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Un cementerio de lápidas con nombres de toros muertos denuncia frente al Ayuntamiento de Murcia la violencia de la tauromaquia

AnimaNaturalis, CAS International y la Coordinadora por los Derechos de los Animales de la Región de Murcia realizaron este mediodía una acción de memoria coincidiendo con el inicio de la Feria Taurina de Murcia.

Participantes en la concentración sostuvieron las lápidas durante la acción celebrada este domingo frente al Ayuntamiento de Murcia | Foto.- Dominic D. Skerrett
Participantes en la concentración sostuvieron las lápidas durante la acción celebrada este domingo frente al Ayuntamiento de Murcia | Foto.- Dominic D. Skerrett

Un cementerio simbólico de lápidas con los nombres de toros sacrificados ocupó este mediodía la plaza situada frente al Ayuntamiento de Murcia. La acción, convocada por AnimaNaturalis, CAS International y la Coordinadora por los Derechos de los Animales de la Región de Murcia, coincidió con el inicio de la Feria Taurina de Murcia y buscó poner rostro y nombre a los animales que mueren en las plazas de toros mientras la tauromaquia continúa siendo presentada como tradición y espectáculo.

Los activistas sostuvieron lápidas con nombres de toros muertos durante la última temporada, en una intervención concebida como una ceremonia colectiva de memoria. Frente a los carteles que anuncian las corridas de septiembre, las organizaciones trasladaron al centro de la ciudad una imagen deliberadamente distinta: un cementerio para recordar que detrás de cada festejo taurino existe un animal que termina muriendo en la plaza.

La primera corrida de la Feria Taurina de Murcia está prevista para esta tarde, a las 18:30 horas, en la plaza de toros de La Condomina, dentro de un ciclo que se prolongará hasta el próximo 20 de septiembre.

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Durante el acto, Juana García leyó un manifiesto en el que definió la concentración como un «cementerio» que pretende hacer visible aquello que, a su juicio, la tauromaquia trata de ocultar.

«Hoy levantamos aquí un cementerio. No es una metáfora, no es una exageración. Es la realidad que la tauromaquia intenta ocultar», afirmó García al inicio de su intervención.

La activista señaló que cada lápida representaba «una vida, un toro que nació para vivir y que terminó muriendo entre gritos, sangre y aplausos», y contrapuso la celebración de las fiestas de Murcia con la realidad de los animales utilizados en los espectáculos taurinos.

«Detrás de cada festejo taurino hay una víctima. Detrás de cada entrada vendida hay un animal atravesado por banderillas. Detrás de cada ovación hay un ser vivo que agoniza hasta su último aliento», manifestó.

El mensaje de la concentración puso también el foco en el lenguaje utilizado para legitimar la tauromaquia. «Nos dicen que es tradición, pero ninguna tradición puede justificar la violencia. Nos dicen que es cultura, pero la cultura no necesita sangre para existir», sostuvo García.

Dinero público para una actividad cada vez más cuestionada

Las organizaciones denunciaron además que la celebración de espectáculos taurinos continúa acompañada de respaldo institucional y financiación pública pese al progresivo descenso de la asistencia y del apoyo social a la tauromaquia.

La Consejería de Presidencia, Portavocía, Acción Exterior y Emergencias de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia convocó en noviembre de 2025 una línea de ayudas destinada a asociaciones taurinas, con un importe máximo de 75.000 euros y hasta 8.000 euros por beneficiario, para «potenciar, fomentar, apoyar y divulgar la tauromaquia en la Región», según la propia convocatoria.

Las organizaciones también señalaron el respaldo institucional a distintos festejos y actividades taurinas en la Región de Murcia, así como la recuperación del Premio Nacional de Tauromaquia por parte de varias instituciones tras su supresión por el Ministerio de Cultura.

«Mientras la Región sigue destinando miles de euros públicos a sostener la tauromaquia, ocho de cada diez españoles ya no se sienten representados por ella», afirmó Jose Luis Moya, representante de la Coordinadora por los Derechos de los Animales de la Región de Murcia.

