
La Falange volvió a ocupar las calles de Murcia este domingo, 13 de septiembre, con una movilización de exaltación falangista que partió de las inmediaciones de la antigua Cárcel Provincial de Murcia, conocida como Cárcel Vieja, y recorrió las calles de la ciudad hasta llegar a la Catedral de Murcia, donde permanece la inscripción “Primo de Rivera, ¡presente!”, dedicada al fundador de Falange.
La movilización había sido comunicada a la Delegación del Gobierno en la Región de Murcia, dirigida por el socialista Francisco Lucas, que permitió la celebración del acto. Durante el recorrido se exhibieron banderas falangistas y se produjeron gestos y consignas de carácter fascista. Al finalizar, los participantes se concentraron ante la inscripción dedicada a José Antonio Primo de Rivera, precisamente uno de los símbolos vinculados a la Falange que las instituciones están procediendo a retirar.
La propia organización fascista difundió posteriormente un mensaje en el que aseguró haber recorrido las calles de Murcia “recordando a nuestros caídos y a nuestro eterno fundador, José Antonio”. En su discurso reaccionario reivindicó la construcción de un “hombre nuevo” basado en “el honor, la lealtad, la sangre y el suelo”, y afirmó que sus militantes están “en el bando correcto”. El comunicado concluyó con el grito “¡Arriba España!” y con un llamamiento a la “unidad entre los patriotas”.
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El acto incluyó la lectura de un manifiesto y, como no podía faltar en una cita fascista, el inevitable ‘Cara al sol’. La movilización estuvo acompañada de banderas y simbología falangista y de saludos fascistas, en una estampa más propia de otra época que de una democracia del siglo XXI.
Desde PCE e IU Murcia han cuestionado duramente la decisión de la Delegación del Gobierno de permitir la movilización y han reclamado que este tipo de actos no sean normalizados en el espacio público.
“Esto debería haber sido prohibido taxativamente”, han señalado ambas organizaciones, que consideran que lo ocurrido constituye “un insulto a la democracia en general” y recuerdan que el fascismo se caracteriza por la defensa de la violencia política, el rechazo de los principios democráticos y la negación de los derechos humanos.
La elección de la Cárcel Vieja como punto de partida añade una dimensión especialmente macabra al evento. La antigua prisión provincial de Murcia fue uno de los principales centros de represión franquista en la Región y, tras la victoria del bando sublevado, albergó a miles de republicanos y republicanas. Entre 1939 y 1948, 514 personas condenadas a muerte fueron fusiladas, según los expedientes conservados en el Archivo General de la Región de Murcia. La prisión fue declarada Lugar de Memoria Democrática en 2025 por su papel en la represión franquista.

El recorrido terminó ante otro elemento directamente relacionado con la memoria de la Falange. La inscripción “Primo de Rivera, ¡presente!” de la Catedral de Murcia ha sido incluida en el catálogo de símbolos contrarios a la Memoria Democrática y el Gobierno ha requerido su retirada. Está previsto que las palabras sean ocultadas mediante una intervención sobre la piedra del templo.
El contraste resulta especialmente significativo. Mientras la administración central avanza tibiamente en la retirada de símbolos de exaltación de la dictadura y de sus dirigentes, una organización falangista pudo recorrer las calles de Murcia reivindicando públicamente a su fundador y terminar su movilización ante una inscripción dedicada precisamente a él.
La Ley 20/2022 de Memoria Democrática establece que son contrarios a la memoria democrática los actos públicos que supongan exaltación de la sublevación militar, la Guerra o la Dictadura y de sus dirigentes, participantes en el aparato represivo u organizaciones que sustentaron el régimen dictatorial.
Según fuentes de la Federación de Asociaciones de Memoria Histórica de la Región de Murcia, lo ocurrido “evidencia la necesidad de aplicar las políticas de memoria democrática también al presente y de impedir que la reivindicación pública de las organizaciones y símbolos del fascismo vuelva a presentarse como una expresión política más”.
La retirada de una inscripción no puede convertirse en una operación puramente estética mientras quienes reivindican al fundador de Falange pueden desfilar por las calles de la ciudad y concentrarse ante ella. La memoria democrática, sostienen, debe servir también para señalar y combatir la normalización del fascismo.















