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Claveles blancos y memoria frente al fascismo en Murcia: «Ni un paso atrás»

Varios centenares de personas se concentran en la Plaza de La Cruz, junto a la catedral, contra el fascismo y en defensa de la democracia y los derechos humanos.

Varios centenares de personas participan en la concentración contra el fascismo celebrada en la Plaza de La Cruz de Murcia | Dominic D. Skerrett
Varios centenares de personas participan en la concentración contra el fascismo celebrada en la Plaza de La Cruz de Murcia | Dominic D. Skerrett

Varios centenares de personas se han concentrado este miércoles en la Plaza de La Cruz de Murcia bajo el lema «Claveles blancos y poesía por la paz y la democracia. Contra el fascismo. Ni un paso atrás», en una movilización impulsada por Magdalena Sánchez Blesa y Lara Hernández Abellán.

La concentración se ha celebrado en el mismo espacio que hace apenas quince días acogió una concentración falangista, convirtiendo de nuevo la plaza situada junto a la catedral de Murcia en escenario de movilización ciudadana, esta vez con un mensaje explícito de rechazo al fascismo, defensa de la democracia y reivindicación de los derechos humanos.

La movilización se produjo además apenas 24 horas después de que comenzaran los trabajos para retirar de la fachada de la Catedral de Murcia la inscripción dedicada a José Antonio Primo de Rivera, junto a la Puerta de las Cadenas. El Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática había incorporado el elemento a su catálogo de símbolos contrarios a la Memoria Democrática y había dado al Obispado de Cartagena un plazo de tres meses para proceder a su retirada.

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El plazo expiraba este miércoles y los trabajos comenzaron el martes, cuando ya podían verse operarios actuando sobre la inscripción desde la Plaza de la Cruz. La resolución estatal señala que la inscripción, que incluye la expresión «¡Presente!», constituye un homenaje expreso al fundador de Falange Española y un vestigio de exaltación política del franquismo. La Comisión Técnica de Expertos concluyó además que no concurrían razones artísticas o patrimoniales suficientes para mantenerla.

Entre las personas asistentes a la concentración se encontraban cargos públicos y representantes de PSOE, Podemos e Izquierda Unida, además de militantes, activistas y ciudadanía a título individual.

La concejala no adscrita del Ayuntamiento de Alcantarilla, Lara Hernández, fue la encargada de abrir el acto. En su intervención defendió que la respuesta frente al fascismo debe pasar por más democracia, convivencia y derechos humanos.

«Frente a quienes pretenden hacer del odio una forma de ocupar nuestros espacios públicos. Frente al fascismo, más democracia. Frente a la intolerancia, más convivencia. Frente a la violencia, más y más derechos humanos», afirmó.

Hernández reivindicó también la memoria de quienes fueron víctimas de la represión franquista y recordó el asesinato de Federico García Lorca, señalando que España mantiene todavía «demasiadas historias de amor enterradas en los campos y en las cunetas».

«No lo olvidamos. No los olvidamos a ninguno, a ninguna. No podríamos y no debemos jamás», señaló ante los aplausos de las personas concentradas.

La intervención estuvo acompañada de poesía y memoria histórica, reivindicando el recuerdo de las víctimas del franquismo frente a cualquier intento de blanquear o reivindicar aquella dictadura.

«¿Es esto lo que quieren recuperar?»

Uno de los momentos más emotivos de la concentración estuvo protagonizado por un hombre de 86 años, nacido en 1940, que compartió ante las personas asistentes sus recuerdos de infancia durante la dictadura franquista.

«Posiblemente soy de los que nacimos al año siguiente de terminar la guerra», comenzó, antes de relatar cómo vivió durante su infancia una España marcada por la dictadura, la censura, la persecución política y la imposición del nacionalcatolicismo.

Recordó las escuelas separadas por sexos, el adoctrinamiento religioso, el Cara al Sol, el rosario, la censura, la ausencia de partidos políticos, sindicatos y derecho de huelga, así como la persecución de quienes se alejaban de la moral oficial del régimen.

