
Hay momentos en los que la vida nos pone a prueba y nos obliga a preguntarnos qué queda de aquello en lo que todavía creemos. Hoy, incluso desde mi propio estado de ánimo, siento la necesidad de reivindicar tres principios que no deberían admitir renuncias: la democracia, la Justicia y la voluntad de los pueblos [1]. Porque, por encima de cualquier fortuna, interés particular o estructura de poder, sigue existiendo algo que nos pertenece a todos: la dignidad humana y el derecho a decidir nuestro propio destino. Quiero rendir homenaje a esa «J» mayúscula de Justicia que todavía mantiene viva nuestra esperanza en la humanidad; a la convicción de que ningún poder, por inmenso que sea, puede arrogarse el derecho de doblegar la voluntad de un pueblo.
I. Prólogo: Cuando la voluntad popular se enfrenta al poder del capital
Las recientes elecciones legislativas de Estados Unidos nos dejan una lección que trasciende sus propias fronteras: ninguna fortuna, por inmensa que sea, debería tener más poder que la voluntad expresada libremente por los ciudadanos.
La victoria electoral de los demócratas, cuyo control de ambas cámaras del Congreso fue proyectado por la Associated Press tras los comicios del 3 de noviembre de 2026, constituye un acontecimiento que invita a reflexionar sobre los límites del poder, la influencia del dinero en la política y la responsabilidad de las instituciones democráticas frente a los intereses económicos. [2]
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II. El poder del dinero: Los límites de su influencia sobre la democracia
No estamos necesariamente ante una derrota del capital como actividad económica, ni sería riguroso interpretar un resultado electoral como el final de su influencia sobre las instituciones. Estamos, más bien, ante una oportunidad para recordar un principio fundamental: el capital puede participar en la democracia, pero nunca debe convertirse en su propietario.
Los grandes patrimonios pueden financiar campañas electorales, ejercer influencia sobre las decisiones políticas y defender intereses particulares. Su capacidad económica les permite disponer de recursos y mecanismos de presión que están muy lejos del alcance de la mayoría de los ciudadanos. Pero hay algo que jamás deberían poder comprar: la conciencia de las personas ni la soberanía de los pueblos.
La dimensión económica de esta influencia puede observarse en los propios registros de la Comisión Federal Electoral estadounidense. Entre enero de 2025 y junio de 2026, los candidatos al Congreso declararon ingresos por aproximadamente 2.799 millones de dólares; los comités de los partidos, 1.376 millones, y los comités de acción política (PAC), 8.307 millones. Durante ese mismo periodo, los gastos electorales independientes declarados ascendieron a 643,4 millones de dólares. [3]
Una parte de estos gastos independientes puede proceder de personas, organizaciones, comités políticos, empresas y sindicatos que intervienen económicamente para apoyar o rechazar candidaturas, sin coordinarse con ellas. [4]
Una urna electoral puede parecer insignificante frente a los gigantes financieros, las grandes corporaciones y los centros de poder económico. Sin embargo, encierra una fuerza extraordinaria: la voluntad popular. Esa capacidad de los ciudadanos para decidir quién les representa, qué modelo de sociedad desean y qué rumbo quieren dar a su futuro.
III. La soberanía popular: El verdadero fundamento de la democracia
Estados Unidos, con sus profundas contradicciones y sus propios desafíos democráticos, vuelve a ofrecernos una oportunidad para reflexionar sobre una cuestión universal que no entiende de fronteras ni de banderas: ¿quién debe tener la última palabra en una democracia: el poder del dinero o la voluntad libre de sus ciudadanos?
Mi homenaje no está dirigido a ninguna bandera partidista ni pretende convertir una victoria electoral en una victoria definitiva de la Justicia. Está dirigido a un principio mucho más profundo y necesario: ningún poder político, económico o financiero debe situarse por encima de la voluntad popular, la justicia social y la dignidad humana.
Porque la democracia no puede convertirse en un mercado donde se compra la representación política, se condicionan las decisiones colectivas y se negocia el futuro de las generaciones. Tampoco puede reducirse al simple acto de depositar una papeleta en una urna si, después, quienes concentran el poder económico disponen de una influencia desproporcionada sobre las decisiones que afectan a la vida de millones de personas.
