
La Plaza 1º de Mayo de Archena acogió este domingo la concentración mensual en solidaridad con el pueblo palestino organizada por Izquierda Unida-Verdes. En esta ocasión, y ante la proximidad del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, el acto estuvo dedicado íntegramente a visibilizar la realidad, la resistencia y la fortaleza de las mujeres palestinas.
Bajo el lema “La resistencia tiene rostro de mujer”, las intervenciones pusieron el acento en una idea central: en todas las guerras el cuerpo de las mujeres se convierte en campo de batalla, pero en Gaza se ha transformado, además, en el último bastión de la vida.
Se recordó que actualmente miles de mujeres sobreviven en condiciones extremas, entre ellas más de 50.000 embarazadas que afrontan partos sin anestesia, sin agua potable y bajo el estruendo constante de los bombardeos. Sin embargo, lejos de reducirlas a cifras, las participantes insistieron en que cada mujer que da a luz en Gaza está alumbrando también esperanza en medio de la devastación.
Asimismo, se destacó el papel de las mujeres que sostienen la red de cuidados cuando todo lo demás ha sido destruido: cooperantes, voluntarias y sanitarias que organizan repartos de alimentos, gestionan refugios improvisados y atienden heridas con recursos mínimos. Del mismo modo, se rindió homenaje a las periodistas palestinas, quienes, cámara en mano, arriesgan su vida para poner rostro y nombre a lo que el mundo no puede ni debe ignorar.
En ese contexto, se evocó el espíritu del movimiento Mujeres de Negro, nacido de la apuesta firme por la paz y extendido internacionalmente como símbolo de resistencia no violenta frente a la guerra y la militarización. Desde esa misma convicción, se rechazó la criminalización colectiva del pueblo palestino.
Feminismo es justicia, y sin justicia no hay paz
La concentración enlazó directamente con el significado político del 8M. Las intervinientes recordaron que el feminismo que se defiende desde IU Archena es necesariamente colectivo, inclusivo y transformador; un feminismo que no deja fuera a nadie: mujeres trabajadoras, trans, racializadas y migrantes.
Porque —se afirmó— la paz no puede entenderse únicamente como la ausencia de guerra, sino como la presencia efectiva de justicia. Y no habrá justicia mientras las niñas palestinas no puedan imaginar un futuro, mientras las madres vean morir a sus hijos y las abuelas añoren un hogar reducido a escombros. Tampoco la habrá mientras la comunidad internacional continúe mirando hacia otro lado.
Las cifras, se señaló, son frías: miles de mujeres asesinadas, miles más viudas, sosteniendo en soledad familias enteras en un territorio devastado. Pero Palestina no es únicamente un recuento de víctimas; es también un ejemplo de dignidad, firmeza y resistencia.
Durante el acto, además, se recordaron otras luchas de mujeres en contextos de opresión y conflicto, como las saharauis e iraníes, subrayando que el feminismo solo puede florecer plenamente en un mundo en paz y libre de ocupaciones y violencias estructurales.
Poesía y compromiso desde lo cercano
El concejal de IU en el Ayuntamiento de Archena, Antonio Torrano, cerró la concentración con la lectura de un poema dedicado a las mujeres palestinas, aportando un momento de recogimiento y emoción que reforzó el mensaje central del acto: la resistencia también se escribe en femenino.
La convocatoria concluyó con un llamamiento colectivo que resonó en la plaza:
¡Por las madres que resisten!
¡Por las reporteras que informan!
¡Por las sanitarias que curan!
¡Por una Palestina libre de ocupación!
Y, finalmente, el grito compartido que cada mes une a las personas asistentes, “¡Viva Palestina libre!”













