Varios centenares de trabajadores de las empresas auxiliares del metal se han reunido esta tarde en la explanada del estadio Cartagonova, en Cartagena, en una asamblea convocada por la Unión de Empresas Auxiliares (UEA) para debatir la situación de la negociación del Convenio del Metal de la Región de Murcia y preparar los próximos pasos del conflicto. El encuentro ha servido para trasladar a la plantilla las principales reivindicaciones, reforzar la coordinación entre delegados y trabajadores y organizar la respuesta ante la falta de avances con la patronal.
«La fuerza está en Navantia, está en el Valle de Escombreras y en otros puntos industriales», han defendido los representantes durante la reunión, subrayando el papel estratégico de las plantillas de la comarca en el funcionamiento de la industria regional. El mensaje central ha sido claro: la capacidad de presión dependerá de que los trabajadores de las distintas empresas y actividades actúen de forma conjunta, sin permitir que las diferencias entre contratas o categorías profesionales debiliten sus reivindicaciones.
Uno de los portavoces ha resumido esa idea con una consigna que se ha repetido durante la asamblea: «Cuanta más gente seamos, menos durará esta huelga». Los intervinientes han llamado a implicar a quienes todavía tienen dudas y a mantener la solidaridad entre compañeros, tanto durante la negociación como ante las posibles dificultades económicas que pueda provocar un paro prolongado.
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La coordinación impulsada por los delegados de UGT y USO ha pasado, según las cifras expuestas en la reunión, de un pequeño grupo inicial a reunir entre 80 y 90 representantes. Los trabajadores han reivindicado que la plataforma de demandas nace de las propias plantillas y han insistido en que ningún acuerdo debe cerrarse al margen de quienes tendrán que asumir sus consecuencias. «No se va a firmar nada hasta que lo decidamos todos», ha afirmado uno de los intervinientes.
Salarios, bajas médicas y estabilidad laboral: las líneas rojas
La eliminación de la compensación y absorción salarial se ha situado entre las principales líneas rojas de la negociación. Los representantes han explicado que este mecanismo permite a las empresas neutralizar las subidas del convenio mediante la reducción de determinados complementos salariales, impidiendo que las mejoras pactadas se traduzcan en incrementos efectivos de las nóminas.
«Vamos a tener subidas reales», han defendido durante la asamblea, vinculando esta reivindicación a la necesidad de que los salarios evolucionen conforme al coste de la vida. La plataforma reclama también una actualización salarial vinculada al IPC, un plus industrial para los trabajadores de distintas plantas y un plus específico para quienes desarrollan su actividad en los astilleros.
Otro de los puntos destacados es la protección económica durante las bajas por incapacidad temporal. Los representantes han rechazado que una enfermedad o un problema grave de salud pueda traducirse en un deterioro de los ingresos familiares. «Con la salud no se juega y con el bienestar de nuestra familia tampoco», ha señalado uno de los intervinientes al defender el mantenimiento de este complemento.
La plataforma incluye además la subrogación para proteger la continuidad laboral cuando cambia la empresa contratista, mejoras en la jornada, permisos para acompañar a familiares enfermos y cambios en las condiciones económicas de determinados servicios. Los representantes han denunciado que la rotación de empresas puede dejar a trabajadores con años de experiencia en el sector con una antigüedad reconocida muy inferior a la realmente acumulada.
«Somos el pulmón de la industria», han reivindicado durante la reunión, apelando al papel de las plantillas auxiliares en la actividad industrial de Cartagena. Los trabajadores han defendido que las mejoras no deben limitarse a una empresa concreta, sino beneficiar al conjunto del sector, incluidas las plantillas del astillero y de las instalaciones industriales de la comarca.
La huelga, sobre la mesa para el 27 de octubre
Tras meses de negociación, los representantes han situado el 27 de octubre como fecha prevista para el inicio de la huelga si no se producen avances suficientes. Durante la asamblea han insistido en que la patronal debe percibir el respaldo de las plantillas para que las conversaciones puedan traducirse en mejoras concretas.
«Si no tenemos el respaldo vuestro, este convenio no va hacia adelante», ha advertido uno de los portavoces. Los intervinientes han señalado que la movilización constituye la principal herramienta para presionar en la negociación y han llamado a no debilitarla mediante horas extraordinarias o trabajo en fines de semana mientras se prepara el conflicto.
La organización de la huelga contempla la coordinación de piquetes informativos en distintos puntos industriales y la designación de responsables para facilitar la comunicación entre las plantillas. Los representantes también han planteado la creación de una caja de resistencia destinada a apoyar a los trabajadores que afronten mayores dificultades económicas durante el paro, para la que, según han explicado, ya han contactado con una asociación dispuesta a colaborar.
Durante la reunión se ha insistido asimismo en la importancia de conocer los derechos laborales y contar con asesoramiento jurídico ante posibles presiones empresariales relacionadas con la participación en la huelga. Los portavoces han pedido a los trabajadores que documenten las incidencias que puedan producirse durante las movilizaciones y que no firmen documentos sobre servicios mínimos sin haber recibido asesoramiento.
«El metal unido jamás será vencido»
La asamblea ha servido también para lanzar un mensaje contra la división entre trabajadores de distintas empresas y organizaciones sindicales. Los intervinientes han defendido que la coordinación de las plantillas debe situarse por encima de las diferencias y han reclamado que los sindicatos respalden las decisiones adoptadas desde la base.
La patronal, según han relatado los representantes, ha mostrado escepticismo ante la posibilidad de una huelga en la Región de Murcia. Los trabajadores consideran que las movilizaciones desarrolladas hasta ahora han demostrado la capacidad de organización del sector y han advertido de que no aceptarán un acuerdo que deje sin resolver sus principales reivindicaciones.
La plataforma presentada por los trabajadores reúne 26 puntos, aunque los representantes han reconocido que la negociación puede exigir discutir determinadas propuestas sin renunciar a las demandas consideradas fundamentales. «No nos lo van a dar todo; tendremos que negociar, pero no a cambio de nada», han explicado durante la asamblea.
El encuentro ha concluido con un llamamiento a ampliar la participación y sostener la unidad durante las próximas semanas. Entre los gritos de los asistentes ha destacado una consigna que resume el objetivo de la convocatoria: «¡El metal unido jamás será vencido!». La evolución de las negociaciones y la respuesta de la patronal marcarán ahora el desarrollo de un conflicto que puede convertir a las plantillas industriales de Cartagena en protagonistas de la disputa por las condiciones laborales del sector en la Región de Murcia.
