La propia jurisprudencia del Tribunal Supremo estadounidense ha reconocido la protección constitucional de determinados gastos políticos independientes realizados por empresas y sindicatos, una cuestión que mantiene abierto el debate sobre la relación entre libertad de expresión, financiación electoral y capacidad de influencia económica. [5]
El dinero puede comprar influencia, pero nunca debería comprar la soberanía de un pueblo.
IV. Epílogo: La Justicia con «J» mayúscula, una esperanza que no debe tener precio
Hoy quiero escribir Justicia con una «J» mayúscula. Quiero hacerlo porque la Justicia no debería depender de la riqueza, de la posición social, del poder político ni de los intereses de quienes pretenden situarse por encima de los demás. Debería ser, precisamente, el principio que garantice que todos somos iguales en dignidad y derechos. [6]
Y quiero escribirla con mayúscula porque, incluso en los momentos difíciles de la vida, debemos conservar la esperanza de que la humanidad todavía puede elegir el camino de la dignidad, la libertad y la justicia. Porque mientras exista un pueblo dispuesto a defender su voz, mientras haya ciudadanos que no renuncien a sus derechos y mientras la conciencia colectiva no se venda al mejor postor, seguirá existiendo una razón para creer en un futuro más justo.
¡Que viva la democracia!
¡Que prevalezca la voluntad de los pueblos!
¡Y que la Justicia nunca tenga precio!
MT. Momen
V. Fuentes documentales
◉ [1] 2026 – LaProtesta.es – Las Marchas de la Dignidad salen a las calles este 9J reivindicando una democracia con garantías, vivienda, trabajo digno y servicios públicos
👉 Documentación periodística de una movilización ciudadana en Murcia que vincula la defensa de la democracia con las garantías políticas, los derechos sociales, la distribución de la riqueza y los servicios públicos. Se incorpora como antecedente de cobertura del propio medio sobre estas reivindicaciones.
🔗 https://laprotesta.es/2026/06/07/las-marchas-de-la-dignidad-salen-a-la-calles-este-9j-reivindicando-una-democracia-con-garantias-vivienda-trabajo-digno-y-servicios-publicos/
◉ [2] 2026 – Associated Press – Calling control of Congress in the 2026 midterm elections
👉 Documentación de la cobertura electoral de Associated Press que explica cómo la agencia proyectó la victoria demócrata en el Senado y la Cámara de Representantes tras las elecciones del 3 de noviembre de 2026. Permite respaldar la referencia al cambio de control de ambas cámaras sin confundir las proyecciones periodísticas con la certificación definitiva de los resultados.
◉ [3] 2026 – Federal Election Commission (FEC) – Statistical Summary of 18-Month Campaign Activity of the 2025-2026 Election Cycle
👉 Informe estadístico oficial de la Comisión Federal Electoral estadounidense, publicado el 1 de octubre de 2026. Recoge los ingresos y gastos declarados por candidatos al Congreso, partidos políticos y comités de acción política entre el 1 de enero de 2025 y el 30 de junio de 2026. Incluye los 643,4 millones de dólares correspondientes a gastos electorales independientes declarados durante ese periodo.
➤ [3] 2026 – Federal Election Commission (FEC) – Statistical Summary of 18-Month Campaign Activity of the 2025-2026 Election Cycle
◉ [4] s. f. – Federal Election Commission (FEC) – Independent expenditures file description
👉 Documentación técnica oficial que explica qué se considera gasto electoral independiente en Estados Unidos, quiénes pueden realizarlo —personas, organizaciones, comités políticos, empresas y sindicatos— y cuáles son las obligaciones de declaración ante la Comisión. Resulta especialmente útil para contextualizar los mecanismos legales de intervención económica en los procesos electorales.
🔗 https://www.fec.gov/campaign-finance-data/independent-expenditures-file-description/
➤ [4] s. f. – Federal Election Commission (FEC) – Independent expenditures file description
◉ [5] 2010 – Supreme Court of the United States – Citizens United v. Federal Election Commission
👉 Sentencia del Tribunal Supremo estadounidense, de 21 de enero de 2010, que examinó los límites constitucionales a los gastos electorales independientes realizados por empresas y sindicatos. Constituye una referencia jurídica fundamental para comprender la relación entre financiación política, libertad de expresión y poder económico en Estados Unidos. No debe confundirse la autorización de gastos independientes con la posibilidad de realizar aportaciones directas ilimitadas a candidatos.