Moya reclamó que los recursos públicos dejen de destinarse a una actividad que, según las organizaciones convocantes, cuenta cada vez con menor respaldo ciudadano. «Pedimos encarecidamente que se deje de financiar con dinero de todos algo que la mayoría rechaza. Hoy le ponemos nombre y cara a quienes pagan el precio real de esa financiación», añadió.

Los datos aportados por las organizaciones apuntan a un retroceso sostenido del respaldo social a la tauromaquia. Una encuesta de Sigma Dos para El Mundo, realizada en abril de 2025 sobre 1.819 personas, señaló que el 78% de los encuestados no se consideraba taurino. Por su parte, un estudio de la Fundación BBVA publicado en 2025 situó el rechazo en el 77% y reflejó una caída de la valoración media de la tauromaquia desde el 2,7 sobre 10 registrado en 2008 hasta el 1,8 actual.

La Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales 2024-2025 del Ministerio de Cultura situó, además, en torno al 8% el porcentaje de población que acudió durante el último año a algún espectáculo o festejo taurino.

«El futuro de Murcia no puede construirse sobre cadáveres»

Además, García denunció que mientras una parte de la ciudadanía celebra las fiestas de septiembre, los animales continúan siendo utilizados como entretenimiento y sometidos a sufrimiento y muerte en las plazas.

«Hoy no hablamos solo de dinero. Hoy hablamos de vidas, de miles de toros que cada año nacen únicamente para morir en una plaza, de animales convertidos en entretenimiento, de sufrimiento convertido en tradición», afirmó.

La activista defendió que las fiestas de Murcia pueden desarrollarse sin recurrir a la muerte de animales y reclamó una transformación del modelo festivo.

«Una ciudad moderna, abierta y orgullosa de sus fiestas no necesita mantener un espectáculo basado en el sufrimiento de un ser vivo», sostuvo.

El manifiesto concluyó con una reivindicación de unas fiestas sin violencia hacia los animales y con un mensaje dirigido directamente a la ciudad: «Porque Murcia puede celebrar sin torturar, porque Murcia puede avanzar».

Tras la lectura del manifiesto, las personas participantes corearon varias veces el lema «¡Tauromaquia, abolición!».

La concentración se enmarcó en el calendario de movilizaciones antitaurinas impulsadas por distintas organizaciones durante los meses de verano y el inicio del otoño. Para las entidades convocantes, la acción celebrada este domingo frente al Ayuntamiento de Murcia pretendió romper con la imagen festiva que acompaña a la Feria Taurina y situar en primer plano aquello que queda fuera de los carteles y de los discursos sobre tradición: los animales que mueren en la plaza.

Las lápidas quedaron así como símbolo de una memoria que, según las organizaciones, la tauromaquia intenta mantener fuera del debate público: cada toro muerto fue un animal con una vida antes de convertirse en parte del espectáculo.

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Dominic D. Skerrett
Nací en Gales. Soy Técnico Superior de Artes Plásticas y Diseño, marxista-leninista, internacionalista y defensor de los derechos humanos, medioambientales y animales. Mi trayectoria personal y política nace de una convicción profunda: la realidad no se contempla, se transforma. Desde muy joven entendí que la justicia social, la liberación de los pueblos y la defensa de los seres más vulnerables —humanos o no humanos— forman parte de una misma lucha. A lo largo de mi vida he participado en movimientos sociales, colectivos y plataformas de denuncia que combaten la explotación, la opresión y el silencio impuesto por los poderes económicos. Mi compromiso con el anticapitalismo, el antifascismo y la causa animalista no es retórico: es una práctica cotidiana que atraviesa mi trabajo de comunicación, mi formación artística y mi militancia. Creo en la fuerza colectiva, en el internacionalismo como brújula ética y en la necesidad de señalar cada injusticia venga de donde venga. Las experiencias vividas en las calles, en los espacios de organización y junto a quienes luchan por un mundo distinto han moldeado mi forma de mirar, crear y escribir. Todo ello forma parte de lo que soy hoy: un militante que no renuncia a la palabra, a la creatividad ni a la dignidad frente a ningún poder.