
La comparecencia del presidente de la Comunidad General de Regantes Riegos de Levante, Roque Luis Bru Bonet, y del catedrático Andrés Molina Giménez en la Asamblea Regional ha reavivado el debate sobre el futuro del trasvase Tajo-Segura. Pero para IU-Verdes, el foco no puede seguir siendo el mismo, señalando que “El Partido Popular vuelve a hacer lo de siempre: decir que no hay que politizar el agua mientras la utiliza como arma electoral”, denunció el diputado regional José Luis Álvarez-Castellanos.
Tras la Comisión Especial que analiza las últimas medidas del Ministerio para la Transición Ecológica, Álvarez-Castellanos cargó con dureza contra el PP por “estirar el conflicto del agua hasta las elecciones” y por sostener, a su juicio, un discurso basado en “argumentos falaces y sin rigor”. Frente a ello, el parlamentario de IU-Verdes puso sobre la mesa lo que considera las claves ignoradas del problema: la escasez estructural de recursos hídricos y un modelo de regadío “sobredimensionado e insostenible”.
“El problema no es ideológico, es físico”, advirtió. El diputado recordó que, pese a niveles altos recientes en los embalses de cabecera, “nadie puede garantizar que en meses la situación no cambie radicalmente”, en un contexto donde las aportaciones al Tajo han caído a la mitad respecto a décadas anteriores. “El trasvase ya está condicionado por una realidad climática que lo hace cada vez más inviable”, subrayó.
IU-Verdes también puso el foco en el impacto ambiental del actual modelo agrícola. “El trasvase está sosteniendo una agroindustria intensiva con efectos contaminantes innegables”, afirmó Álvarez-Castellanos, quien señaló directamente a la contaminación por nitratos y a la crisis del Mar Menor como ejemplos de un sistema “fuera de control”.
En este sentido, criticó duramente lo que considera “bulos instalados en el debate público”, como la supuesta falta de rigor en los caudales ecológicos o la idea de que el agua “se pierde” en su camino hacia Portugal. “Son planteamientos sin base técnica que solo buscan confundir y evitar el debate de fondo”, insistió.
Como alternativa, IU-Verdes plantea abrir de inmediato una mesa de trabajo con científicos, técnicos, regantes, sindicatos y administraciones para diseñar una transición ordenada del modelo hídrico. El objetivo: una planificación del regadío a 40 años que pase por la reconversión y reducción de superficie cultivada. “No es viable mantener el nivel actual”, afirmó, recordando que en zonas como el Campo de Cartagena se ha duplicado la superficie inicialmente prevista.
“Hace falta valentía política para decir la verdad y afrontar el problema con rigor”, concluyó Álvarez-Castellanos. “Lo contrario es seguir alimentando un modelo agotado a base de retórica sin fundamento mientras el territorio paga las consecuencias”.















