
El Fútbol, la nueva religión para confrontar a las aficiones convertidas en manadas enfurecidas.
A raíz de la final de la copa de África ayer domingo he visto los resultados en la calle y en las redes sociales del enfrentamiento y el odio entre comunidades (hermanas) supuestamente y vecinos y a veces hasta entre familias por los resultados de un partido donde ninguna de los enfrentados ha participado.
El fútbol, lejos de ser solo un juego, se ha convertido en muchos contextos en un espacio donde se canalizan odio, fanatismo y nacionalismos agresivos, con un saldo de muertos y heridos que lo demuestra de forma contundente. La figura del ultra o barra brava cristaliza esa deriva: grupos organizados que hacen del culto a la violencia, la identidad de clan y el odio al rival su razón de ser.[1][2][3][4]

S/F – as
Tragedias: la historia sangrienta del fútbol
La historia del fútbol está repleta de grandes alegrías, goles, emociones, partidos…
Por Sergio Santos Chozas

04/05/2024 – vozpópuli
La violencia en el mundo del fútbol registra unas cifras inéditas con un aumento de los incidentes del 27% respecto a la temporada anterior
Por Borja Méndez

S/F – WIKIPEDIA
Las barras bravas siempre se ubican en el centro de la tribuna que ocupan (de tal modo que comandan a la hinchada, coordinando los cánticos además del despliegue de banderas) y sus miembros suelen situarse dispersos en medio de las banderas que extienden.
En la imagen, tribuna ocupada por hinchas del Club Atlético Nueva Chicago con la barra brava ubicada en el centro.
Del juego compartido al odio organizado
La lógica del hincha ultra transforma el fútbol en una guerra simbólica que muchas veces termina teniendo consecuencias reales.[2][4]
En lugar de compartir una afición común, se levantan fronteras: colores como banderas, cánticos como consignas y el estadio como territorio a defender, incluso a costa de la vida ajena.[2][4]
- Los grupos ultras y barras bravas usan el club como pretexto identitario: barrio, clase social, ideología política, religión o nacionalidad se mezclan hasta construir pequeñas “cábalas” y clanes enfrentados.[2][4]
- Ese entramado alimenta un fanatismo que convierte al adversario en enemigo, justifica la agresión física y normaliza el odio en las gradas y sus alrededores.[2]
Datos y tendencias de la violencia
Aunque en muchos países se han reforzado las medidas de seguridad, la violencia vinculada al fútbol sigue siendo estructural y no solo anecdótica.[1][2]
- En España, la Comisión Estatal contra la Violencia registró 1.667 incidentes violentos en una sola temporada del fútbol masculino (altercados, agresiones, actos racistas, etc.), con un aumento del 27% respecto a la anterior.[2]
- En Argentina, organizaciones especializadas como “Salvemos al fútbol” y trabajos académicos documentan centenares de muertes asociadas a la acción de barras bravas y a incidentes en torno a los estadios desde mediados del siglo XX.[5][6][7]

S/F – LÍBERO
[6] El crimen que dio nacimiento a las barras bravas argentinas
Esta es la historia de un joven fanático de Boca, una invitación inesperada para concurrir a un partido de River, graves incidentes que se suceden y una muerte más en la historia del fútbol argentino, que sacó a la luz por primera vez a las famosas barras bravas. Sucedió un 19 de octubre, hace seis décadas.
Por Javier Szlifman
Tragedias en estadios: muertos y heridos
A lo largo de la historia reciente, las gradas del fútbol han sido escenario de masacres donde se mezclan fanatismo, mala gestión policial y precariedad en la seguridad de los recintos.[1][3]
Grandes tragedias internacionales
- En la tragedia de Heysel (Bruselas, 1985), un choque entre hooligans del Liverpool y tifosi de la Juventus provocó avalanchas y agresiones que dejaron 39 muertos y centenares de heridos antes de una final europea.[1][3]
- En Accra (Ghana, 2001), tras un partido entre Hearts of Oak y Asante Kotoko, la reacción violenta de los hinchas derrotados y la respuesta policial con gases lacrimógenos desencadenaron una estampida que causó al menos 126–130 muertos.[1][3]
- En Port Said (Egipto, 2012), hinchas del Al-Masry invadieron el campo para atacar a seguidores y jugadores del Al-Ahly, con un saldo de 74 muertos y cerca de un millar de heridos.[1][3]
Casos recientes
- En el estadio Kanjuruhan, en Malang (Indonesia), en 2022, la invasión del campo por unos 3.000 hinchas del equipo perdedor y el uso de gases lacrimógenos por parte de la policía generaron una estampida: al menos 125 personas murieron y casi 200 resultaron heridas.[3][8]
- Informes actuales señalan que, pese a los avances, los países con menos recursos en infraestructuras y seguridad siguen siendo especialmente vulnerables a este tipo de catástrofes.[1][8]

