensable”

El periodista y autor antifascista sitúa la batalla cultural en el Centro esta mañana en el marco de los actos previos al Primero de Mayo de CCOO en la capital del Segura.

Miquel Ramos, durante su intervención en el acto organizado por CCOO este sábado en el Centro Cultural Puertas de Castilla de Murcia | Dominic D. Skerrett
Miquel Ramos, durante su intervención en el acto organizado por CCOO este sábado en el Centro Cultural Puertas de Castilla de Murcia | Dominic D. Skerrett

Ni la lluvia ni la mañana de sábado frenaron la asistencia. El salón del Centro Cultural Puertas de Castilla acogió este sábado un acto organizado por la Federación de Cultura de CCOO Región de Murcia que, más allá de una charla, se planteó como una advertencia política: la extrema derecha ya no es un fenómeno marginal, sino un actor que disputa el relato cotidiano.

La encargada de abrir la jornada fue la secretaria general de CCOO-RM, Teresa Fuentes, que situó el encuentro dentro del calendario de movilizaciones del Primero de Mayo y, sobre todo, dentro de un contexto social que definió sin rodeos. La Región de Murcia, recordó, arrastra cifras de precariedad y pobreza infantil que la colocan en los peores indicadores del país. “Es un momento muy importante por todo lo que hay a nivel político”, señaló, antes de insistir en la necesidad de salir a la calle para defender derechos laborales.

El acto, formaba parte de una programación más amplia que combina cultura y memoria sindical, con documentales, teatro y debates que buscan reforzar el músculo crítico en una tierra especialmente golpeada por la desigualdad tras décadas de gobierno neoliberales del PP.

Fuentes presentó al invitado como alguien necesario en el momento actual. “Una persona valiente”, dijo, “de esas imprescindibles que hacen falta hoy en estos tiempos donde no vale ponerse de lado”.

El periodista valenciano Miquel Ramos recogió esa idea desde el inicio, pero la llevó un paso más allá. Su intervención no fue una conferencia al uso, sino un recorrido por las estrategias que, a su juicio, han permitido a la extrema derecha avanzar posiciones en la última década.

La pregunta con la que arrancó marcó el tono, “¿Puede haber una democracia sin derechos?”. No era retórica. Para Ramos, ese es precisamente el terreno en el que se está librando la batalla política actual.

Uno de los ejes de su intervención fue desmontar la idea de que la extrema derecha actúa desde la irracionalidad. “No son cuatro locos”, vino a decir, sino actores con estrategia que han sabido operar a largo plazo.

Según explicó, su éxito no radica únicamente en ganar elecciones, sino en algo más profundo: desplazar el marco de lo aceptable. “Su objetivo no es solo conquistar poder político, es convencer a la ciudadanía, conquistar los corazones”, apuntó.

Ese desplazamiento se nota, dijo, en cómo se abordan problemas estructurales. La vivienda, la sanidad o la precariedad laboral dejan de analizarse en términos económicos o de políticas públicas y pasan a explicarse señalando a colectivos concretos. “No hablan de fondos buitres ni de privatizaciones, hablan de tu vecino”, resumió.

Ramos puso ejemplos concretos de ese cambio de clima. Recordó cómo determinadas imágenes o discursos generaban rechazo social hace apenas una década y cómo hoy se integran en el debate público sin provocar la misma reacción.

Un momento de la intervención de Miquel Ramos en el Puertas de Castilla ante decenas de asistentes | Dominic D. Skerrett

Ese proceso, explicó, no es espontáneo. Responde a una estrategia sostenida que combina provocación, repetición y amplificación mediática. “Van soltando barbaridades, testando la reacción y avanzando posiciones”, señaló, describiendo una lógica que convierte lo impensable en discutible y lo discutible en normal.

Otro de los elementos centrales de su análisis fue el uso del miedo. La construcción de una sensación de inseguridad —aunque no se corresponda con los datos— permite justificar medidas cada vez más duras. “El miedo es el mayor lubricante para aceptar soluciones autoritarias”, advirtió.

A eso se suma la apelación a la identidad. Según Ramos, parte del éxito de estos discursos reside en que desplazan el eje del conflicto. “No se vota como clase trabajadora, se vota como hombre, como español, como alguien que siente que pierde algo”, explicó.

Ese giro, insistió, ayuda a entender por qué sectores populares terminan apoyando opciones políticas que no mejoran sus condiciones materiales.

Lejos de centrarse únicamente en el análisis político, el periodista puso el acento en el terreno cultural. Ahí es donde, a su juicio, se libra la disputa clave. Conceptos como libertad, familia o seguridad han sido resignificados hasta convertirse en herramientas de confrontación.

“Han conseguido apropiarse de palabras y darles la vuelta”, vino a señalar, subrayando que esa batalla simbólica es tan importante como la institucional.

El acto cerró sin estridencias, pero con una idea compartida entre ponente y organización: la defensa de derechos no es automática. Requiere organización, movilización y, también, disputa cultural.

CCOO no solo convocó a la reflexión, sino también a la acción. Las movilizaciones del Primero de Mayo planeaban sobre todo el encuentro como el siguiente paso lógico.

Porque, como dejó entrever el propio Ramos, la pregunta no es si la extrema derecha avanza, sino qué se está haciendo —desde el sindicalismo, la cultura y el periodismo— para frenar ese avance.

Artículo anteriorPACMA sobre la cogida a Roca Rey: «El toro es la víctima»
Artículo siguienteIzquierda Unida reivindica 40 años de lucha “sin rendirse” y llama a disputar el futuro frente al avance del fascismo
Dominic D. Skerrett
Nací en Gales. Soy Técnico Superior de Artes Plásticas y Diseño, marxista-leninista, internacionalista y defensor de los derechos humanos, medioambientales y animales. Mi trayectoria personal y política nace de una convicción profunda: la realidad no se contempla, se transforma. Desde muy joven entendí que la justicia social, la liberación de los pueblos y la defensa de los seres más vulnerables —humanos o no humanos— forman parte de una misma lucha. A lo largo de mi vida he participado en movimientos sociales, colectivos y plataformas de denuncia que combaten la explotación, la opresión y el silencio impuesto por los poderes económicos. Mi compromiso con el anticapitalismo, el antifascismo y la causa animalista no es retórico: es una práctica cotidiana que atraviesa mi trabajo de comunicación, mi formación artística y mi militancia. Creo en la fuerza colectiva, en el internacionalismo como brújula ética y en la necesidad de señalar cada injusticia venga de donde venga. Las experiencias vividas en las calles, en los espacios de organización y junto a quienes luchan por un mundo distinto han moldeado mi forma de mirar, crear y escribir. Todo ello forma parte de lo que soy hoy: un militante que no renuncia a la palabra, a la creatividad ni a la dignidad frente a ningún poder.