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El metal murciano se planta ante la patronal: “No aceptaremos un convenio sin salarios ni derechos”

CCOO, UGT y USO llaman a concentrarse el 25 de junio frente a FREMM: denuncian falta de avances reales y advierten de nuevas movilizaciones si la patronal no mueve ficha

Imagen de archivo de una movilización del sector del metal en Cartagena | UGT FICA Región de Murcia
Imagen de archivo de una movilización del sector del metal en Cartagena | UGT FICA Región de Murcia

El conflicto del metal en la Región de Murcia ha dejado de ser una negociación técnica para convertirse en un pulso abierto por el modelo de relaciones laborales en el sector. Las organizaciones sindicales CCOO Industria, UGT FICA y USO Industria han convocado una concentración para mañana, jueves 25 de junio, a las 10:00 horas, ante la sede de la FREMM en Murcia, para exigir un convenio colectivo que deje atrás lo que califican de “retórica vacía” y se traduzca en mejoras reales en salarios, jornada y derechos laborales.

La decisión llega tras varias reuniones mantenidas a lo largo del mes de junio, en las que la parte empresarial habría puesto sobre la mesa distintos textos relativos a clasificación profesional, turnos, retenes y distribución de jornada. Sin embargo, según denuncian las centrales sindicales, esas propuestas no han ido acompañadas de compromisos económicos ni de respuestas concretas a las principales reivindicaciones de la parte social.

En este sentido, los sindicatos advierten de que no aceptarán que el proceso negociador se reduzca a una sucesión de documentos sin impacto efectivo en las condiciones de vida de miles de trabajadores y trabajadoras del metal. “No queremos confundir movimiento con avance”, resumen, en un mensaje dirigido directamente a la patronal.

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La plataforma sindical es clara en su diagnóstico: el problema no es la falta de reuniones, sino la ausencia de contenido real en la negociación. Y en el centro del conflicto aparecen de forma reiterada los salarios. Las organizaciones reclaman incrementos salariales reales, consolidados y protegidos frente a la inflación, así como el fin de los mecanismos de compensación y absorción que, denuncian, neutralizan cualquier mejora pactada.

A ello se suma una reivindicación que se ha convertido en eje del conflicto: la reducción progresiva de la jornada anual, junto con el reconocimiento del descanso del bocadillo como tiempo efectivo de trabajo. También exigen una regulación y compensación adecuada de la turnicidad, la nocturnidad y los retenes, así como la mejora de los pluses vinculados a trabajos especialmente penosos o peligrosos, como los realizados en astilleros, petroquímica o paradas técnicas.

El listado de demandas incluye además la actualización de las categorías profesionales, la mejora de los sistemas de promoción, garantías de subrogación y estabilidad en el empleo, el refuerzo de los permisos y la conciliación, y una mayor protección en materia de prevención de riesgos laborales, especialmente ante fenómenos meteorológicos extremos. Los sindicatos reclaman igualmente la actualización de dietas y medias dietas, y la supresión de los 24 kilómetros como referencia para los desplazamientos.

Pero más allá del detalle de las reivindicaciones, las organizaciones sindicales coinciden en un mensaje político de fondo: el convenio no puede convertirse en una mera operación de ajuste formal ni en un texto sin contenido económico real. “Un convenio digno no llega por arte de magia”, sostienen, al tiempo que denuncian que, a estas alturas de la negociación, las cuestiones salariales siguen sin haberse abordado con la profundidad necesaria.

Desde la parte sindical se insiste en que el metal murciano no está ante una disputa menor, sino ante una negociación que debe determinar si el crecimiento del sector se sostiene sobre precariedad o sobre derechos. “No pedimos promesas, exigimos hechos”, sintetizan.

Las voces de los tres sindicatos convocantes coinciden en el diagnóstico y en el tono. Desde CCOO Industria, su secretario general en la Región de Murcia, Gerardo Medina, subraya la necesidad de recuperar poder adquisitivo y avanzar hacia una reducción de jornada que sitúe el sector en torno a las 37 horas semanales, además de garantizar la subrogación como herramienta de estabilidad laboral.

En la misma línea, desde UGT FICA, José Antonio Nieto reclama un convenio “a la altura del esfuerzo de los trabajadores y trabajadoras del metal”, con salarios dignos y derechos consolidados que no dependan de interpretaciones posteriores ni queden diluidos en la aplicación del convenio.

Por su parte, desde USO Industria, Alejandro Rodríguez advierte contra lo que considera una posible “rendición disfrazada de acuerdo”, y exige que las mejoras salariales se reflejen de forma efectiva en nómina, sin mecanismos de absorción ni recortes encubiertos, además de reivindicar que el tiempo de bocadillo sea reconocido como tiempo de trabajo efectivo.

La concentración del 25 de junio se plantea así como un primer aviso en un conflicto que, lejos de cerrarse, entra en una fase de presión creciente. Los sindicatos no descartan que, si no se producen avances significativos en la mesa de negociación, las movilizaciones escalen en intensidad en las próximas semanas.

Mientras tanto, lanzan un llamamiento directo a las plantillas del sector: la defensa del convenio, subrayan, es la defensa de los salarios, de la jornada, de la salud laboral y del futuro del metal en la Región de Murcia.

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Dominic D. Skerrett
Nací en Gales. Soy Técnico Superior de Artes Plásticas y Diseño, marxista-leninista, internacionalista y defensor de los derechos humanos, medioambientales y animales. Mi trayectoria personal y política nace de una convicción profunda: la realidad no se contempla, se transforma. Desde muy joven entendí que la justicia social, la liberación de los pueblos y la defensa de los seres más vulnerables —humanos o no humanos— forman parte de una misma lucha. A lo largo de mi vida he participado en movimientos sociales, colectivos y plataformas de denuncia que combaten la explotación, la opresión y el silencio impuesto por los poderes económicos. Mi compromiso con el anticapitalismo, el antifascismo y la causa animalista no es retórico: es una práctica cotidiana que atraviesa mi trabajo de comunicación, mi formación artística y mi militancia. Creo en la fuerza colectiva, en el internacionalismo como brújula ética y en la necesidad de señalar cada injusticia venga de donde venga. Las experiencias vividas en las calles, en los espacios de organización y junto a quienes luchan por un mundo distinto han moldeado mi forma de mirar, crear y escribir. Todo ello forma parte de lo que soy hoy: un militante que no renuncia a la palabra, a la creatividad ni a la dignidad frente a ningún poder.