Sabemos cómo termina esta historia. En la semana de conmemoración por los 95 años de la II República, repasamos las consecuencias de la división en la izquierda. Las posiciones conservadoras para salvaguardar mediocres pedacitos de poder, generan la victoria asegurada de la derecha reaccionaria más cruel.
Las detenciones arbitrarias y las violaciones de todos los derechos humanos, son la consecuencia última en la dinámica habitual de gobiernos como del alcalde Ballesta en Murcia. Secuestrado por la ultraderecha neofascista del partido Vox, que aún desangrado por las pugnas internas, plantea que conseguirá aún más representación en el pleno municipal.
La exposición directa de los datos puede aportar al lector una mejor comprensión de este panorama desolador. Todos los estudios indican un posible sorpaso de Vox al Partido Socialista a nivel regional, lo que convertirá a la Región de Murcia en bastión de la ultraderecha. El Centro Murciano de Opinión Pública (CEMOP) otorga una clara mayoría absoluta a PP y Vox, dejando a la izquierda con tan sólo 2 diputados, y al centro conservador del PSOE en un insignificante e inicuo tercer lugar con 20 escaños. La misma dinámica podemos observarla en los datos ofrecidos por el Portal Estadístico de la Región de Murcia.
El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), de tendencia socialista, avanza en la simpatía del electorado por el voto a Vox, cooptado por los discursos de odio xenófobos, misóginos y aporofóbicos.
Los planes de la ultraderecha son claros: impulsar leyes a nivel regional y municipal para segregar a la población migrante, desfinanciando toda actividad de protección a las personas más vulnerables, lo que incrementará aún más la brecha de pobreza en la Región más pobre de España, tal y como indican los estudios de la Universidad de Murcia.
Por su lado, el Partido Socialista (PSOE) municipal y regional rechaza insistentemente en despreciar toda propuesta ciudadana, haciendo oídos sordos ante una realidad donde la pobreza, la desigualdad y la precariedad avanzan y golpean a los trabajadores y trabajadoras murcianas. Esa neutralidad no es compartida por casi ningún concejal murciano del PSOE, secuestrados a su vez por esa posición de imparcialidad imposible, exigida por el Gobierno Central.
Fuentes del partido nos revelan en los pasillos de la Asamblea Regional y del Ayuntamiento de Murcia, que la actual dirección del partido es más conservadora que nunca. Las órdenes son muy claras: conservar ese pedacito de poder, para al menos, “pasar el temporal”.
Esa frase hace referencia a que en los actuales tiempos, el poder electoral municipal y regional lo detentan parásitos políticos de PP y Vox al servicio de los lobbies más crueles como la Fundación Ingenio, por lo que para ellos es imposible conseguir avanzar políticamente, resignándose a un mediocre segundo o tercer puesto electoral.
El objetivo de la cúpula del PSOE murciano es mantener así el presupuesto público y las ayudas que les otorga el estado, para pagar la estéril propaganda y las nóminas de quienes detentan esos puestos de poder dentro del partido.
La rebelión interna del PSOE es clara, pero no se evidencia a la luz pública. En un partido donde se mezclan excelentes profesionales del mundo laboral que aportan a la política su calidad humana, con auténticos vividores y vividoras del partido, súcubos corporativos sin oratoria, ni retórica, ni gana alguna por trabajar por su ciudad.
Una posición muy diferente es la de los partidos políticos que sí defienden sin tapujos ni censura la defensa real de los trabajadores y las personas más vulnerables. Tanto Izquierda Unida como Podemos mantienen un indiscurso impecable contra el empobrecimiento que está generando el gobierno del alcalde Ballesta en la ciudad de Murcia, así como su ideología de odio ultranacionalista auspiciada por Vox.
Sin embargo, y a pesar de contar entre sus afiliados con históricos activistas sociales, jóvenes con admirables cualidades humanas o excelentes oradores con la dignidad de José Luis Castellanos o María Marín, en la Asamblea Regional, no consiguen por sí solos, desgraciadamente, ningún concejal en la ciudad de Murcia. Ninguna estadística auspicia buenos resultados.
Sin embargo la solución es sencilla. Como siempre, hemos de revisar el pasado para contruir un futuro donde no repitamos, en una ezquizofrenia contrafactual, los mismos errores. La experiencia de Cambiemos Murcia fue muy positiva. Una plataforma municipalista de unidad popular que obtuvo 3 concejales en el Ayuntamiento de Murcia en 2015. Enfocada en la participación ciudadana y justicia social, la formación, incluía a activistas y miembros de formaciones políticas como Podemos e IU.
A pesar de las dificultades que abocaron a su disolución tras las elecciones de 2019, la historia nos enseña que es posible incrementar el número de concejales de la izquierda si hay una verdadera unión, haciendo presión en el ayuntamiento y dando voz a los vecinos y vecinas, asociaciones y colectivos sociales.
La inteligencia política debe ponerse al servicio de un bien mayor que el personal. Por ello y tras el estudio minucioso de los datos, podemos concluir que es conquistar la abstención el objetivo de esta nueva y necesaria coalición de izquierda por el sentido común.
Entorno a un 33.3% de los vecinos y vecinas de Murcia no votan. Desencantados o cooptados por la manipulación de la ultraderecha del equipo del alcalde Ballesta, no confían en ninguno de los líderes presentados por Izquierda Unida, ni por Podemos. A pesar de su larguísima trayectoria, no llegan a una población que precisa ilusionarse y creer en un proyecto político avalado por un trabajo sistemático que desborda la actual capacidad de los grupos municipales de la izquierda.
Acuerdos de gobierno basados en datos precisos. Presupuestos para asociaciones que defienden a migrantes, a mujeres víctimas de violencia de género, a colectivos lgtbi+, migrantes. Creación de empleo municipal, al margen de la administración burocrática: contratos a trabajadoras sociales, acompañamiento a personas mayores, planes contra la soledad no deseada, empleo para personas en exclusión, creación de albergues municipales para ciudadanos sin hogar.
Un trabajo desde el plano económico que exige un nivel técnico que no dispone la actual dirección los partidos de la izquierda, pero que podemos aportar periodistas, historiadores, filósofos, economistas, enfermeras, profesoras, y en general los centenares de activistas que colaboramos de manera voluntaria y pro bono por mejorar a diario nuestra ciudad.
Señores y señoras políticos, direcciones nacionales de partidos, posibles candidatos de la izquierda murciana: sean generosos e inteligentes. Tomen la mano de quienes quieren lo mismo que ustedes, y acepten una unión de iguales donde todas aportemos nuestras mejores cualidades.
Volvamos a creer en la victoria, en palabras que ilusionan a un electorado desencantado: unidad, generosidad, lealtad, fraternidad. Porque ganar es posible, con esfuerzo, trabajo e inteligencia. Seamos realistas y tomemos la alcaldía.
















