Cuesta trabajo asimilar, de buena mañana, al despertar y haber sobrevivido una noche más al bochorno y a este calor inmisericorde, la noticia de la muerte, a los 76 años de edad, de Floren Dimas, uno de los militares demócratas que ejerció durante el franquismo, que exigía el compromiso democrático de la milicia, pero que nunca fue reconocido por esta democracia.
Durante estos últimos años Floren, oficial retirado del Ejército del Aire, ha sido un significado referente por su perseverante y pertinaz lucha por sacar a la luz las abominables consecuencias de una ‘Justicia’ franquista que, en forma de juicios sumarísimos, condenó a la muerte a tantos y tantos militares y personas civiles que defendieron la legalidad republicana. Luchador incansable por la memoria republicana, cada lunes se desplazaba desde su Lorca natal o desde su segunda residencia en Calabardina (Águilas) para seguir indagando en los miles de expedientes (se calcula que unos 20.000) sobre la guerra civil y la posguerra custodiados en el Archivo Naval de Cartagena.
Su labor investigadora la simultaneaba con la difusión de hechos significados del periodo golpista de 1936, contándonos con profusión de detalles, por poner solo un par de ejemplos, el acuartelamiento durante los días 17, 18 y 19 de julio de 1936, de la guarnición del 6º Regimiento de Artillería Ligera de Murcia y cómo las milicias obreras acordonaron el cuartel y se hicieron con el control de las calles de la ciudad; y el asalto a la prisión provincial de Murcia de una multitud de personas, que, al sonido de las caracolas por toda la Huerta, fueron convocadas el 13 de septiembre de 1936 para exigir el ajusticiamiento de presos golpistas, cosa que condujo a la ejecución inmediata de diez personas, entre ellas el cura Sotero o el falangista Federico Servet.
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Su ingente y concienzuda labor reivindicativa se concretó en la puesta en marcha de la primera asociación memorialista de la Región de Murcia, “Amigos de los Caídos por la Libertad (1939-1945)”, disuelta en 2009 no sólo por falta de relevo generacional sino, al decir de sus mentores, por la escasa implicación institucional e incluso de los partidos de izquierda en su labor reivindicativa. Aun así, en los últimos años, cada 14 de abril, muchas de las personas integrantes de ese colectivo, animadas por Floren, participaban, junto a integrantes y simpatizantes de las asociaciones memorialista de la Región, en los actos del cementerio de Espinardo en recuerdo de las víctimas de la represión franquista.
Como militar retirado y uno de los grandes pilares del movimiento memorialista, Floren fue un miembro destacado del colectivo de militares demócratas ANEMOI, vocal de la Asociación Civil Milicia y República (ACMYR), delegado de AGE (Asociación Archivo Guerra y Exilio) en la Región de Murcia, socio fundador de la Asociación Memoria Histórica de Cartagena (MHC) y promotor de la Federación de Asociaciones de Memoria Histórica de la Región de Murcia (FAMHRM), colaborando con ésta en la investigación y publicación del Catálogo de Fosas de la Memoria Histórica de la Región de Murcia, sobre las víctimas de la Guerra de España (1936-1939).
Floren luchó incansablemente, con la inhibición o falta de decisión democrática de las autoridades locales lorquinas, por la eliminación de la denominación franquista del IES Ibáñez Martín, un destacado ministro franquista que reprimió y depuró a miles y miles de maestros y maestras, colocando en los puestos docentes a maestros y maestras sin apenas preparación, pero que habían demostrado su adhesión inquebrantable al régimen.
Floren, una persona próxima y conversadora, siempre dispuesta a transmitir su enorme bagaje documental, cosa que pude constar en no pocos contactos personales con él, se nos ha ido sin haber dado a luz una posible obra monumental sobre la guerra y el franquismo en nuestra Región, pero su ejemplo de investigación y lucha antifascista, cuando suenan de nuevo los vientos de la reacción y el revisionismo histórico trata de relativizar o negar los aspectos más negativos de la guerra civil y el franquismo, es un legado que han de retomar nuevas y jóvenes generaciones que investiguen y sigan su senda de compromiso y lucha por los valores democráticos.
Publicado en el Diario La Opinión de Murcia