También recordó haber visto durante su infancia a personas con camisa azul y pistolas que señalaban y amenazaban a quienes consideraban «enemigos de la patria».

El hombre lanzó entonces una pregunta dirigida a quienes reivindican posiciones vinculadas a aquella tradición política: «¿Es esto lo que quieren recuperar y a lo que se empeñan en que volvamos?»

Frente a cualquier intento de retroceso, reivindicó la democracia, la libertad y la pluralidad: «Con firmeza les digo que no. Rechazo su propuesta y no la quiero ni para mí ni para mis hijos, nietos y amigos».

«Quiero vivir y morir en democracia. Nos la merecemos», concluyó entre aplausos.

Egío cuestiona la reivindicación de Primo de Rivera

También intervino Víctor Egío, candidato de Podemos a la Alcaldía de Murcia, quien centró parte de su intervención en la figura de José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange Española, precisamente después de que ayer fuera retirada de la Catedral de Murcia la inscripción dedicada al dirigente falangista.

Egío leyó ante las personas concentradas un fragmento de un discurso pronunciado por Primo de Rivera en 1933, en el que este defendía la utilización de la violencia política. «Si esto ha de lograrse en algún caso por la violencia, no nos detengamos ante la violencia», afirmó el fundador de Falange, quien añadía posteriormente que «no hay más dialéctica admisible que la dialéctica de los puños y de las pistolas».

A partir de esas propias palabras, Egío cuestionó la presentación de Primo de Rivera como una figura meramente vinculada al sacrificio o al martirio y sostuvo que «no era un mártir, era un pistolero, era un asesino».

El dirigente de Podemos vinculó además la retirada de la inscripción con la necesidad de revisar la presencia de símbolos de exaltación franquista en espacios públicos y señaló directamente a la permanencia durante décadas del nombre de Primo de Rivera en la Catedral de Murcia.

En este sentido, afirmó ante las personas concentradas que «maldito sea su nombre, Primo de Rivera, y malditos sean los que han permitido manchar la catedral de Murcia con su nombre durante más de 80 años», unas palabras que fueron recibidas con aplausos.

La retirada de la inscripción se produjo ayer, después de que el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática requiriera al Obispado de Cartagena su eliminación al considerar que constituía un elemento de exaltación vinculado a la dictadura franquista. El plazo concedido por el Ministerio para su retirada concluía este miércoles.

La concentración celebrada en la Plaza de La Cruz estuvo así marcada también por la retirada de uno de los símbolos que durante décadas habían permanecido en el entorno de la Catedral de Murcia. El acto volvió a situar en el centro del debate público la memoria democrática y el rechazo a la reivindicación del fascismo.

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Dominic D. Skerrett
Nací en Gales. Soy Técnico Superior de Artes Plásticas y Diseño, marxista-leninista, internacionalista y defensor de los derechos humanos, medioambientales y animales. Mi trayectoria personal y política nace de una convicción profunda: la realidad no se contempla, se transforma. Desde muy joven entendí que la justicia social, la liberación de los pueblos y la defensa de los seres más vulnerables —humanos o no humanos— forman parte de una misma lucha. A lo largo de mi vida he participado en movimientos sociales, colectivos y plataformas de denuncia que combaten la explotación, la opresión y el silencio impuesto por los poderes económicos. Mi compromiso con el anticapitalismo, el antifascismo y la causa animalista no es retórico: es una práctica cotidiana que atraviesa mi trabajo de comunicación, mi formación artística y mi militancia. Creo en la fuerza colectiva, en el internacionalismo como brújula ética y en la necesidad de señalar cada injusticia venga de donde venga. Las experiencias vividas en las calles, en los espacios de organización y junto a quienes luchan por un mundo distinto han moldeado mi forma de mirar, crear y escribir. Todo ello forma parte de lo que soy hoy: un militante que no renuncia a la palabra, a la creatividad ni a la dignidad frente a ningún poder.