
El último pleno del Ayuntamiento de Beniel, celebrado el pasado jueves 15 de enero de 2026, dejó una fotografía política tan nítida como preocupante: el PSOE de María del Carmen Morales alineado sin rubor con el PP y Vox para frenar una moción de laicidad institucional presentada por Francisco Orenes, concejal de IU-Verdes. Una mayoría reaccionaria —16 votos en contra— se impuso frente al único voto favorable de Orenes, que defendió en solitario algo tan básico como el cumplimiento efectivo de la aconfesionalidad del Estado recogida en la Constitución.
La moción planteaba medidas concretas y alcanzables: garantizar la neutralidad religiosa del Ayuntamiento, evitar la presencia institucional en actos confesionales, establecer protocolos inclusivos en ceremonias oficiales, fomentar la convivencia desde el respeto a la diversidad —incluida la no creencia— y promover valores laicos en la educación pública. En definitiva, separar Iglesia y Estado para garantizar derechos, no para recortarlos.

Durante el debate, Francisco Orenes defendió con claridad la propuesta al afirmar que “existen dos caminos, uno multirreligioso y otro laico”, y reprochó al resto de la corporación haber optado por el primero, lo que, a su juicio, les obliga a incluir a todas las confesiones sin discriminación. Subrayó que la moción planteaba la separación entre las instituciones del Estado y la religión como una herramienta para “garantizar los derechos de todos”, también de quienes no profesan ninguna fe.
La respuesta del bloque conservador fue previsible. El PSOE de María del Carmen Morales rechazó la iniciativa, coincidiendo punto por punto con el PP de Francisco José González Manzanera, mientras que Vox, en boca de su portavoz municipal Raúl Plaza Fernández, recurrió al habitual discurso de la ultraderecha, acusando la moción de “adoctrinar a la juventud”, una consigna vacía que pretende ocultar su defensa militante del nacionalcatolicismo desde las instituciones públicas en pleno S. XXI.

Especialmente grave resulta que este pleno no pudiera ser retransmitido públicamente debido a un ataque cibernético que dejó esta semana inoperativos los sistemas informáticos municipales. Aunque el Ayuntamiento ha emitido comunicados explicando el incidente y las medidas adoptadas, la falta de retransmisión volvió a privar a la ciudadanía del derecho a seguir en directo un debate político de enorme relevancia democrática, reforzando la sensación de opacidad de un equipo de gobierno que ya ha demostrado su incomodidad con la transparencia cuando las decisiones no encajan con su discurso progresista de fachada.
Desde IU-Verdes, su edil ha denunciado que el PSOE de Beniel ha cruzado una línea política clara, optando por sostener privilegios religiosos y símbolos de poder clerical antes que defender una institución verdaderamente plural, moderna y respetuosa con todas las creencias —y con la ausencia de ellas—. La laicidad no es adoctrinamiento: es democracia, igualdad y libertad.
Para Juan Celdrán, coordinador regional de Europa Laica en la Región de Murcia, ha sido una decepción que no se haya aprobado la moción presentada por Francisco Orenes en el Ayuntamiento de Beniel. Murcia Laica, la entidad que promueve estas iniciativas en los ayuntamientos para garantizar la laicidad institucional en la región, considera que el discurso de los dos partidos de la extrema derecha fue lamentable y critica que el PSOE, como partido en el gobierno, tampoco tuvo en cuenta los derechos de la ciudadanía laica y votó junto al resto de formaciones de derecha.














