El domingo 1 de febrero más de 70 ciudades del Estado saldrán a la calle para exigir el fin de la caza y denunciar las subvenciones públicas a la oligarquía cinegética

La Plataforma NAC convoca la manifestación estatal contra la caza para visibilizar el maltrato a galgos y podencos y exigir justicia frente a la financiación millonaria de cotos privados por parte de familias adineradas.

En Castilla-La Mancha, el 87% del territorio está destinado a cotos privados de caza, un reflejo de cómo grandes extensiones de tierra pública y privada se dedican a la explotación cinegética mientras millones de animales sufren maltrato y abandono
En Castilla-La Mancha, el 87% del territorio está destinado a cotos privados de caza, un reflejo de cómo grandes extensiones de tierra pública y privada se dedican a la explotación cinegética mientras millones de animales sufren maltrato y abandono

Este domingo 1 de febrero, a las 12:00h en la península y a las 11:00h en Canarias, miles de personas se unirán en más de 70 ciudades españolas, incluyendo Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Zaragoza, Murcia, Cádiz, Málaga, Girona, Bilbao, Salamanca, Oviedo, A Coruña, Santander, Valladolid y Pamplona, en la manifestación estatal convocada por la Plataforma NAC (No a la Caza) para exigir el fin de la caza en todas sus modalidades, denunciar la explotación y abandono de galgos y podencos, y visibilizar el uso de dinero público para sostener cotos privados de la oligarquía. La protesta, organizada desde 2010 y que coincide con el Día Internacional del Galgo, se ha consolidado como la cita anual más importante del movimiento animalista estatal contra la caza, combinando reivindicación social, denuncia ecológica y justicia para los animales maltratados por un sistema que sigue considerando “herramientas” legales a los perros de caza.

La NAC denuncia que mientras millones de animales son torturados, abandonados o asesinados cada temporada, las grandes fincas cinegéticas reciben millones de euros en subvenciones públicas, incluso cuando pertenecen a familias multimillonarias. Según un informe de PACMA, diez de los principales cotos privados se llevaron entre 2019 y 2022 un total de 6,2 millones de euros en ayudas de la Política Agraria Común y de administraciones autonómicas. Entre ellos destacan El Castañar en Toledo, de los hermanos Finat, que recibió 2,46 millones de euros, y La Garganta, de 15.000 hectáreas en Ciudad Real, propiedad del duque de Westminster, con 1,4 millones de euros en subvenciones. Otras fincas relevantes incluyen El Lobillo y El Castaño, de Juan Abelló y la familia Botín, con 995.000 euros, Las Lomas en Cádiz, de los Mora-Figueroa Domecq, con 102.000 euros, y Los Altarejos en Sevilla, de Carlos March, con más de 580.000 euros. Fincas más pequeñas como El Tochar (Valencia), Los Alarcones (Jaén) y La Azagala (Cáceres) también recibieron 312.000 euros en total en el mismo periodo.

Para la NAC, estos datos no son meras cifras: representan la normalización institucional de la violencia animal y la privatización de beneficios públicos para las élites, mientras millones de animales siguen siendo sacrificados bajo la excusa de “tradición” o “deporte”. La manifestación del 1 de febrero pretende visibilizar esta contradicción, exigir la abolición de la caza con perro, la inclusión de los perros de caza dentro de la Ley de Bienestar Animal, y el fin de la financiación pública de los cotos privados. Además, la protesta busca concienciar sobre la responsabilidad social y política de proteger a los animales y cuestionar la permisividad del Estado frente a prácticas sangrientas y crueles.

Activistas, colectivos animalistas, redes ciudadanas, partidos y ciudadanía comprometida están convocados a llenar plazas y calles, desde Madrid hasta las capitales más pequeñas, para hacer visible la indignación social frente a la caza y el maltrato animal, y para demostrar que matar animales no puede ser legal ni rentable en una sociedad que pretende llamarse civilizada. La NAC recuerda que la movilización es apartidista, aconfesional y antiespecista, y que la participación masiva es clave para mantener la presión social y política sobre un sistema que sigue subvencionando el sufrimiento animal en nombre de la oligarquía y la tradición.

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Dominic D. Skerrett
Nací en Gales. Soy Técnico Superior de Artes Plásticas y Diseño, marxista-leninista, internacionalista y defensor de los derechos humanos, medioambientales y animales. Mi trayectoria personal y política nace de una convicción profunda: la realidad no se contempla, se transforma. Desde muy joven entendí que la justicia social, la liberación de los pueblos y la defensa de los seres más vulnerables —humanos o no humanos— forman parte de una misma lucha. A lo largo de mi vida he participado en movimientos sociales, colectivos y plataformas de denuncia que combaten la explotación, la opresión y el silencio impuesto por los poderes económicos. Mi compromiso con el anticapitalismo, el antifascismo y la causa animalista no es retórico: es una práctica cotidiana que atraviesa mi trabajo de comunicación, mi formación artística y mi militancia. Creo en la fuerza colectiva, en el internacionalismo como brújula ética y en la necesidad de señalar cada injusticia venga de donde venga. Las experiencias vividas en las calles, en los espacios de organización y junto a quienes luchan por un mundo distinto han moldeado mi forma de mirar, crear y escribir. Todo ello forma parte de lo que soy hoy: un militante que no renuncia a la palabra, a la creatividad ni a la dignidad frente a ningún poder.