
Moscú alertó este miércoles sobre una posible escalada de la política de presión estadounidense contra Cuba, luego de que medios occidentales informaran sobre supuestos planes de Washington para imponer un bloqueo naval destinado a interrumpir completamente el suministro de petróleo a la nación caribeña, que sufre los efectos devastadores de una guerra económica imperialista por más de seis décadas, cuyos daños totales superan los 170.677 millones de dólares.
La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, María Zajárova, respondió a una pregunta de la prensa internacional calificando estas versiones como extremadamente alarmantes y advirtiendo sobre sus implicaciones legales y humanitarias.
Zajárova expresó que, de confirmarse tales planes, “no pueden sino causar profunda preocupación”, afirmó al subrayar que este escenario se inscribe en una dinámica sistemática de agresión e injerencia de Estados Unidos en América Latina y el Caribe.
La vocera rusa vinculó estas informaciones con recientes acciones de Washington en la región, señalando el precedente de Venezuela como ejemplo del uso de la fuerza y la coerción política, en alusión a la agresión militar del 3 de enero, que condujo al secuestro del presidente Nicolás Maduro.
“Esto es especialmente cierto dado que funcionarios de la Administración estadounidense han amenazado repetidamente a Cuba, incluyendo su disposición a ‘volar a todos allí’, y también han presionado a La Habana para que llegue a algún tipo de ‘acuerdo’”, denunció Zajárova.
Asimismo, recordó que Cuba ha sido víctima durante más de seis décadas del embargo económico, comercial y financiero impuesto ilegalmente por Estados Unidos, una política ampliamente condenada en la Asamblea General de las Naciones Unidas.
La Cancillería rusa subrayó que Washington ha profundizado las sanciones en los últimos años mediante medidas adicionales, entre ellas, la inclusión arbitraria de Cuba en la lista de “Estados patrocinadores del terrorismo”, las restricciones financieras y comerciales extraterritoriales y la obstaculización del acceso a combustible, alimentos y medicamentos.
“Estados Unidos ha recurrido a todos los medios para endurecer aún más el embargo”, sostuvo Zajárova, calificando estas acciones como ilegítimas y contrarias al derecho internacional.
Moscú advirtió que un eventual bloqueo naval constituiría una violación flagrante de la legalidad internacional y podría generar consecuencias humanitarias graves para la población cubana.

“Estaríamos presenciando otra flagrante violación del derecho internacional, anteponiendo la legislación nacional estadounidense al orden jurídico global, atentando contra la vida digna de los ciudadanos cubanos y provocando una crisis humanitaria en la isla”, alertó la diplomática rusa.
En este contexto, la Cancillería expresó su esperanza de que los informes publicados carezcan de fundamento. “En Washington debe prevalecer el sentido común”, remarcó Zajárova.
La portavoz concluyó reiterando el respaldo político y diplomático de Moscú a La Habana: “Nuestra solidaridad con el pueblo cubano y el liderazgo de la hermana Cuba es inquebrantable”.
A las declaraciones de la Cancillería se sumó el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, quien confirmó el pasado lunes que Moscú sigue de cerca la situación y mantiene comunicación con autoridades cubanas. “Leemos muchos mensajes al respecto. Es información preocupante. Sabemos que nuestros camaradas cubanos están decididos a defender sus intereses y su independencia”, afirmó.















