Este sábado 21 de marzo, frente al consulado de Estados Unidos en Barcelona, tuvo lugar una concentración convocada por Defensem Cuba para denunciar el bloqueo contra Cuba y mostrar apoyo al convoy internacional de solidaridad “Nuestra América”, actualmente en la Isla.
Durante la movilización, los participantes centraron sus críticas en las consecuencias del embargo sobre el sistema energético cubano. Según los organizadores, las sanciones dificultan el acceso a combustible, tecnología e infraestructuras, agravando una situación que consideran insostenible para la población.
Lejos de planteamientos abstractos, el mensaje se centró en efectos concretos: cortes eléctricos, limitaciones en el suministro y deterioro de servicios básicos. Desde esta perspectiva, el embargo —heredado del contexto de la Guerra Fría— sigue operando como un mecanismo de presión con consecuencias directas en la vida cotidiana en Cuba.


Los convocantes insistieron en que no se trata de una cuestión del pasado ni de un conflicto lejano, sino de una política vigente que continúa condicionando el desarrollo del país.
La concentración también puso el foco en el convoy “Nuestra América”, una iniciativa internacional que combina ayuda material con denuncia política. Para los organizadores, este tipo de acciones refuerzan una red de solidaridad que busca romper el aislamiento y visibilizar la situación cubana.
La protesta, en este sentido, no se limitó a la denuncia puntual, sino que se enmarca en una estrategia más amplia: mantener la presión política y cuestionar el papel de Estados Unidos en la crisis que atraviesa Cuba.











