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El movimiento por la vivienda planta cara en Murcia tras el desahucio de Maricarmen: «Rentistas culpables, gobiernos responsables»

El Sindicato de Vivienda de Murcia, la PAH y colectivos sociales se movilizan a pesar de la disputa con el Delegado del Gobierno, Francisco Lucas, quién negó inicialmente la autorización y posteriormente aseguró en redes sociales que la concentración sí estaba autorizada.

El movimiento por el derecho a la vivienda ha vuelto a tomar las calles de Murcia tras el desahucio de Maricarmen, la vecina de 87 años expulsada de la vivienda en la que llevaba siete décadas viviendo. El Sindicato de Vivienda de Murcia ha convocado una concentración a la que se han sumado la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), colectivos sociales y dirigentes y representantes de Izquierda Unida y Podemos.

La protesta nace como respuesta al lanzamiento ejecutado este miércoles en Madrid y se suma a las movilizaciones convocadas en más de una treintena de ciudades del Estado. Maricarmen fue finalmente expulsada de su vivienda después de varios intentos de paralizar el desahucio y tras una campaña de movilización impulsada por el Sindicato de Inquilinas de Madrid y organizaciones del movimiento por la vivienda.

Según ha denunciado el Sindicato de Vivienda de Murcia, detrás del caso se encuentra la compra del inmueble por parte de la empresa Urbagestión, que posteriormente habría incrementado a más del triple el alquiler que venía pagando Maricarmen. El colectivo señala este caso como un ejemplo de un modelo inmobiliario en el que la vivienda se convierte en un negocio para fondos y empresas mientras las personas que la habitan quedan sometidas a la lógica de la rentabilidad.

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«No puede ser que Maricarmen, con 87 años y tras 70 viviendo en su casa, tenga que pasar la noche en el hospital y que se tenga que ir a un albergue como alternativa habitacional para que un fondo buitre se enriquezca con el negocio de la vivienda», denuncia el Sindicato de Vivienda.

La disputa con Delegación del Gobierno

La movilización de Murcia se ha producido además en medio de una disputa con la Delegación del Gobierno en la Región de Murcia. El Sindicato de Vivienda denunció que la concentración no había sido autorizada por la Delegación encabezada por el socialista Francisco Lucas.

Horas después, el propio delegado publicó un mensaje en la red social X (anteriormente Twitter) afirmando que la concentración convocada por el Sindicato de Vivienda de Murcia «está autorizada» y aseguró estar «siempre» en contra de los fondos buitre que expulsan a las personas de sus casas.

La controversia no ha impedido finalmente que el movimiento por la vivienda saliera a la calle para denunciar el desahucio de Maricarmen y reclamar medidas frente a la especulación inmobiliaria.

El Sindicato ha cuestionado además que las instituciones pretendan mostrar apoyo a las personas desahuciadas mientras, a su juicio, mantienen políticas que no permiten garantizar el acceso efectivo a una vivienda. En su comunicado, señala tanto al Gobierno regional como al Gobierno central por medidas y decisiones que considera insuficientes frente al avance de la vivienda como activo financiero.

«Maricarmen no puede ser la carne de la próxima campaña»

Durante la concentración también se ha lanzado una advertencia a los partidos políticos para que el caso de Maricarmen no sea utilizado como herramienta electoral.

«Lo que tampoco vamos a permitir es que se utilice a Maricarmen como carne de la próxima campaña política de ningún partido», sostiene el Sindicato de Vivienda, que reclama que el foco se coloque sobre las personas afectadas y no sobre los intereses electorales de las distintas organizaciones.

La organización recuerda que el problema va mucho más allá de un único desahucio. En su comunicado denuncia que cada día se producen nuevos lanzamientos mientras miles de familias afrontan alquileres inasumibles, precariedad y distintas formas de violencia inmobiliaria.

También pone el foco en la Región de Murcia, donde denuncia la falta de vivienda pública, la suspensión de ayudas al alquiler y la negativa de las administraciones a adoptar medidas destinadas a contener la presión inmobiliaria.

«Hoy estamos aquí por Maricarmen, por Olga y por los miles de personas con nombre e historias propias que son desahuciadas diariamente en el Estado español, también en la Región de Murcia», señala el Sindicato.

Contra los desahucios y contra la vivienda como negocio

La concentración ha servido igualmente para denunciar la actuación policial durante las movilizaciones de Madrid contra el lanzamiento de Maricarmen. El Sindicato de Vivienda ha condenado la intervención de las fuerzas de seguridad contra las personas que trataron de impedir el desahucio y ha reivindicado la organización colectiva frente a la violencia inmobiliaria.

Para el movimiento, el caso de Maricarmen representa una realidad mucho más amplia: viviendas convertidas en activos de inversión, alquileres disparados y familias expulsadas de sus hogares para aumentar la rentabilidad de propietarios y empresas.

Frente a este modelo, el Sindicato de Vivienda de Murcia reivindica la organización desde abajo y la movilización permanente.

«No podemos quedarnos paradas, lo que nos queda es luchar, luchar juntas».La convocatoria terminó con un mensaje que resume el planteamiento del movimiento, «¡Autoorganización y lucha sindical! ¡Rentistas culpables, gobiernos responsables!»

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Dominic D. Skerrett
Nací en Gales. Soy Técnico Superior de Artes Plásticas y Diseño, marxista-leninista, internacionalista y defensor de los derechos humanos, medioambientales y animales. Mi trayectoria personal y política nace de una convicción profunda: la realidad no se contempla, se transforma. Desde muy joven entendí que la justicia social, la liberación de los pueblos y la defensa de los seres más vulnerables —humanos o no humanos— forman parte de una misma lucha. A lo largo de mi vida he participado en movimientos sociales, colectivos y plataformas de denuncia que combaten la explotación, la opresión y el silencio impuesto por los poderes económicos. Mi compromiso con el anticapitalismo, el antifascismo y la causa animalista no es retórico: es una práctica cotidiana que atraviesa mi trabajo de comunicación, mi formación artística y mi militancia. Creo en la fuerza colectiva, en el internacionalismo como brújula ética y en la necesidad de señalar cada injusticia venga de donde venga. Las experiencias vividas en las calles, en los espacios de organización y junto a quienes luchan por un mundo distinto han moldeado mi forma de mirar, crear y escribir. Todo ello forma parte de lo que soy hoy: un militante que no renuncia a la palabra, a la creatividad ni a la dignidad frente a ningún poder.