🔗 https://www.supremecourt.gov/opinions/boundvolumes/558bv.pdf
➤ [5] 2010 – Supreme Court of the United States – Citizens United v. Federal Election Commission
◉ [6] 1948 – Naciones Unidas – Declaración Universal de Derechos Humanos
👉 Texto fundamental del derecho internacional de los derechos humanos. Especialmente relevantes para el artículo son:
- Artículo 1: reconoce que todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos.
- Artículo 7: establece la igualdad ante la ley y el derecho a igual protección jurídica.
- Artículo 21: reconoce el derecho a participar en el gobierno y establece expresamente que la voluntad del pueblo constituye la base de la autoridad del poder público.
🔗 https://www.un.org/es/about-us/universal-declaration-of-human-rights
➤ [6]1948 – Naciones Unidas – Declaración Universal de Derechos Humanos
➤ 11 de diciembre de 2023 – Naciones Unidas – Iniciativa Derechos Humanos 75 – ¿Qué es la Declaración Universal de los Derechos Humanos? | 75.º aniversario – Narrado por Morgan Freeman
«Juntos, renovemos el compromiso con la Declaración Universal de los Derechos Humanos, demostremos cómo puede responder a las necesidades de nuestro tiempo y hagamos avanzar su promesa de libertad, igualdad y justicia para todos».
Contexto:
A menudo, el renacimiento llega después de la devastación. Así ocurrió tras la Segunda Guerra Mundial: el 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Si alguna vez ha existido un momento para reavivar la esperanza de que los derechos humanos sean una realidad para todas las personas, ese momento es ahora. Y esta oportunidad se prolongará durante todo 2023 y más allá: un año dedicado a conmemorar uno de los compromisos internacionales más trascendentales e innovadores de la historia.
En 2023, renovamos el impulso de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, mostrando cómo responde a las necesidades de nuestro tiempo y haciendo avanzar su promesa de libertad, igualdad y justicia para todos.
Solidaridad en defensa de los derechos de todas las personas
En las décadas transcurridas desde que 50 países firmaron la Declaración Universal de los Derechos Humanos, hemos ampliado las fronteras del conocimiento y el progreso en ámbitos como la medicina, la tecnología, el medioambiente, la expresión social y política, la legislación económica y laboral, entre muchos otros.
El progreso es un proceso continuo y contamos con importantes avances sobre los que seguir construyendo.
La Declaración refleja un consenso: la igualdad, la libertad y la justicia son valores esenciales para construir una sociedad próspera, siempre que todas las personas puedan disfrutar de un acceso igualitario a las oportunidades en estos ámbitos y en cualquier otro que elijan.
La Declaración constituye una guía para la vida y comprende 30 artículos que recogen derechos y garantías cuyo ejercicio es ya una realidad para muchas personas, pero que todavía permanece fuera del alcance de otras.
Entre ellos figuran el acceso a la educación, el empleo, una remuneración justa, el derecho al voto y la atención sanitaria, entre otros. Asimismo, la Declaración consagra valores como la libertad de expresión, la privacidad y el respeto mutuo, con independencia del género, la raza, el origen étnico o la religión.
Derechos Humanos 75 es una iniciativa cuyos tres objetivos principales son la universalidad, el progreso y la participación. Está impulsada por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, junto con sus socios y colaboradores.
La iniciativa culminó en un encuentro de alto nivel celebrado en diciembre de 2023, en el que se anunciaron compromisos mundiales y propuestas para construir una visión de futuro en materia de derechos humanos.
Mensaje del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, con motivo del 75.º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Más información:
https://www.ohchr.org/en/human-rights-75
Nota de precisión histórica:
El texto original indica que 50 países firmaron la Declaración. Para una traducción rigurosa conviene conservar esa formulación en la versión traducida, aunque históricamente la Declaración fue adoptada por la Asamblea General de la ONU mediante la Resolución 217 A (III), con 48 votos a favor, ninguno en contra y ocho abstenciones.