RTVE.es / AGENCIAS
[8] Al menos 125 muertos en los violentos enfrentamientos en un partido de fútbol en Indonesia
Las fuerzas de seguridad usaron gases lacrimógenos como respuesta a los disturbios
La mayor parte de las muertes se han producido a raíz de un estampida de los aficionados, según las autoridades.
La policía dispara gas lacrimógeno en el estadio Kanjuruhan. AP Photo/Yudha Prabowo

[8] 02 de octubre de 2022 – rtve – Al menos 125 muertos en los violentos enfrentamientos en un partido de fútbol en Indonesia
Al menos 125 muertos en los violentos enfrentamientos en un partido de fútbol en Indonesia
Las fuerzas de seguridad usaron gases lacrimógenos como respuesta a los disturbios
La mayor parte de las muertes se han producido a raíz de un estampida de los aficionados, según las autoridades
RTVE.es / AGENCIAS
02/10/2022

Al menos 125 personas, incluidos dos policías, han muerto y casi 200 resultaron heridas en un brote de violencia tras un partido de fútbol, cuando los hinchas saltaron al campo porque su equipo había perdido, en la isla indonesia de Java. Las autoridades del país habían informado en un principio de 174 fallecidos, una cifra que han revisado a la baja tras cruzar los datos de 10 hospitales del área afectada.
La Policía, que usó gases lacrimógenos, indicó que los disturbios ocurrieron la noche del sábado en el estadio Kanjuruhan de la ciudad de Malang, en la provincia de Java Oriental, en un partido en el que el equipo Arema fue derrotado 2-3 por el Persebaya Surabaya.
Según explicó en una rueda de prensa el jefe de policía de Java Oriental, Nico Afinta, 34 personas perdieron la vida en el interior del estadio, mientras que las demás fallecieron en el hospital.

