Este domingo, la plaza Sabeen de la capital yemení, Saná, fue escenario de una multitudinaria manifestación de cientos de miles de personas, que se congregaron para expresar su solidaridad con la República Islámica de Irán ante la reciente ofensiva militar emprendida por Estados Unidos e Israel en el Golfo Pérsico. La movilización, amplificada por imágenes y reportes visuales publicados por la Yemen Press Agency, mostró enormes concentraciones populares ondeando banderas y consignas de apoyo.
La convocatoria a esta manifestación fue promovida por líderes del movimiento hutí —que controla la capital y amplias zonas del norte de Yemen— tras un discurso televisado de su comandante, Abdulmalik al‑Houthi, quien instó a los yemeníes a salir a las calles en defensa de Irán frente a lo que calificó de “agresión abierta de Estados Unidos e Israel contra la soberanía regional”. En su intervención, al‑Houthi describió la solidaridad con Irán como un deber tanto islámico como moral frente a la política belicista de las potencias occidentales, que, según él, buscan imponer su dominación en Oriente Medio.
Este acto de movilización masiva se da en un momento en que los enfrentamientos entre fuerzas regionales e internacionales han escalado, yemeníes y grupos aliados de Teherán han condenado enérgicamente los ataques occidentales, denunciándolos como violaciones flagrantes de la soberanía de los pueblos del Sur Global y ejemplos de la injerencia imperialista que desestabiliza la región. El Consejo Político Supremo hutí también emitió una declaración en la que condenó los ataques que describió como “criminales y traicioneros”, reafirmando la solidaridad con Irán y subrayando que esta postura responde a un rechazo colectivo del dominio militar de Estados Unidos e Israel en Oriente Medio.
La concentración en Sabeen no solo simboliza apoyo a una nación aliada en el plano político y estratégico, sino también una expresión popular de rechazo a la narrativa hegemónica impuesta por las grandes potencias, que a menudo presenta los conflictos en la región como problemas aislados o locales. Para muchos participantes, la lucha de Irán se entrelaza con la larga historia de resistencia frente a intervenciones externas, así como con la solidaridad entre los pueblos que enfrentan intervenciones militares y económicas imperialistas.
Analistas y corresponsales han señalado que estas movilizaciones no son efímeras ni aisladas, sino que forman parte de un patrón de manifestaciones populares que vinculan las luchas locales con causas más amplias contra la dominación extranjera en el Medio Oriente, en particular en contextos de agresión directa y presión militar de Estados Unidos y sus aliados.














