
Unas 150 personas se concentraron ayer sábado en la plaza del Espejo de Los Alcázares, junto a la estatua del huertano, para mostrar su solidaridad con el pueblo palestino y denunciar el genocidio en Gaza. La movilización, convocada por Mar Menor por Palestina, se desarrolló entre las 11:30 y las 12:00 horas, una hora antes del Abrazo al Agua.
La concentración comenzó con la lectura de la introducción del manifiesto a cargo de Jesús Cutillas, histórico activista de la agenda social y miembro del colectivo. En su intervención se puso el foco en una realidad que, pese al paso del tiempo y a la pérdida de presencia de Palestina en los medios de comunicación, continúa siendo la misma para millones de personas. «En Palestina nada ha cambiado para las familias», se recoge en el texto, que denuncia la continuidad de la segregación, el apartheid y la violencia contra la población palestina.
A continuación, Rocío Castillo, Teresa Martínez y Lali Martín tomaron el relevo para continuar con la lectura del manifiesto. El texto repasó la situación de Gaza después de más de mil días de genocidio y puso sobre la mesa la destrucción de viviendas, hospitales, escuelas y redes de abastecimiento, además del hambre y los desplazamientos forzosos que siguen afectando a la población civil.
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La situación de la infancia ocupó una parte destacada de la lectura. El manifiesto recoge denuncias sobre niños que sobreviven entre el hambre, las enfermedades, el agua contaminada y la falta de atención médica, además de recordar que buena parte de los hospitales de la Franja han quedado destruidos o gravemente dañados.
También se puso voz a testimonios de profesionales que han trabajado sobre el terreno. Entre ellos aparece el del médico valenciano Raúl Incertis, que trabajó durante cuatro meses en el hospital Nasser y describió unas condiciones sanitarias extremas, con urgencias desbordadas, niños gravemente heridos y falta de medios para atender a los pacientes.
La denuncia alcanzó también a las instituciones europeas y al Estado español. Mar Menor por Palestina reclama que la Unión Europea prohíba la importación de productos procedentes de asentamientos ilegales, refuerce los controles sobre su origen y revise sus acuerdos de asociación con Israel mientras continúen las vulneraciones del Derecho Internacional Humanitario.

Uno de los puntos más contundentes del manifiesto fue la denuncia del comercio de armas con Israel. El texto reclama que se detenga y cuestiona que España pueda condenar las actuaciones del Gobierno israelí mientras mantiene relaciones y permite el tránsito de materiales relacionados con la maquinaria de guerra. El puerto de Cartagena aparece citado expresamente como uno de los puntos sobre los que, según el colectivo, debe ponerse el foco.
La concentración también sirvió para reivindicar el papel de la sociedad civil. El manifiesto llama a apoyar las campañas de boicot y al movimiento BDS, participar en acciones de denuncia y respaldar a los grupos locales de solidaridad con Palestina. Entre las iniciativas citadas figura la denuncia contra ICL Fertilizantes, empresa con sede en Totana.
Media hora después de comenzar, la concentración llegó a su fin. Quedaba todavía una hora para el Abrazo al Agua, que se celebraría posteriormente y al que las personas participantes acudirían desde distintos puntos de la costa. La movilización por Palestina había terminado ya, pero su mensaje quedó resumido en las últimas palabras del manifiesto, con una llamada a mantener viva la denuncia y a no permitir que Palestina desaparezca de la conversación pública.
«No dejemos de hablar de Palestina» fue precisamente una de las consignas finales. El texto cerró recordando que, cuando en el futuro se pregunte qué hizo cada cual mientras un pueblo era destruido, quienes participaron en la concentración quieren poder responder que no eligieron el silencio.