Cerca de otras 180 personas resultaron heridas y se encuentran bajo tratamiento médico en varios hospitales de la región, con diferentes niveles de heridas.
La mayor parte de las muertes se produjo a raíz de la estampida de los aficionados, cuando decenas de ellos se asfixiaron, ya que se trataba de «un espacio lleno de gente, que provocó dificultad para respirar (y) falta de oxígeno», señaló el comisario.
Una de las mayores tragedias de la historia del fútbol
Tras la tragedia, el presidente indonesio, Joko Widodo, expresó «sus más sentidas condolencias» y anunció que ha solicitado «una evaluación exhaustiva de la ejecución de los partidos de fútbol» y de «los procedimientos de seguridad para su celebración», así como una investigación para «averiguar a fondo» los sucesos en Malang.
LEA EL RESTO DE LA INFORMACIÓN EN: Al menos 125 muertos en los violentos enfrentamientos en un partido de fútbol en Indonesia
Barras bravas y cultura de la muerte
En América Latina, la figura de la barra brava se ha convertido en sinónimo de violencia sistemática ligada al fútbol.[4][5][6]
- En Argentina, se ha documentado una larga lista de víctimas de incidentes vinculados con barras bravas, con muertes dentro de los estadios, en las inmediaciones y en peleas entre facciones rivales o con la policía.[7][5]
- En Uruguay, las barras de Nacional y Peñarol, entre otras, acumulan múltiples episodios violentos, incluidos homicidios, y mantienen altos niveles de conflictividad entre sí.[4]
- En Chile, se han vinculado barras con vandalismo, narcotráfico, homicidios y uso de artefactos explosivos, hasta el punto de que algunos barristas muertos son homenajeados en narco-mausoleos y sus funerales se consideran operativos de alto riesgo.[4]
Del espectáculo al campo de batalla simbólico
Todo este mapa de violencia refuerza la idea central que propones: el fútbol, tal como está organizado hoy alrededor de las hinchadas ultras, es un dispositivo que muchas veces separa más de lo que une.[1][2]
- El estadio se convierte en escenario donde se condensan fanatismos políticos, raciales o nacionalistas, que se expresan en insultos racistas, amenazas, pancartas violentas y choques físicos planificados.[2]
- La “pasión” se traduce en odio operativo: se viaja para pelear, se coordina la agresión en redes, se exhiben símbolos de guerras ajenas y se acepta la posibilidad de morir o matar como parte del “folklore”.[1][2]
Síntesis conclusiva: De disciplina lúdica deportiva a doctrina caótica social
A raíz de la final de la Copa de África celebrada ayer domingo, las reacciones en la calle y en las redes sociales han vuelto a mostrar una realidad inquietante: enfrentamientos, insultos y odio entre comunidades supuestamente hermanas, entre vecinos y, en ocasiones, incluso dentro de las propias familias, todo por el resultado de un partido en el que ninguno de los implicados ha participado. Este cierre condensa lo expuesto a lo largo del artículo: el fútbol, lejos de ser solo un juego, se ha convertido en muchos contextos en un espacio de proyección de identidades cerradas, fanatismos y violencias simbólicas y reales, un fenómeno que ya no puede analizarse solo como espectáculo, sino como un poderoso dispositivo emocional y social capaz de movilizar, dividir y, en demasiadas ocasiones, destruir.
En ese marco, resulta coherente interpretar la escalada de agresividad y violencia mortal en el entorno futbolístico como una expresión de lo que algunos analistas denominan doctrina del caos: una lógica que se nutre de la tensión permanente, la inseguridad y el enfrentamiento, y que encuentra en las hinchadas radicalizadas un terreno fértil para normalizar la violencia, alimentar la criminalización del extremismo deportivo y mantener a amplios sectores sociales atrapados en dinámicas de miedo, odio y polarización. Así, el estadio deja de ser solo un lugar de ocio para convertirse en un laboratorio de emociones colectivas donde el conflicto se reproduce, se ritualiza y, en no pocos casos, se convierte en tragedia.[9][10]
Fuentes
- [1] Tragedias: la historia sangrienta del fútbol – https://as.com/futbol/2020/04/15/reportajes/1586950443_785944.html
- [2] Se dispara la violencia en el mundo fútbol: «Cada día hay … – https://www.vozpopuli.com/espana/violencia-mundo-futbol-aficionados-riesgo-estadios.html
- [3] Anexo: Tragedias en estadios de fútbol – https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Tragedias_en_estadios_de_f%C3%BAtbol
- [4] Wikipedia, la enciclopedia libre – Barra brava – https://es.wikipedia.org/wiki/Barra_brava
- [5] SALVEMOSALFUTBOL.ORG – Lista de víctimas – https://salvemosalfutbol.org/lista-de-victimas-de-incidentes-de-violencia-en-el-futbol/
- [6] El crimen que dio nacimiento a las barras bravas argentinas – https://revistalibero.com/blogs/contenidos/el-crimen-que-dio-nacimiento-a-las-barras-bravas-argentinas
- [7] Violencia y muertes en el fútbol argentino. Una aproximación … – https://www.efdeportes.com/efd132/violencia-y-muertes-en-el-futbol-argentino-estadistica.htm
- [8] Al menos 125 muertos en los violentos enfrentamientos en … – https://www.rtve.es/noticias/20221002/129-muertos-estampida-estadio-futbol-indonesia/2404580.shtml
- [9] La FIFA redobla esfuerzos contra el ciberacoso – https://inside.fifa.com/es/media-releases/fifa-redobla-esfuerzos-contra-ciberacoso
- [10] Megasanción para Senegal: peligra el Mundial para muchos –https://as.com/futbol/internacional/megasancion-para-senegal-peligra-el-mundial-para-muchos-f202601-n/














