La Federación de Asociaciones de Memoria Histórica de la Región de Murcia denuncia el homenaje al primer alcalde franquista de Cieza

La colocación de un nuevo busto de Antonio Pérez Gómez vulnera la Ley de Memoria Democrática y supone una humillación para las víctimas de la represión franquista

Antonio Pérez Gómez, primer alcalde franquista de Cieza | Ayto Cieza
Antonio Pérez Gómez, primer alcalde franquista de Cieza | Ayto Cieza

La Federación de Asociaciones de Memoria Histórica de la Región de Murcia ha denunciado públicamente el acto previsto para este sábado 14 de marzo en Cieza, donde se pretende rendir homenaje al primer alcalde franquista de la localidad, Antonio Pérez Gómez, mediante la colocación de un busto en espacio público. Para la federación, esta iniciativa constituye una vulneración directa de la Ley 20/2022 de Memoria Democrática y un agravio intolerable a la memoria de las víctimas de la represión franquista.

En un Estado de derecho las leyes están para cumplirse, con independencia de la opinión que puedan suscitar. Este principio incluye necesariamente el cumplimiento de la Ley de Memoria Democrática, cuyo artículo 35 establece con claridad que “carecerán de visibilidad los retratos u otras manifestaciones artísticas de militares y ministros asociados a la sublevación militar o al sistema represivo de la Dictadura”. Asimismo, la norma especifica que dichos elementos no pueden exhibirse en lugares representativos, despachos institucionales, espacios comunes ni en áreas de acceso al público.

La federación recuerda que este es precisamente el caso del busto dedicado a Antonio Pérez Gómez, primer alcalde franquista de Cieza, que actualmente permanece en espacio público y que, conforme a la legislación vigente, debería ser retirado. La misma situación se produce con el retrato del propio Pérez Gómez situado en el despacho simulado del museo de Siyasa, también en la localidad.

Lejos de cumplir la ley, el Ayuntamiento pretende ahora colocar un segundo busto en homenaje a esta figura, lo que constituiría —según denuncian las asociaciones memorialistas— una infracción flagrante cometida por una institución pública que, por el contrario, debería velar por la aplicación estricta de la normativa. La propia Ley de Memoria Democrática es explícita al respecto al señalar que “las administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias y territorio, adoptarán las medidas oportunas para la retirada de dichos elementos”.

Desde la federación subrayan además que, más allá de sus actividades como bibliófilo o editor, Antonio Pérez Gómez participó directamente en la maquinaria represiva desplegada tras el final de la Guerra Civil. Durante su etapa como alcalde, entre marzo de 1939 y mayo de 1940 —el periodo de mayor represión en Cieza— numerosos vecinos y vecinas fueron sometidos a torturas, encarcelamientos y, en algunos casos, ejecutados. Su único “delito” había sido defender la legalidad republicana, militar en sindicatos o partidos legales o ejercer responsabilidades públicas durante la República.

Los documentos de la época recogen la firma de Pérez Gómez al pie de múltiples denuncias e informes de depuración que alimentaron aquella persecución política y social.

Por todo ello, la Federación de Asociaciones de Memoria Histórica de la Región de Murcia exige el cumplimiento inmediato de la ley y la retirada de cualquier homenaje público a esta figura. Asimismo, advierte de que la celebración del acto previsto supondría no solo una vulneración legal, sino también “una enorme bajeza moral” y un acto de humillación hacia las personas que padecieron la represión de la dictadura franquista.

Para las asociaciones memorialistas, la insistencia en promover este tipo de homenajes responde a una estrategia de blanqueamiento del franquismo impulsada por sectores de la derecha y la extrema derecha. “Algunos nunca han ocultado su simpatía por el régimen, otros no han logrado desprenderse de su pasado franquista y hoy estrechan su alianza con la ultraderecha”, señalan.

En este contexto, la federación llama a la ciudadanía y a las instituciones democráticas a no bajar la guardia y a defender activamente la memoria, la verdad y la reparación de quienes sufrieron la dictadura. Porque la democracia —recuerdan— no se construye homenajeando a quienes participaron en la represión, sino reconociendo y dignificando a sus víctimas.

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Dominic D. Skerrett
Nací en Gales. Soy Técnico Superior de Artes Plásticas y Diseño, marxista-leninista, internacionalista y defensor de los derechos humanos, medioambientales y animales. Mi trayectoria personal y política nace de una convicción profunda: la realidad no se contempla, se transforma. Desde muy joven entendí que la justicia social, la liberación de los pueblos y la defensa de los seres más vulnerables —humanos o no humanos— forman parte de una misma lucha. A lo largo de mi vida he participado en movimientos sociales, colectivos y plataformas de denuncia que combaten la explotación, la opresión y el silencio impuesto por los poderes económicos. Mi compromiso con el anticapitalismo, el antifascismo y la causa animalista no es retórico: es una práctica cotidiana que atraviesa mi trabajo de comunicación, mi formación artística y mi militancia. Creo en la fuerza colectiva, en el internacionalismo como brújula ética y en la necesidad de señalar cada injusticia venga de donde venga. Las experiencias vividas en las calles, en los espacios de organización y junto a quienes luchan por un mundo distinto han moldeado mi forma de mirar, crear y escribir. Todo ello forma parte de lo que soy hoy: un militante que no renuncia a la palabra, a la creatividad ni a la dignidad frente a ningún poder.